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Tomado de Juventud Rebelde||

MOSCÚ.— El alma rusa es inmensa y muy fuerte, vasta como los paisajes que la acunan. Por eso el alma nuestra, intensa y firme, le quiere con una familiaridad que, afortunadamente, encuentra correspondencia. Es esa una realidad que se mostró plena este sábado mientras el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, daba cumplimiento a su tercer día de visita oficial a Rusia.

En un itinerario que no ha dejado de ser intenso, lo primero fue la ceremonia de colocación de una ofrenda floral en el Mausoleo Lenin, ubicado en la Plaza Roja de Moscú. Algo iba creciendo espíritu adentro de esta reportera mientras, al ritmo de la delegación cubana, se acercaba a la banda musical que daba el recibimiento en el Mausoleo.

Apurados sobre los adoquines oscuros y húmedos, los visitantes al frente de los cuales iba el Presidente cubano sentían cada vez más alto las notas de una melodía hermosísima, muy parecida al ímpetu ruso. Ante la guardia exquisitamente presentada, Díaz-Canel avanzó para acomodar las cintas de la ofrenda floral. Y luego entró al recinto donde puede verse a Lenin dentro de una urna de cristal, rodeado de solemnidad y de una tenue luz rojiza.

La delegación caminó bordeando el cuerpo de un hombre físicamente pequeño y, sin embargo inmenso en su voluntad y en su inteligencia: un padre de revoluciones, un luchador que en una época sin amplificadores de sonido u otros adelantos de la técnica convocó a las multitudes a dar la pelea por un mundo mejor.

A media mañana el Jefe de Estado, la delegación que le acompaña y diplomáticos cubanos acreditados en Rusia llegaron hasta el Museo Histórico del Kremlin (antiguo Museo Lenin). Resultó interesante transitar por siglos de civilización, por rituales religiosos, guerras, libros sagrados, artesanías y otras trazas que se remontan a los siglos X, XI, XII y XIII de nuestra era. Huellas, en fin, que pueden explicar la intensidad del alma rusa.

Le siguió un recorrido por el centro de la ciudad y la estancia en un parque natural conocido como «tras las filas comerciales». Allí se dio la oportunidad de apreciar, de modo interactivo y a través de la más sofisticada técnica, la belleza de una ciudad capaz de conmover por su extensión, arquitectura y vida. El hombre, podría pensar cualquier testigo de esta experiencia, podía hacer mucho desde la paz en vez de hacer la guerra.

En el Monasterio Danilovsk, faltando muy poco para el mediodía, Díaz-Canel fue recibido por el Patriarca de Moscú y de Toda Rusia, Su Santidad Kirill. Aconteció de ese modo el encuentro entre la máxima figura de la Iglesia Ortodoxa Rusa y el Jefe de Estado de la República de Cuba.

El anfitrión confesó a Díaz-Canel que él guarda especiales recuerdos de nuestra Isla. Contó ser de Leningrado y que no olvidará la vez que allí muchas personas aclamaron a Fidel coreando «Cuba sí, yanquis no».

La historia de las relaciones entre nuestras naciones —afirmó Su Santidad Kirill— datan de más de dos siglos». E hizo énfasis en cómo la Revolución hizo de los lazos entre ambos países una cercanía especial, pues el pequeño país inspiraba por sus batallas heroicas y por la voluntad de tomar las riendas de su propio destino.

Recordó, además, el papel de la Catedral de la Iglesia Ortodoxa Rusa en Cuba, una idea del Comandante en Jefe, Fidel Castro. El bello lugar, dijo agradecido Su Santidad, se ha convertido en el centro de la vida cultural y espiritual de la población rusa en Cuba, con actividades como exposiciones de pinturas y conciertos.

Díaz-Canel comentó a Su Santidad: «Para nosotros es un placer que usted nos haya recibido». Y habló también de gran emoción por el encuentro, de cómo no olvidará la visita que Kirill hizo a la Isla en 2016, de cómo Su Santidad cultivó relaciones de amistad con Fidel y con Raúl.

El mandatario cubano transmitió a su anfitrión un abrazo y saludos afectuosos del General de Ejército Raúl Castro, y le agradeció su decisión de haber elegido la Isla para el histórico encuentro entre la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Católica en 2016.

«Compartimos valores, y quiero aprovechar esta ocasión para ratificar que seguiremos luchando por fortalecer y ampliar esa causa», dijo el Presidente cubano.

Díaz-Canel destacó que la Isla da la máxima prioridad a las relaciones con el país hermano, y agradeció al Gobierno ruso su ayuda para disminuir los estragos que los dos últimos huracanes dejaron en el país caribeño.

Igualmente, resaltó que le gustaría ver acrecentadas las relaciones en lo económico, a un nivel como ya existen en lo político. Hizo alusión en otro momento a los proyectos bilaterales que se centran en áreas como la industrial, la del transporte, la de biotecnología y productos farmacéuticos. Le gustaría, enfatizó, el avance en ámbitos como el de las telecomunicaciones y el de la seguridad cibernética.

Dimitri Medvedev compartió su percepción de que ambos países son muy buenos amigos y ostentan una relación especial, aunque existen tareas por hacer.

En Laboratorios Kaspersky, y en Recintos de lo Heroico

Una lluvia fina y vientos fríos de la tarde marcaron la llegada del Presidente cubano a los Laboratorios Kaspersky. Allí fue recibido por Eugene Kaspersky, presidente de la compañía que cuenta con indiscutible liderazgo, en Rusia, en términos de seguridad cibernética.

Cuando caía la noche, Díaz-Canel hizo una visita llena de simbolismo y de emociones al Museo de la Gran Guerra Patria. Estar allí tuvo un gran significado, porque gracias al pueblo soviético, a su fibra digna de toda admiración, la humanidad se salvó del horror del fascismo. Ellos son los héroes, y es esa una verdad que algunos en este mundo de oropeles y de amnesias intentan silenciar o tergiversar.

Rato después, a modo de despedida de una nación entrañable para los cubanos, Díaz-Canel intercambió con estudiantes universitarios que han llegado desde la Isla para cursar estudios superiores, y con el personal diplomático que en estas horas de visita oficial han acompañado una jornada que tiende nuevos puentes para la hermandad de dos naciones.

Origen: Encuentros, símbolos y memoria en tierra entrañable (+Fotos) – Juventud Rebelde – Diario de la juventud cubana

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