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| CIENFUEGOS.–A la sexagenaria Teresa María González le prescribieron Diosmina para enfrentar su insuficiencia venosa crónica. En diciembre no pudo adquirirla y al preguntar en la farmacia si podría comprar la de enero, le contestaron que solo la correspondiente al mes, no la del previo.
Debido a sus problemas gastrointestinales, a Irene Hidalgo le fue indicada primeramente Domperidona y luego Omeprazol. No tuvo suerte con la primera a través de casi un semestre. La última, solo remitida por tres meses, logró agenciársela nada más en dos ocasiones, gracias a «mis persecuciones semanales en la farmacia». En Cienfuegos, como en todo el país, el 2017 resultó tenso por la falta o baja cobertura de fármacos en la red de farmacias, debido a razones bien explicadas en este y otros medios. «En la provincia hubo un promedio mensual de 63 medicamentos faltantes en nuestras unidades a lo largo del año», explica a Granma Danexis Porres Cuéllar, directora Técnico-Comercial de la Empresa Provincial de Farmacias y Ópticas. En diciembre del 2017 esa lista de faltantes se redujo a 44, como posible preludio del progresivo despeje que deberá experimentar el asunto en los próximos meses. «Aunque las dificultades persisten, hoy día la situación no alcanza la algidez de hace unos meses», considera Ariel Álvarez Cardoso, farmacéutico clínico de la farmacia del consejo popular de Tulipán. Él pone el ejemplo de dos diuréticos tiazídicos como la Hidroclorotiazida y la Clortalidona, que ahora se pueden tener indistintamente como variantes cuando falte alguno. Aunque, según reconoce la propia directora de la Empresa Provincial de Farmacias y Ópticas, doctora Yenny Santiago León, esto también entraña sus dificultades, porque en ese caso se debe ir al facultativo para que cambie el certificado médico. Pese a tales mejorías, todavía persisten ausencias acá en grupos farmacológicos de alta demanda y existe la consideración –dentro de todo el grupo de directivos entrevistados– de que no hubo del todo una correcta interpretación de muchas personas en torno a los anuncios emitidos por los medios nacionales sobre la estabilidad paulatina de los medicamentos. «Paulatina significa de forma progresiva, no quería decir que el 1ro. de enero del 2018 las farmacias iban a estar repletas con todos los renglones faltantes», razona la doctora Santiago. Según las informaciones llegadas a su organismo en la provincia, la reversión real debe comenzar a manifestarse a lo largo del primer trimestre. De momento, sería falso decir que todo está solucionado, cuando el cierre de enero arrojó faltantes, según indica Danexis. «En las 84 farmacias de la provincia son expendidos 90 medicamentos de todos los grupos farmacológicos por tarjetas de control. Las familias más demandadas son los antihipertensivos, anticonvulsivantes y antiulcerosos», añade. «Incluso cuando eventualmente hemos constatado el arribo de determinados faltantes de productos de alta necesidad, ha sido siempre en cantidades insuficientes para cubrir la demanda», acota. Ciertamente las mismas colas del calendario anterior continuaron de forma marcada en enero del 2018. Las aglomeraciones de personas se evidencian, sobre todo, en las 24 horas sucesivas a los días de arribo de medicamentos (los lunes en el caso del territorio). Susana Maladriga es una joven encargada de comprarle a su madre los antiulcerosos prescritos. «Madrugo o me meto una mañana para cogerlos». Aunque se trata de una medida bastante impopular –al menos en Cienfuegos–, la directora de la Empresa indica que está contemplado en el Programa Nacional de Medicamentos no entregar los productos de la tarjeta de control con carácter retroactivo, porque las medicinas no se toman de esa manera. Esa lógica no convence al paciente cardíaco Manuel del Risco, quien indica que es cierto que no se toman así, «pero sí cuando corresponde, y si entonces no la tengo, ¿qué voy a hacer?». Yenny, la directora provincial de Farmacias y Ópticas, alude a otro costado del análisis: «Muchas veces los pacientes van a la farmacia con recetas sin respaldo. Nosotros abogamos porque eso no ocurra; si el médico tiene la correcta información de las dificultades de un medicamento determinado, debe evitar prescribirlo». Consciente de las aglomeraciones durante las fechas de llegada de las medicinas, considera empero que aunque se acomete el esfuerzo mayor para agilizar el proceso que media entre la recepción y la venta en el mostrador, no es posible violentar dinámicas en el afán de garantizar la rapidez, aun sabiendo cuánto urge esta para el paciente. «Si la persona viene con diez recetas con diferentes nombres hay que atenderla y venderle lo que haya. Eso a veces enlentece bastante la cola». Pero aclara que «sí han tenido lugar –en cambio–, acciones contra los reincidentes: sujetos que siempre van a las farmacias los días que vienen los medicamentos y que poseen receta de todo. Por ejemplo, en las siete farmacias del municipio de Cruces los identificaron y notificaron a nuestra Empresa y al Departamento Nacional Antidrogas. Tras estos pasos, el Minint del municipio citó a dichos ciudadanos e hizo una carta de apercibimiento, un llamado de alerta para impedir su reincidencia». También destaca el trabajo preventivo contra el delito en el sistema y resalta que «en el 2017 no se detectó un solo caso de corrupción o delito en la red de farmacias de la provincia, de acuerdo con lo arrojado en las diferentes acciones de control: auditoría financiera y verificación fiscal en tres municipios; tampoco en nuestras auditorías internas (cinco al año) ni en las supervisiones técnicas». |
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[:es]En el mostrador de la farmacia[:]
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