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Washington, 31 may (PL) Una ovación llenó el Centro Cívico Rushmore Plaza, en la localidad estadounidense de Rapid City, cuando el equipo cubano de la Universidad de La Habana (UH) resultó campeón latinoamericano en un concurso internacional universitario de programación.

 

La representación del país caribeño, bautizada como UH++, ocupó un histórico puesto 44 en la cita anual conocida como ACM-ICPC, en la cual estuvieron presentes unos 130 centros de estudios superiores de todo el mundo.

Tal resultado, además de ponerla a la cabeza de los 19 conjuntos participantes por la región, representó la mejor posición ocupada por cualquier equipo de América Latina en más de cuatro décadas de existencia del evento, patrocinado por la empresa estadounidense de tecnología IBM, desde 1970.

Notamos que el aplauso hacia nosotros fue diferente al resto, y no lo digo solo porque nosotros lo recibíamos, en serio lo sentimos diferente, como una ovación hacia Cuba, describió a Prensa Latina uno de los tres integrantes del equipo de la isla, Ariel Cruz.

Él, junto a Marcelo Fornet y Eloy Pérez, fue protagonista de un resultado que sus compañeros de universidad, y muchas otras personas en las redes sociales dentro y fuera de la isla, siguieron de cerca como si se tratara de un espectacular evento deportivo.

Antes del desenlace del 24 de mayo en el estado de Dakota del Sur, la mejor posición internacional de Cuba en esta lid había sido el puesto 85; en el caso de América Latina, su mayor logro era un lugar 82 conseguido por un equipo de República Dominicana.

Sin embargo, los estudiantes de la Facultad de Matemática y Ciencias de la Computación de la UH, entrenados por el profesor Alfredo Somoza, lograron resolver cinco problemas y quedar mejor ubicados que reconocidos centros como la Universidad de California-Berkeley o la de Oxford.

Para Cruz, la experiencia del concurso fue muy gratificante desde el principio, principalmente por la posibilidad de conocer a estudiantes de muchas universidades de prestigio de todo el orbe.

Hicimos varios amigos, sobre todo de los equipos de Latinoamérica como México, Argentina y Venezuela; además, fue muy interesante conocer a estas personas que se encuentran en el mismo campo de nosotros y con las que teníamos muchísimas cosas en común, destacó.

Supongo que lo que más disfrutamos, señaló a esta agencia, fue resultado final, vernos campeones de América Latina después de cinco intensas horas en la final mundial de ACM-ICPC fue para todos un sueño que no creímos que iba a pasar y se hizo realidad.

El joven que cursa el cuarto año de la carrera de Matemática recordó la emoción de estar parados en el escenario mientras las personas en el teatro los aplaudía. 'Nos puso a todos los pelos de punta, nunca antes me había sentido de esa forma', confesó.

Apuntó que casi siempre los equipos de Cuba llegaban a esos eventos con la intención de romper la barrera de tres problemas resueltos, el mejor resultado alcanzado hasta esta edición, pero por un motivo u otro no lo podían concretar.

Preguntado sobre cuál fue la clave del éxito en esta ocasión, mencionó en primer lugar el apoyo brindado por la facultad y la UH en general, pues a cada uno de ellos le facilitaron un local con una computadora para su entrenamiento, y les hicieron modificaciones en los planes de estudio.

'Todos los días desde que empezó este semestre íbamos a la escuela desde muy temprano y nos pasábamos casi hasta la noche dedicados a la preparación'.

Además, mencionó que estuvieron dos semanas en un campamento realizado en la también habanera Universidad de Ciencias Informáticas, 'donde recibimos una magnifica preparación con un excompetidor ruso que fue medallista de oro dos veces en finales mundiales, Gleb Evstropov.'

Cruz también resaltó el tremendo apoyo recibido desde las jornadas previas al concurso por parte de familiares y amigos, pero también de la mayoría de sus compañeros de universidad e, incluso, de personas que no conocían personalmente pero que se sentían identificadas con lo que estaban haciendo.

'A pesar de que eso nos puso una pequeña dosis de presión extra encima, siempre nos mantenía muy contentos y agradecidos, y el día antes de la competencia, a través de las redes sociales, nos deseaban suerte y nos decían que ya éramos campeones, que diéramos todo.'

'Pero lo mejor fue cuando, al salir del evento, entramos a Facebook y vimos que habían estado siguiendo la competencia en vivo desde muchos lugares. En especial fue muy emocionante ver a nuestros compañeros de la facultad reunidos frente a una pantalla siguiendo cada cosa que hacíamos', aseguró.

Me siento muy agradecido con todos, reiteró el joven de ciencias, quien narró lo sucedido en Estados Unidos con esa humildad que hace los logros personales y colectivos aún más admirables.

Durante el evento, añadió, cuando nos preguntaban de dónde éramos y respondíamos que de Cuba, a la mayoría se les iluminaba el rostro, muchas personas ni siquiera sabían que nuestro país participaba en ese tipo de certamen.

'Les emocionaba mucho ver a un equipo de la isla ahí, el aplauso a la hora de la premiación fue diferente y, con los resultados, ya recordarán que Cuba sí participa', expresó complacido.

 
 
 
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