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Tomado de: Revista Mujeres ||
Con casi 15 años cumplidos, Amanda se muestra cada día más tímida y prejuiciosa. Según sus padres, “todo le da pena” e insiste en que estos le realicen tareas o funciones que solo a ella compete.
La timidez

“Mami, dile a mi amiguita que no quiero salir”. “Habla con la maestra para que me libere de hacer esa tarea, es que me da mucha pena”.

No son pocos los padres y madres que se lamentan de la excesiva timidez de su hija o hija adolescente. Casos como el de Amanda son frecuentes en la adolescencia, aunque hay chicos y chicas que lo son desde la  niñez y luego, si no se atienden, quedan atrapados en el tejido de rubores y silencios. Solo logra actuar con naturalidad con las personas que conoce.

Esta dificultad siempre está asociada con el contacto social, hablar en público, dar opiniones en una reunión, exponer un tema en clase e incluso responder a una pregunta sabida, discutir con alguien, iniciar una relación y hasta bailar delante de muchos.

¿Cuándo puede considerarse timidez patológica y que requiera, por tanto, que se actúe decididamente sobre ella; La señal de alarma es el sufrimiento; cuando ese  temor a conflictos con los demás produce angustia, desestabiliza y perjudica a la persona en sus reacciones con los demás. El bienestar emocional y, en general, localidad de vida, se resienten demasiado, exponen algunos psicólogos.

Psiquiatras como la Doctora Elsa Gutiérrez aclara algo importante: ser tímido no es lo mismo que ser introvertido. La persona introvertida es reservada y vive predominantemente hacia dentro de sí misma. Prefiere expresarse con parquedad. Pero puede perfectamente no ser tímido. Algunos introvertidos lo son porque eligen disfrutar de su mundo interior y no salir mucho de sí mismos. Incluso pueden ser excelentes comunicadores. Y también hay tímidos que hacen esfuerzos titánicos por superarse y se han convertido en personas que aparentemente se relacionan muy bien.

Pero no todo es negativo para quien padece de este problema. Algunos, cuando no es grave, se convierte, incluso en un elemento del que  se le puede sacar rendimiento. La prudencia característica de los tímidos les ayuda  a controlar mejor los impulsos indeseables y les facilita una mejor aceptación social que las personas que no actúan con tanta  premeditación.

De todas formas, consultar el problema con los especialistas, no está de más y ofrece a los padres orientación para actuar en consecuencia.

Autor: Marilys Suárez Moreno

 

 

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