¿Sabes cómo cuidar tus ojos en el verano?

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En el arsenal de recomendaciones para vivir una feliz etapa estival no pueden faltar los consejos para cuidar bien los llamados «espejos del alma»: nuestros ojos

No son las quemaduras en la piel la única alerta al llegar el verano, época del año en que el sol se acerca más a nuestro planeta causando un aumento considerable de la radiación ultravioleta (UV).

En el arsenal de recomendaciones para vivir una feliz etapa estival no pueden faltar los consejos para cuidar bien los llamados «espejos del alma»: nuestros ojos.

De acuerdo con la Organización Mundial de Salud (OMS), aproximadamente 253 millones de personas en el mundo viven con baja visión o ceguera, de ellas 36 millones son ciegas y 217 millones tienen discapacidad visual moderada o severa.

«En la actualidad, alrededor del 80 % de los casos de ceguera pueden evitarse, ya sea porque son resultado de afecciones prevenibles o porque es posible tratarlos hasta el punto de recuperar la visión», apuntó a Granma la doctora Yani González, jefa de servicio de Baja Visión del Instituto Cubano de Oftalmología Ramón Pando Ferrer.
A cuidar este órgano, «el cual permite el desarrollo de uno de los cinco sentidos» del ser humano, llamó la especialista.

Alertó sobre estudios internacionales recientes que indican que, por cada hora de exposición solar, se incrementan en un 4 % las posibilidades de desarrollar alteraciones en la vista.

«Las molestias y lesiones en la córnea y la superficie ocular, como el pterigion, la pinguécula o la queratitis, así como patologías degenerativas del ojo (DMAE, o la catarata), en cuyo envejecimiento puede tener incidencia la sobreexposición solar, aparecen entre los problemas más comunes», dijo González.
En su opinión, es importante que las personas conozcan que el impacto acumulado por los uv en los ojos y la piel, a lo largo de los años, puede causar lesiones más graves, como tumores palpebrales malignos o tumores de la conjuntiva.
De ahí que, dijo la experta, a la tan necesaria crema solar, la gorra para evitar insolaciones, y el agua vital para mantenernos hidratados y disfrutar del sol sin peligrosas consecuencias, debemos agregar otras importantes medidas orientadas a cuidar especialmente los ojos.

Entre los consejos fundamentales citó evitar estar expuestos al sol por largo tiempo y llevar gafas y sombreros, viseras o gorras, fundamentalmente en las horas donde la radiación solar es más intensa: desde las 11:00 a.m. hasta las 4:00 p.m.

Asimismo, tanto adultos como niños deben utilizar gafas de baño, pues si se usan durante esta actividad, ya sea en el mar o en la piscina, se evita el contacto con agentes irritantes como el cloro y contaminantes (virus y bacterias). 

Lavar los ojos a menudo, así como nuestras manos, y evitar frotarse con estas los ojos, es particularmente importante en los más pequeños de casa para prevenir infecciones o erosiones en la córnea.

«Los juegos de los niños implican con frecuencia la manipulación de sustancias contaminadas, incluida la arena de la playa. Además, es útil tener en cuenta que cuando en los ojos entre cualquier tipo de cuerpo extraño, como la misma arena, no deben frotarse, sino lavarlos inmediatamente».

Parpadear con frecuencia y no mirar directamente al sol, incluso si se llevan gafas, son otras de las recomendaciones.

«Varios son los factores que pueden contribuir al desarrollo de patologías oculares a corto, mediano y largo plazo, algunas de estas muy graves. Entre dichas causas están la elevada temperatura, la exposición a la radiación uv, la exposición al ambiente seco que provoca el aire acondicionado. Sobre este último es útil decir que reseca los ojos y ese es un problema que puede llegar a cronificarse, generando lo que se denomina un ojo seco. Por otra parte, de no realizarse el mantenimiento y limpieza de los sistemas de ventilación requeridos se favorece la aparición de infecciones», explicó la entrevistada.

Se trata de una patología que produce quemazón, sensación de arenilla, ojos pesados, escozor o molestias oculares. En los casos más leves es suficiente aplicar lágrimas artificiales en forma de colirio o gel junto con la higiene de los párpados, pero existe la posibilidad de que se convierta en un padecimiento crónico, alerta la literatura especializada.

Las consecuencias de los diferentes agentes causales mencionados –sostuvo la doctora González–  van desde las infecciones, la conjuntivitis, el ojo seco, la irritación, la fotoqueratitis (quemadura de la córnea), hasta las cataratas y la degeneración macular.
 
«OJO» CON LOS NIÑOS

Además de proteger sus ojos de la radiación solar debemos hacerlo también del agua –en el mar, ríos o piscinas– y controlar el aire, reiteró la entrevistada. «Hay que tener en cuenta que el ojo del niño es más sensible que el del adulto y también tiene memoria, al igual que ocurre con las quemaduras solares en la piel, por lo que unas gafas de sol adecuadas, con filtro ultra violeta, son importantes», dijo.

Especial cuidado requieren los niños de ojos claros, ya que son más sensibles a los rayos de sol. Debemos fijarnos en la montura de estos espejuelos, pues aquellos que son de plástico o silicona y tienen goma para sujetarlos ayudarán a que los pequeños no se los quiten y terminen olvidando que los llevan puestos.
«No proteger a niños y niñas de forma adecuada de los rayos de sol puede provocarles severos daños oculares como las queratitis, que en el caso de los más pequeños se manifiestan con síntomas de dolor, fotofobia y enrojecimiento de los ojos. En ocasiones aparecen, además, quemaduras agudas de la retina o lesiones degenerativas, entre otras», señaló.

No debemos dejar de mencionar en el cuidado de los ojos la prevención de traumatismos oculares provocada por accidentes, en la mayoría de los casos prevenibles, agregó Yani González.

Este tipo de traumatismos son frecuentes durante este periodo del año, pues se producen en su mayoría con la práctica de actividades y deportes al aire libre. «Un traumatismo ocular puede llegar a producir pérdida de visión. Por ello, todo golpe en el ojo debe considerarse una emergencia médica que requiere la atención urgente de un profesional de la salud», añadió.

Refirió que los más comunes son la entrada de objetos extraños en el ojo como polvo, tierra, arena en la playa y cosméticos, los cuales pueden causar una abrasión corneal que causa dolor, lagrimeo, pestañeo excesivo y fotofobia. Casi la totalidad de los casos se curan rápidamente y no ocurre ningún daño en el ojo, pero es medular consultar con un especialista para obtener un diagnóstico y, si lo requiere, se indicará el tratamiento más adecuado para prevenir una posible infección.

Asimismo, la doctora González mencionó los traumatismos oculares provocados por golpes con juguetes en los niños, arañazos con las uñas e incluso la salpicadura accidental de algunas sustancias químicas.
«Los traumas oculares son en ocasiones contusos o penetrantes y pueden provocar lesiones que lleguen a comprometer la integridad de la visión, conducir a una discapacidad visual y en los casos más graves a la ceguera irreversible».

Sobre este aspecto enumeró las hemorragias palpebrales, subconjuntivales, el Hiepema (presencia de sangre en la cámara anterior del ojo), el Hemovitreo (existencia de sangre en la zona del interior del ojo llamada humor vítreo o cuerpo vítreo), los desprendimientos de retina, las heridas en los párpados y la fractura de la órbita. También los traumas penetrantes o perforantes del globo ocular.

«De ahí la importancia en la prevención de accidentes, en cualquier época del año, pero aumentar la vigilancia en el verano es una sugerencia a tomar en cuenta», dijo la doctora.

A su juicio, con estas medidas preventivas se evitará gran parte de los problemas que suelen afectar a los ojos durante el verano. Pero si aun así se sienten molestias, como irritación, enrojecimiento, sequedad, exceso de lagrimeo y dolor, entre otros síntomas, se deberá consultar con un oftalmólogo.

En ese sentido, la especialista destacó que Cuba cuenta en la actualidad con un Instituto Nacional de Oftalmología, así como con una red de servicios oftalmológicos en las 15 provincias del país y en la Isla de la Juventud, para un total de 253 policlínicos con servicios de la especialidad.

«Uno de los servicios que más insiste en la promoción de la salud ocular es justamente el servicio de Baja Visión del Ramón Pando Ferrer. Luchar por la prevención de patologías oculares prevenibles es nuestra misión cotidiana», subrayó.

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