“Los mismos ojos que me miraron con tanta tristeza el día de la despedida…”

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  •  Mi nombre  ZAHILEN PÉREZ TERRY de 31 años de edad, de la provincia de Camagüey,  municipio Florida  tuve la dicha de poder  trabajar en la  República Federativa de Brasil, Estado Maranhão, Municipio Centro Novo do Maranhão; allí comprendí  verdaderamente la  importancia de nuestro trabajo en otras naciones.

Hay muchas cosas para contar,  pero lo que sí quedó grabado en mi mente y mi ser son las gratitudes de tantos pacientes atendidos en tan corto período de tiempo.

Las caras de asombro de los pacientes que por primera vez en su vida habían sido examinados por un médico;   ellos decían que era la primera vez que habían sido tratados con tato afecto, que se les trataba como  personas.

 Recuerdo mucho a doña María una señora de 86 años con una Úlcera venosa en la pierna derecha  desde hacía 2 meses sin tratamiento,  que llegó a mi consulta (refiriendo la nieta que llevaba días sufriendo mucho dolor) inmediatamente llevé la señora para la sala de curas,  realice el curativo, la mediqué y fue tan gratificante para mí ver la cara de alegría de la señora,  la humildad con que ella pidió permiso para estrechar mi mano y darme un abrazo. Pero lo que más la conmovió a ella fue que  en las mañanas antes de ir para el puesto pasaba a preguntar como  seguía y realizaba la cura, me conmovió mucho ver las lágrimas de gratitud en su rostro, su mirada dulce.

 Los mismos ojos  que me miraron con tanta tristeza el día de la despedida,  cuantas lagrimas las mías, las de mi equipo de trabajo y  las de todos los pacientes agradecidos  son verdaderas historias de vidas protagonizadas por los médicos cubanos.

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