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Para la Cuban Cane Sugar Corporation y el régimen tiránico de Gerardo Machado Morales, Enrique Varona González resultaba un “tipo” incómodo a quien era preciso eliminar. Por esa razón, el 19 de septiembre de 1925 fue asesinado en Morón, donde se había establecido en 1917.
Enrique Varona González
Allí Varona González trabajó en el central Patria, y tras pasar a los talleres del Ferrocarril del Norte se hizo maquinista. Fue tal su accionar en defensa de los derechos de los trabajadores, que en 1922 resultó electo presidente del Sindicato Ferroviario La Unión, que agrupaba a los trabajadores y empleados del Ferrocarril del Norte de Cuba, en Morón, y lo convirtió en paradigma del movimiento obrero cubano.

Decidido luchador por la unidad proletaria, propició acciones conjuntas entre los estibadores y ferroviarios de Cienfuegos, en Las Villas, y algunas zonas de la provincia de Oriente; laboró en la organización de los sindicatos en los centrales azucareros de Camagüey, y encabezó las huelgas de los trabajadores azucareros. Asimismo mantuvo estrechas relaciones de trabajo con Alfredo López, secretario general de la Confederación Nacional Obrera de Cuba (Cnoc), y con la Federación Obrera de La Habana (FOH).

Ante el crimen, consumado en plena calle, en presencia de sus hijas y esposa, Julio Antonio Mella le dedicó estas proféticas palabras: “Cuando pasen los años y el proletariado destruya las tiranías sociales, tú habrás sido también un precursor”.

Tal era el prestigio alcanzado por aquel inclaudicable dirigente sindical; que cuando un oficial del ejército intentó obligarlo a firmar un documento de la Cuban Cane Sugar Corporation, en el cual no se satisfacían todas las demandas obreras, le espetó: “Dispare, que yo no firmo eso”.

En este Día del Trabajador Ferroviario, su figura se erige como símbolo del sector.

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