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Tomado de Juventud Rebelde||

SAO PAULO, Brasil.— No fueron pocos los colegas de Alexandre Padilha que se quedaron sorprendidos cuando al licenciarse en Medicina en la Universidad Estatal de Campinas o al terminar su especialidad, aquí en Sao Paulo —ciudad lusófona más poblada e importante del mundo en términos tanto demográficos como culturales y económicos—, lo vieron irse a trabajar al medio del Amazonas.

«Me preguntaron por qué lo hacía, si era que había hecho una promesa o si me había disgustado con mi novia. Es que no comprendían el compromiso social del médico, ni que quisiera servir a las personas más necesitadas», recuerda a Juventud Rebelde quien fuera ministro de Salud del país entre 2011 y 2014, y por tanto uno de los forjadores del programa Más Médicos.

Rememora que recibir a los galenos cubanos en 2013 le provocó «una enorme emoción, algo inolvidable, porque la iniciativa de la presidenta Dilma Rousseff no era solo traer profesionales del exterior, sino también comenzar la transformación y cambiar la estructura de los cursos de Medicina en Brasil».

—En ese momento usted predijo una revolución en la salud pública brasileña. ¿Considera que se ha logrado en estos cinco años del programa Más Médicos?

—El gran objetivo del programa era estructurar la red de atención básica en el país para garantizar el diagnóstico y el tratamiento precoz de las enfermedades, y así evitar que los pacientes llegaran a los hospitales con complicaciones más graves. Más Médicos sembró la semilla de la transformación y lo logramos batallando mucho, pues desde los inicios tuvimos que enfrentarnos a perjuicios y posiciones conservadoras.

«En ese entonces cerca de 700 municipios no tenían ningún médico trabajando en lugares de extrema pobreza. Logramos tener la presencia de un médico junto con enfermeros brasileños y con agentes comunitarios de salud. La calidad de la atención médica nos permitió disminuir la mortalidad infantil, reducir los ingresos hospitalarios por enfermedades que pueden ser resueltas en la asistencia básica, como la hipertensión, la diabetes, la neumonía. Hay estudios que muestran que todo eso significó una disminución de costos para el sistema de salud de Brasil en la atención hospitalaria».

—El Gobierno brasileño ha emitido varias iniciativas ante la partida de los médicos cubanos, entre ellas un plan de emergencia para cubrir las plazas dejadas por nuestros galenos…

—Esas iniciativas no son nuevas, también se realizaron a lo largo de estos cinco años. Cuando comenzó Más Médicos presentamos la convocatoria para los médicos brasileños. Resulta que en aquellos momentos eran 16 000 plazas que debían ser cubiertas, y en el primer llamado respondieron menos de mil profesionales. Después todos los años re-petíamos el llamado para los médicos brasileños, que desgraciadamente no ocuparon todas las plazas, sobre todo en las áreas más distantes, más remotas, más pobres, de poblaciones indígenas.

«Ahora hubo una nueva convocatoria con un gran volumen de inscripciones, pero nos percatamos de que a pesar de eso es bajo el número de los que se presentaron en las unidades básicas de Salud. Ello demuestra que infelizmente nuestro pueblo y la salud pública son los que perderán en este entorno, no el presidente electo Bolsonaro, quien desde su época de diputado federal hizo fuertes críticas al programa Más Médicos y en especial contra los médicos cubanos.

«Tuvimos que ser fuertes para vencer los baches creados. En estos cinco años demostramos la valía del programa. Los hechos han confirmado que Bolsonaro no está preparado para cuidar de la población brasileña. Él está muy preocupado por atacar la solidaridad cubana y por descalificar a los médicos que están cuidando a nuestro pueblo».

—¿Es la revalidación de los títulos un camino seguro?

—El fin de semana último hubo un proceso de revalidación de título; muchos de los que se presentaron, entre ellos médicos brasileños graduados en el extranjero, que dominan el idioma, no lo consiguieron. Desdichadamente, el proceso de acreditación de títulos en Brasil, sobre todo en estos dos últimos años, ha sido un proceso de filtro y de cerrar el acceso al trabajo de nuestros profesionales. Conozco el caso de una doctora graduada en Nueva York, que trabajó en Boston, que se presentó al examen y no aprobó.

«En Brasil hay miles de médicos graduados cuyos títulos no han sido revalidados y de cada cien médicos que se presentan a exámenes, solo aprueban ocho, para regular lo que ellos consideran un mercado de la salud. Por eso es un error creer que el proceso de validación permitirá alcanzar la cifra de 8 000 médicos aquí en Brasil. Y lo otro es que muchos cuando logran la validación no tienen disposición de trabajar en cualquier lugar del país, y por tanto dejan desprotegidas zonas remotas y muy vulnerables».

—Uno de los argumentos usados por Bolsonaro, al referirse a la situación de los médicos cubanos en su país fue la dudosa calidad de la formación. ¿Qué piensa al respecto?

—En Cuba los médicos reciben una formación que los prepara para asistir a las poblaciones más vulnerables, realizar su trabajo en las comunidades, en la atención primaria, lo que es calificado por la Organización Mundial de la Salud como la base de los sistemas nacionales públicos, y desafortunadamente eso lo estamos perdiendo en nuestro país.

«En cinco años de experiencia, Bolsonaro puede consultar la lista de denuncias de errores médicos, ahí no hay un solo profesional cubano. Otro elemento: soy profesor de la Universidad del curso de Medicina, que fue modificado tomando como base la experiencia de países como Cuba. Esa es la transformación que siempre deseamos para Brasil, para tener cada vez más especialistas en la atención a las personas.

«Tengo que expresarle a Cuba, a sus médicos y a los familiares de ellos que la semilla de esa revolución fue sembrada en beneficio de la salud, una salud organizada, que respeta a los más pobres. Estaremos juntos en el corazón, en la solidaridad internacional y en la lucha global a favor de una salud de mayor calidad. Pueden estar seguros de que un día  los profesionales cubanos regresarán al suelo brasileño con profunda satisfacción y sin abandonar el humanismo que los caracteriza».

 

Origen: El pueblo pobre de Brasil espera que vuelvan algún día – Juventud Rebelde – Diario de la juventud cubana

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