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La aceptación internacional de los profesionales cubanos y los resultados elocuentes de sus modos de actuación en el ejercicio de la Medicina, con sólidos conocimientos, destrezas y sobre todo valores humanos, expresan nítidamente la autenticidad y la pertinencia de la Escuela Cubana de Medicina, de su prestigiosa Alma Máter de la Salud, multiplicada en cada provincia y cada escenario del Sistema Cubano de Salud Pública.

Los desafíos siempre nos invitarán a asaltar la gloria académica, y alcanzar el nivel más elevado de disciplina, calidad y eficiencia, conscientes que a la Universidad, como a la tierra donde nacimos, la familia y la humanidad, le debemos cada minuto de nuestro tiempo, y solo se recompensa con entrega, cariño y amor a los pueblos, como hacen los miles de compatriotas en 67 países del orbe.

En cada escenario formativo en Salud, que es además asistencial e investigativo, se forman integralmente “Galenos” para Cuba y el mundo, con una calidad reconocida y probada.

La anatomía, la fisiología y el alma del sistema sanitario cubano están en función del pleno bienestar físico, mental, sociocultural y ambiental de todos los que, dentro y más allá de las fronteras de una Isla digna y solidaria, precisen de tan generosos esfuerzos.

El superlativo moral de los Médicos cubanos es la dignidad, en su diario desempeño promoviendo sanos estilos de vida, previniendo enfermedades y daños a la Salud, cuidando y salvando vidas, rehabilitando y mitigando el sufrimiento.

Continuamos perseverando en convertir la calidad y la excelencia en patrimonio de la identidad universitaria, donde la ética, como deleite subyugante, identifica la conducta de cada generación de estudiantes y egresados.

En la universidad cubana, «carrera» significa cursar los estudios necesarios para un buen ejercicio profesional, y no es, ni será nunca «paso del que corre» o «competición de velocidad», lo que también expresa etimológicamente el vocablo, sencillamente porque no corremos en algo tan relevante, y de lo que se ha tratado siempre es de llegar «bien» más que «rápido», lo que se demuestra a diario en Cuba y todas las latitudes donde cooperamos o ejercen los egresados de países hermanos.

La Universidad de Ciencias Médicas, como hija legítima de un proceso transformador en la Salud Pública Cubana, dispone de la motivación permanente de sus educadores, estudiantes y egresados, para aquilatar la atención integral que merecen los pueblos, con la calidad superior que deviene en excelencia.

Profesor Dr. José Luis Aparicio Suárez.

Especialista de I y II Grados en Hematología.

Máster en Educación Superior en Ciencias de la Salud.

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