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14 junio 2017 | 29 |

El Che junto a Aleidita y Camilo, el 24 de mayo de 1963. Foto: Cortesía del Centro de Estudios Ernesto Guevara.  

El Che junto a Aleidita y Camilo, el 24 de mayo de 1963. Foto: Cortesía del Centro de Estudios Ernesto Guevara.

Aleida Guevara tenía solo 7 años cuando murió su padre. Era apenas una niña cuando escuchó de su madre aquellas letras en las que el Che se despedía de sus hijos con un triste “si alguna vez tienen que leer esta carta, será porque yo no esté entre ustedes”, y aunque son muy pocos los recuerdos que guarda en su memoria, los escritos, las historias ajenas y los relatos de su madre, la han ayudado a reconstruir al Ernesto Che Guevara padre. al hombre capaz de combinar en su justa dimensión la ternura familiar con sus responsabilidades como revolucionario.

Con motivo del aniversario 89 del natalicio del guerrillero heroico, Cubadebate comparte algunas de las historias contadas por la hija mayor de Ernesto Che Guevara y Aleida March, como parte del documental “Ausencia presente”, del Centro de Estudios Che Guevara.

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