Vocación internacionalista

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Fuente: Brigada Médica Cubana en Haití.

En la sociedad cubana la solidaridad y el internacionalismo forman parte del sistema de valores objetivos, de la conciencia que se reflejan en la cotidianidad; así como de las tradiciones patrióticas y revolucionarias que nos identifican como nación. Es muy difícil no encontrar en una comunidad y poblado de nuestros municipios y ciudades, una familia que no tenga en su seno algún internacionalista o que no haya recibido las muestras de solidaridad y el calor humano de nuestra sociedad, y los efectos de la solidaridad y el internacionalismo de otros pueblos. Un ejemplo reciente de lo que somos capaces de hacer los cubanos en estos tiempos difíciles y heroicos, es la actitud acrecentada del colaborador Jorge Luis Lucas Delgado, graduado de médico en el año 1996 y especialista de medicina interna hace ya 17 años. Procedente de la cuna de la Revolución cubana, la tierra santiaguera, que integró con disposición y voluntariedad la Brigada Henry Reeve frente a la Covid 19, siendo miembro ya de la Brigada Médica Cubana en este país.

Es necesario apuntar que la vocación internacionalista del pueblo cubano está dada por los elementos étnicos, de la propia nacionalidad cubana, la rica historia combativa en que ha tenido que sobrevivir nuestra revolución y por la sólida conciencia de sus ideales internacionalistas que se ratifican una y otra vez como lo ha hecho este soldado de bata blanca que, por segunda vez, pone sus conocimientos y su vida a enfrentar un fuerte virus. La lucha contra Ébola precedió al Covid-19.

Tiene anécdotas de Guatemala y Venezuela dónde brindó sus servicios, pero del covid nos refiere: (…) “En las zonas rojas entrabamos siempre con hermanos colegas haitianos, juntos para poder sacar a quien se sintiese mal. Al ponerse el equipo había que tener cuidado de no dejar hendija por donde el virus pueda pasar, pero lo más difícil era quitarse todo eso después de estar tocando a los pacientes, manejando, bañando, alimentando, atendiendo, limpiando sus excretas y su sangre, había que ser muy meticuloso para sacarse el equipo, primero nos bañaban en cloro y después se va quitando todo muy despacio. El equipo nos permitía que uno de nosotros mirara y recordara cada paso, aunque lo hubieras hecho cincuenta veces”.

Demostración constante, de que los médicos cubanos, a la hora de dar salud, no les importa la raza, la nación, el lenguaje, las dificultades, porque a la par de la noción de la vida va el internacionalismo.

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