efemerides medicas

Un día como hoy

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Tomado de: Infomed ||
Un día como hoy del año 1912  muere en Arcachón, Francia, el doctor Joaquín Albarrán Domínguez, profesor de Medicina en París. Fue el primero en el mundo en practicar la ablación del riñón y de la próstata. Diseñó instrumental, jeringuillas y sondas.
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Efemérides Médicas
Joaquín Albarrán, fue licenciado en Medicina a los 17 años en la Facultad de Medicina de Barcelona, y a los 18 años, realizó el Doctorado en Medicina en la Universidad de Madrid. En Madrid, Albarrán matriculó con carácter opcional el curso de Histología, donde se relacionó con el jefe de cátedra Aurelio, maestro de San Juan y en donde en la primavera de 1878, conoce a Santiago Ramón y Cajal, que le es presentado con estas palabras: “aquí tiene usted a un colega cubano, al que también la investigación histológica le hace cosquillas en su espíritu”.

Al trasladarse Albarrán a Francia y decidirse a realizar de nuevo los estudios de medicina, se vincula con grandes figuras de la medicina francesa, como Ranvier, Malassez, Pasteur, Trelat, de Dentu, Legueau, Guyon, Grancher, y otros, que lo vinculan con la investigación y hacen desarrollar la figura de este cubano en sus aportes a la Histología Normal y Palatológica, a la Anatomía y la Bacteriología.

En la morfología realiza aportes al conocimiento de:

  • El esfínter de fibras musculares al nivel del ángulo penoescrotal, que envuelve conducto uretral, además de sus conexiones con la vejiga y con la próstata.
  • Describió y reseñó los túbulos glandulares de la región prostática de la uretra, un grupo central situado inmediatamente debajo de la mucosa, una porción submontanal y subcervical, más un grupo periférico de glándulas parauretrales.
  • Habló de las relaciones anatomopatológicas de la cápsula de la próstata con estructuras vecinas, como el cuello de la vejiga y el trígono vesical.
  • Con Cathelin describió la anatomía y topografía de las glándulas suprarrenales, haciendo énfasis en su relación con el riñón. Su descripción es la que aparece en los textos modernos de anatomía.
  • Realizó estudios histológicos de la cápsula renal y comprobó las adherencias que se establecen en la repropexia o fijación del riñón sin sutura parenquimatosa.
  • En la obra maestra de la Anatomía Humana escrita por Testut, en la descripción de los órganos abdominopelvianos se puede observar algunos señalamientos asociados con el cubano Albarrán.

Son múltiples los aportes de Albarrán en otros campos de la medicina y la cirugía, y sobre todo en la especialidad que ejerció con genialidad: la Urología.

Entre los años 1885 y 1889, presentó una serie de trabajos, 17 en total, algunos de los cuales están repetidos en diferentes años. En esta comunicación, señalaremos aquellos que reúnen de forma general toda esta información.

En la Sociedad de Biología de París, el 23 de julio de 1885, presentó el trabajo: “El desarrollo de los dientes de la segunda dentición”,1 donde estudia las zonas de los incisivos caninos, premolares de la mandíbula, en piezas obtenidas en niños de 4 a 6 años y medio, donde describe con precisión la formación del alveólo de los dientes de remplazo, el desarrollo de ligamento alveolodental, la destrucción o resorción de las raíces de los dientes de leche o deciduales y los mecanismos de erupción de los dientes permanentes.

En una sesión de la Sociedad Anatómica de París en el año 1885, Albarrán presentó un caso de un tumor canceroso2 extendido por el tercio inferior del esófago hasta el cardias. El material obtenido de la autopsia lo diagnosticó como un carcinoma alveolar, y agregó que es común que el tumor primitivo se localice en el esófago, pero describió el resultado de una lesión tumoral maxilar de la misma naturaleza. El presidente de la sesión, M. Cornill, señaló que el carcinoma primitivo del esófago era raro.

En 1886 Albarrán presentó a la Sociedad Anatómica de París, el trabajo: “Épulis, con transformación adamantina del epitelio”.3 Inició su presentación señalando que tenía el honor de presentar a la Sociedad las preparaciones microscópicas, provenientes de un épulis, donde se discute la transformación adamantina del epitelio de la encía. La pieza de estudio procedía de la mandíbula de un niño de 5 años situado al nivel de un primer premolar cariado. Describió el cuadro histopatológico. En este trabajo, además de la descripción de la tumoración, llama la atención, la precisión de la descripción histológica de las estructuras normales de la encía y las fibras del ligamento periodontal, así como el conocimiento que poseía de los trabajos realizados por Malassez sobre los restos epiteliales paradentarios.

En 1887 en la Sociedad Anatómica de París, presentó el trabajo: “Quiste dentígero. Patogenia del quiste dentígero”,4 en el cual Albarrán enfatiza en que en los quistes dentígeros y odontoplásticos, su desarrollo depende de restos epiteliales contenidos en el gubernaculum dentis o dentro de la pared misma del folículo dentario del diente de remplazo. Describió las características histopatológicas del material y mostró un esquema de la pieza operatoria con todos los detalles observados por él.

El 19 de junio de 1885, presentó el trabajo titulado “Restos epiteliales paradentarios en un épulis”,5 donde señala la evolución del épulis”, clínicamente situado entre el incisivo lateral inferior izquierdo y el canino del mismo lado en un joven de 26 años. Al microscopio describió el cuadro histopatológico, donde señaló la presencia de células epiteliales en disposición variada dentro del tumor, indicó su forma, tamaño, características del núcleo y el citoplasma, y señaló la similitud con las células que en el feto se diferencian en el órgano del esmalte. Basándose en los hallazgos de Malassez, concluyó que la tumoración fue formada por restos epiteliales paradentarios.

En 1887 Albarrán lee su trabajo “Quiste mucoide, probablemente congénito, de la región de maxilar superior”, donde se describen sus características clínicas.6 La paciente, de 60 años, fue consultada por el profesor Le Dentu en el Hospital de St. Louis en noviembre de 1887.

Albarrán extrae una parte de la tumoración por vía bucal, que era un quiste unilocular, con contenido claro y fluyente. El epitelio del quiste era seudoestratificado ciliado, con células caliciformes esparcidas. Realizó el diagnóstico de quiste mucoide del seno maxilar y señala que era el primero descrito en la literatura médica.

En este mismo año, presenta “Notas sobre el epitelioma adamantino del seno maxilar”,7 en el cual afirma que la teoría paradentaria del Dr. Malassez, basada en la observación directa de los quistes radiculares y los multiloculares y del descrito como odontoplástico por el propio autor en la mandíbula, es cierta. Se propuso establecer por una parte que en estos casos las neoplasias se desarrollan a expensas de los restos epiteliales, y por otra, la posible transformación de estos quistes en epiteliomas malignos. Señaló que el revestimiento de la tumoración es un epitelio de carácter adamantino. Recomienda como proceder terapéutico importante drenar y atiborrar de gasa iodoformada la cavidad de estos quistes, y cuando sea factible, debe extirparse completamente, lo cual evita la recidiva y su posible malignización.

En 1887 Albarrán presentó un trabajo bastante extenso titulado: “Desarrollo de los dientes permanentes de una tercera dentición en el hombre”,8 en el cual, señaló que después de los importantes trabajos de Delabarre y de Serres, el desarrollo de los dientes ha sido bien estudiado por Kolliker, Tomes, Magitot, Robin, Legros y Ranvier, pero que ellos han trabajado especialmente sobre la dentición decidual y de la dentición permanente se vive sobre nociones envejecidas, a menudo falseadas al pasar de un autor a otro. Albarrán hace un resumen de lo descrito por otros autores. Su trabajo lo divide en 5 partes: formación del alvéolo del diente permanente, desarrollo del ligamento alveolodentario, resorción de la raíz del diente temporal, mecanismo de erupción del diente permanente y describe la existencia del vestigio de una tercera fila de dientes. Esto lo describe como un conglomerado de células epiteliales observadas constantemente en sus preparaciones en lo alto y por detrás del folículo del diente definitivo; las células son cilíndricas en la periferia, y células pavimentosas con filamentos de unión, a veces más o menos de características netamente adamantinas en las capas centrales. Indica después de la descripción total de estas células, su existencia observada en vertebrados inferiores.

Como podemos apreciar, entre los años 1885 y 1887, Albarrán presenta una serie de trabajos, que contienen aportes al acerbo científico sobre la histología normal y patológica, del desarrollo dentario y sus elementos de soporte. Él continuará hasta 1889 insistiendo en estos aspectos con la presentación de los mismos trabajos a veces con algunas variaciones en sus títulos. Plantea la hipótesis de la formación de masas celulares, que recuerdan el proceso de formación de una tercera dentición.

Debe destacarse que en las lesiones tumorales descritas por Albarrán se hace mucho énfasis en la etiología a partir de los restos epiteliales paradentarios de Malassez; recordemos que este autor fue profesor de Albarrán y que en este quehacer científico, el profesor siempre fue un apoyo y guía para el desarrollo del alumno.

El análisis de la producción científica de Albarrán en extensión, diversidad y profundidad, habla de un hombre con una gran inteligencia y dedicación a la investigación. Presno Bastiony, vinculado con la familia, en una conferencia dada en el Ateneo de La Habana en 1940, explicaba: “Las primeras publicaciones de Albarrán, se refieren a los quistes ganglionares del cuello, a los restos epiteliales paradentarios, los tumores de los maxilares, revelándose en ellos, las normas del rigor científico impresos por Malassez y Ranvier, en el Colegio de Francia”.

El doctor Govea, al referirse a Albarrán, señala: “Joaquín Albarrán” no sólo fue un gran cirujano, sino un eminente clínico. Fue creador de las técnicas urológicas modernas, pero fue mucho más: fue un anatómico, un histólogo, un bacteriólogo y un gran maestro de la anatomía patológica.

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Autor: Dr. Félix A. Companioni Landín y Dra. Yolanda Bachá Rigal

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