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Tomado de: Periódico Granma||
Cuatro años atrás era más difícil que hoy celebrar el Día de África. El continente se hallaba entonces ensombrecido por la débil preparación –incluso a escala internacional– ante la epidemia del Ébola
Inspirado en la certeza de que mucha sangre africana corría por las entrañas de Cuba
Inspirado en la certeza de que mucha sangre africana corría por las entrañas de Cuba

Cuatro años atrás era más difícil que hoy celebrar el Día de África. El continente se hallaba entonces ensombrecido por la débil preparación –incluso a escala internacional– ante la epidemia del Ébola. Muchas lunas después, entrado el 2018, pareciera insípida cualquier celebración de este día. África continúa doliendo: en la República Democrática del Congo se registró otro brote de la misma enfermedad, a cuya cuenta corren hasta el momento unos 46 casos.

Sin embargo, una distancia abismal  separa a los dos contextos. África es, ahora, un continente «vacunado». Al menos esa es la lectura que nos deja el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Ghebreyesus, cuando dice que «estamos mucho mejor preparados que en el 2014 para hacer frente a este brote» y explica que ya iniciaron la campaña de vacunación.

El continente sigue recibiendo la caridad internacional, dirían algunos. Pero esta afirmación camufla la verdad africana: si hoy quienes viven en la cuarta mayor porción de tierras emergidas del mundo continúan necesitando asistencia –que a fin de cuentas es una muestra de la tendencia al multilateralismo–, eso resulta de siglos de colonización, saqueo, desplazamiento forzoso de sus hijos…

Estos últimos años, en cambio, integrados en la Unión Africana (UA) de una manera sin precedentes en su historia los países que conforman el continente han podido posicionar a África como un actor de peso en la geopolítica internacional.

El incremento del producto interno bruto (PIB) de la región ha pasado del 1,3 % en el 2016 al 2,4 % en 2017, impulsado en gran parte por las principales economías del continente: Nigeria, Egipto, Sudáfrica, Argelia, Marruecos y Angola. Eso no es todo. También se prevé que África al sur del Sahara muestre un repunte constante en el nivel de actividad, con un crecimiento que pasará al 3,2 % en el 2018 y al 3,5 % en el  2019 a medida que se estabilicen los precios de los productos básicos y la demanda interna gane terreno paulatinamente, ayudada por la baja en la inflación y la flexibilización de la política monetaria.

Más allá de números, puede celebrarse que África apueste por su destino desde lo autóctono y no desde lo foráneo. La UA ha delineado, al respecto, las rutas para que la integración regional tribute al avance de cada una de sus naciones.

Así, vaticinan expertos la probabilidad de que Etiopía, sede del organismo interafricano, continúe como la economía de mayor expansión de los países de la Comunidad de África Oriental, gracias a que se mantiene la inversión en infraestructura. Los pronósticos indican igualmente que el crecimiento en Kenya se recuperará a medida que baje la inflación.

En cuanto a los países que no son ricos en recursos, se anticipa que las tasas de crecimiento seguirán siendo sólidas, respaldadas por la inversión en infraestructura, la resiliencia de los sectores de servicios y la recuperación de la producción agrícola. Según las revisiones documentadas por el Minrex, en el 2017 Etiopía se expandió un 8,3 %, Tanzania un 7,2 %, Costa de Marfil un 6,8 %, y Senegal un 6,7 %.

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Relaciones de ida y vuelta entre ese gran continente que siempre respalda a Cuba en su lucha por el cese del bloqueo, y la Isla, se han consolidado a través del tiempo. África recuerda bien el apoyo del país insular en momentos de Apartheid, racismo, guerras internas animadas por el «denominador común colonial».

Inspirado en la certeza de que mucha sangre africana corría por las entrañas de Cuba, el líder histórico de la Revolución Cubana desplegó en ese continente los valores de internacionalismo, hermandad y solidaridad que han signado las relaciones entre este y una Isla a miles de kilómetros físicos que se han disuelto a fuerza de voluntad.

De ahí que no se trate solo de un día. Lo que hoy se celebra es el avance de África hacia una integración regional, mediante la UA, que a su vez le permite insertarse de una mejor manera, como un actor económico y político más fuerte en el ámbito internacional. Lo que hoy se conmemora es la multiplicidad de batallas que en el pasado se libraron y ahora se reflejan en un continente libre, casi en su totalidad, del cordón colonial; no sin dirigir la mirada a quienes en ello se les fue la vida.

Recientemente, el 23 de marzo de este 2018, se conmemoró el aniversario 30 de Cuito Cuanavale, y el 4 de mayo, con la presencia del primer vicepresidente cubano Salvador Valdés Mesa y de su homólogo de Namibia, las cuatro décadas de la masacre de Cassinga.

Este 23 de mayo se conmemoró el aniversario 55 de la primera brigada médica solidaria en Argelia y en los próximos meses se recordará, asimismo, al panafricanista Nelson Mandela en su centenario (18 de julio de 1918) y a la Brigada Militar Internacionalista de Cuba en la República Argelina Democrática y Popular, en el aniversario 55 de su inicio de operaciones, el 22 de octubre de 1963.

Desde aquellos hechos, una colaboración sostenida ha marcado el camino en el que Cuba ha apoyado la política de los países africanos en defensa de sus recursos naturales y su explotación para beneficio de sus pueblos, la implementación de la Agenda 2030 y el rescate de los conceptos de Panafricanismo y Renacimiento Africano.

Mientras, permanecen en tierras africanas miles de colaboradores cubanos, quienes ayudan actualmente al desarrollo socioeconómico de ese continente, de donde salieron muchos de sus propios ancestros.

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