Ernesto Ché Guevara a 91 años de su nacimiento sigue siendo un hombre de estos tiempos.

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Hoy es viernes 14 de junio de 2019. Oficialmente se cumplen 91 años del nacimiento de uno de los hombres más grandes del continente. Por muchos motivos Ernesto Guevara de la Serna, el Ché para los cubanos y para el mundo, se encumbra como figura máxima y universal de rebeldía e inconformismo frente a las injusticias. El Che fue y es la síntesis de un período revolucionario, de la intensificación de la lucha a escala mundial, de la experiencia de todos los pueblos oprimidos que buscan liberarse.
Nacido en el seno de una familia aristocrática venida a menos, desde su más tierna infancia desarrolló cualidades que lo alejaron de la vida cómoda y privilegiada. La aparición temprana del asma con la que tuvo que pelear toda su vida, ilustra un modelo de sacrificio, de perseverancia, de la imposibilidad de rendirnos, de dignidad frente al poder. En Alta Gracia, tras absorber la experiencia de exiliados de la guerra civil española, tuvo su primer acercamiento a los dolores e injusticias de un pueblo. Ya adolescente, su pasión por encontrar soluciones concretas a los problemas, lo llevó al estudio de la medicina desde donde creó un paradigma alternativo de salud.
Estas intuiciones iniciales se vieron confirmadas ante los múltiples viajes que realizó por nuestra mayúscula América Latina. Guevara se hizo pueblo y ya no dejó de renacer una y mil veces entre indios postergados quinientos años, campesinos sin tierras, obreros explotados y estudiantes e intelectuales comprometidos.
Fue ese el destino que lo precipitó a subirse al Granma y decidir arriesgar la vida por un pueblo que no conocía, pero que evidentemente sentía como propio, burlando la división absurda de los pueblos, en nacionalidades inciertas. desde el comienzo de la guerra en la Sierra Maestra el Che se destacó por su profunda humanidad, por su desprendimiento, por poner al ejemplo personal como principal vehiculo pedagógico y transformador, asumiendo las tareas más difíciles y arriesgadas. Su grado de comandante oficializó el reemplazo del estetoscopio por el fusil.
La necesidad de externalizar la Revolución Socialista Cubana, de declararle la guerra al imperialismo, de extender la lucha armada por todo el tercer mundo, lo guiaron por las sendas de el Congo y Bolivia. Con la convicción de no sólo transformar las estructuras económicas y políticas sino también las costumbres, valores y hábitos de los hombres y mujeres en sus relaciones sociales. Posiblemente sea esta trinchera de moral socialista, su más potente legado revolucionario ante la verdadera crisis humanitaria a la que el capitalismo nos condujo.
Con todo , la mirada desafiante de el Che nos alimenta la posibilidad real y cotidiana de hacer la Revolución. De hacerla todos los días desde nuestra solidaridad militante, confiando y siendo coherente con nuestras ideas, con la certeza de que es posible derrotar a nuestros enemigos.
La situación de los pueblos de nuestra América no ha cambiado más que para agravarse. Las fuerzas productivas se desarrollaron y la explotación se disfrazó de democracia pero los problemas sociales concretos como el analfabetismo, la desnutrición y la falta de acceso a la salud, entre tantos otros, continúan. Depende de nosotrxs mismos transformarlo ” sintiendo en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera y en cualquier parte del mundo” , transformándonos a nosotrxs mismos y a la realidad que nos rodea. #Noolvidamoslahistoria, #somoscontinuidad, #SomosCuba#hastalaVictoriaSiempre

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