“Traigo en el corazón la doctrina del Maestro”

“Traigo en el corazón la doctrina del Maestro”; es oportuno recordar la ética martiana en Fidel; compartida hoy con todos los colaboradores de la Salud, ante tanta ignominia, violencia, mentira y desinformación mediática contra Cuba.

A solo pocos días para homenajear a los mártires de los asaltos a los Cuarteles Moncada en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo, no caben dudas de que Martí y Fidel constituyen unas de las figuras históricas más emblemáticas de los siglos XX y XXI. Son el Sol y la Luz de la Nación Cubana, uno emergió del otro.

“Cuando parecía morir en el año de su centenario,… cuando parecía que su memoria se extinguiría para siempre Fidel se apoderó de toda la luz que le ofrecía el Sol del Maestro e iluminó para siempre el porvenir del digno pueblo cubano”.

Y al describir los crímenes de la tiranía contra sus compañeros prisioneros y asesinados, afirmó en 1955:

“Eduqué mi mente en el pensamiento martiano que predica el amor y no el odio”.

Y luego recordaba:

“De lo primero que yo me empapo mucho, profundamente, es de la literatura martiana, de las obras de Martí, de los escritos de Martí; es difícil que exista algo de lo escrito por Martí, de sus proclamas políticas, sus discursos, que constituyen dos gruesos volúmenes, deben ser unas 2 mil paginas o algo más, que no haya leído cuando estudiaba en el bachillerato o estaba en la Universidad”.

“Podemos decirle a Martí que hoy más que nunca necesitamos de sus pensamientos, que hoy más que nunca necesitamos de sus ideas, que hoy más que nunca necesitamos de sus virtudes”.

Ejemplo de guía, conducta y alineamiento con los pobres de la tierra frente a toda acción de injusticia, de preocupación por el decoro y la dignidad

Fidel se encargó de transmitir esos valores una y otra vez. Y se inscribe en la historia como un líder moral, continuador de esa gran fuerza que proclamara Martí que es el amor, el amor a los seres humanos y a su vida digna. Cuánta verdad, pues, en su declaración pública de 1955: “Es el Apóstol el guía de mi vida”.

Se apertrechó de muchas consideraciones éticas sobre el sentido de la moral, de la dignidad humana, del camino de servicio, que deben acompañar al ser humano durante su vida, frente a los apetitos materiales, poder y vanidades.

El ideario de José Martí es sin dudas la fuente ideológica más significativa en la formación y desarrollo del pensamiento de Fidel Castro. Una Patria unida basada en la fortaleza de las ideas, es en síntesis la coincidencia más significativa de la vida y obra de ambos, que son el sustento ideológico de la Revolución Cubana.