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Fuente: Brigada Médica Cubana en Guinea Conakry ||
El aparato ginecológico es lugar de asiento de múltiples afecciones. De los órganos que lo componen, el útero es el más frecuentemente afectado. Las enfermedades benignas constituyen el motivo de consulta que usualmente hace acudir a las mujeres al ginecólogo y al cirujano. Los miomas uterinos se presentan habitualmente entre los 30 y 50 años de edad, son raros por debajo de los 20, excepcionales antes de la pubertad, y no suelen aparecer después de la menopausia.
Guinea Conakry, 12 de Noviembre 2018. Foto: Dr. Pedro Del Pozo
Son tumores benignos estrógenos dependientes, la proliferación patológica de las fibras musculares lisas del miometrio normal es la etiología, además de contener tejido conectivo y fibroso. Algunos autores refieren que las mujeres nulíparas son más sensibles a sufrir esta afección. La distribución por grupos raciales no ofrece diferencias significativas, aunque hay autores afirman que las mujeres negras son afectadas en un 50 % y las blancas en un 25 %.

El leiomioma uterino, como también se le conoce, puede experimentar gran crecimiento, hasta alcanzar dimensiones impresionantes. Los miomas de 11 kg y más son bien raros. El término de mioma gigante se usa para aquellos que alcanzan similares dimensiones. El tamaño exagerado del tumor hace que la sintomatología se haga bien florida. Los síntomas dependientes del tamaño directamente, es decir, los compresivos, se hacen más marcados a medida que el útero va invadiendo el espacio de los otros órganos, y aparecen entonces síntomas del sistema afectado en sí. Los otros síntomas dependen también de la localización del mioma dentro del útero, según su localización en las distintas capas del útero (submucosos, intersticiales o intramurales, y los subserosos o subperitoneales). Los primeros se encuentran debajo del endometrio, y son los que más metrorragias provocan, pueden ser sésiles y salir a través del orificio cervical externo, denominado parto del mioma; los intramurales lo que más producen es hiperpolimenorrea, son causa de dolor, alcanzan gran tamaño, y mayormente son múltiples; y los subserosos, que con frecuencia se pediculan, y hacen torsión del mioma, con la consiguiente necrosis. Otros síntomas son el dolor, así como los síntomas de la anemia, cuando las pérdidas sanguíneas son excesivas.

La indicación de tratamiento quirúrgico se establece por las complicaciones que experimentan los miomas, como es, la compresión de otros órganos, la dismenorrea, la anemia ferropénica, y los cambios secundarios que pueden sufrir los miomas uterinos, tales como: la degeneración hialina, la quística, la sarcomatosa, la necrosis, la calcificación, la degeneración grasa, así como la infección secundaria. Su frecuencia es baja. Los últimos reportes fueron de Oelsner y otros, en 2003, y Luis Costa, en septiembre de 2005, por eso traemos a reflexión el sospechar esta entidad ante la presencia de un tumor gigante intraabdominal.

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Autor: Dr. Pedro Del Pozo

 


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