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Como el asalto al cielo puede calificarse el asalto al cuartel Moncada por la Generación del Centenario, dirigida por Fidel Castro Ruz, el 26 de Julio de 1953, por la enorme superioridad en hombres y armamentos que tenía la soldadesca de la dictadura batistiana.
Cuartel Moncada
Cuartel Moncada
La mayor fuerza de los revolucionarios radicaba, junto a su valor y patriotismo, en la motivación de luchar por liberar a Cuba de un régimen que llenaba de crímenes y oprobios a la nación.

Con las acciones llevadas a cabo en los cuarteles Moncada de Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo, se iniciaba la etapa de la acción armada como método principal de lucha contra la tiraría que detentaba el poder.

Veamos en síntesis. El día señalado, pocos minutos antes de la cinco de la mañana la fuerza revolucionaria, acuartelada en la Granjita Siboney, a unos pocos kilómetros de Santiago de Cuba, se puso en marcha. Eran 158 hombres y dos mujeres, en 16 carros, 10 en cada uno. El primer grupo, en el que iba Fidel, lo integraban 45 hombres.

La vanguardia del grupo, que tomó la Posta 3, la integraron: Renato Guitar, José L. Tasende, Pepe Suárez, Jesús Montané, Pedro Marrero, Carmelo Noa, Ramiro Valdés, y Flores Betancourt.

El armamento de los revolucionarios estaba compuesto por una ametralladora de mano calibre 45 y una carabina M-1, el resto eran escopetas de perdigones y pequeños fusiles calibre 22; el enemigo, que contaba según datos oficiales con unos 500 hombres, tenía tres compañías de fusileros, otra de 116 armas auxiliares: ametralladoras –incluyendo las de calibre 50-, tanques, morteros, granadas de mano, y el resto personal militar diverso.

Los revolucionarios que atacaron el Palacio de Justicia fueron Raúl Castro con 10 hombres, quienes ocuparon enseguida el edificio.

Según testigos, con las armas que Raúl y el grupo que comandaba quitaron a los custodios de la Audiencia, sostuvieron el fuego desde la azotea hacia el cuartel, hasta que se les terminó el parque. Del cuartel disparaban hacia el Palacio con una ametralladora calibre 50.

De igual forma, Abel Santamaría, con 21 hombres, ocupaba el Hospital Civil; iban también con él, el doctor Mario Muñoz y dos compañeras: Haydee Santamaría y Melba Hernández.

A pesar del valor de los atacantes, falló el plan y la superioridad del enemigo se impuso al final. Cuando se retiraban del hospital, llegaron los soldados, que no lo descubrieron en un primer momento porque los revolucionarios se vistieron de enfermos y se acostaron, pero al parecer una delación hizo volver a los uniformados, y estos fueron descubiertos y posteriormente masacrados.

Fallido el factor sorpresa al toparse casualmente el carro de Fidel con una patrulla de recorrido exterior, dio tiempo a que se movilizara el campamento, lo que dificultó el intento de tomar la fortaleza. Después de más de dos horas de combate, Fidel, que no quería retirarse, ante la difícil situación, no tuvo otra alternativa que dar la orden de retirada. Terminaban así, a grandes rasgos, las acciones militares del 26 de Julio en Santiago de Cuba.

Durante las acciones del Moncada fue ínfimo el número de revolucionarios caídos en combate; en su inmensa mayoría, los capturados fueron torturados y asesinados después que el coronel Alberto Río Chaviano, jefe del regimiento, llegó y tomó el mando del cuartel. De acuerdo con la obra El Juicio del Moncada, de Marta Rojas, los mártires del Moncada fueron 61(sólo cinco caídos en combate), y 10 los muertos de la población civil.

Aunque, como es obvio, no podemos ni pretendemos reescribir la historia del Moncada, ya escrita, no es posible pasar por alto el pasaje de la captura de Fidel y un grupo de sus compañeros, en las afueras de la ciudad de Santiago, donde el teniente Sarría, que iba al mando de la tropa, impidió el asesinato de Fidel frente a las pretensiones de hacerlo por un jefe superior, arguyendo la frase que lo acompañó para siempre, “Las ideas no se matan”, y así fue.

El Estado Mayor de los moncadistas

La dirección el Movimiento que asaltó el Moncada estuvo dirigida por un Comité Civil, integrado por: Fidel Castro, Abel Santamaría, Oscar Alcalde, Boris Luis Santa Coloma, Mario Muñoz, y Jesús Montané.

Comité Militar: Fidel Castro, Abel Santamaría, Pedro Miret, Ernesto Tizol, José Luis Tasende y Renato Guitar.

(Esta relación de revolucionarios, como la de los que tomaron la Posta 3• del Moncada fue confirmada por el investigador Pedro Álvarez Tabío, en la Edición Anotada de La Historia me Absolverá, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, 1993, consigna M.R.)

El juicio a los participantes

De acuerdo con los documentos históricos consultados, el juicio a los participantes en el asalto al cuartel Moncada se efectuó desde el 21 de septiembre del 53, en la Sala Primera de la Audiencia, hasta el 16 de octubre de ese mismo año.

Fue un juicio extraño, pues se inició con los que iban a ser juzgados esposados, en un ambiente de tensión y entre bayonetas, lejos de la imparcialidad que debe existir en una vista judicial. Ante las acusaciones del coronel Chaviano de que los asaltantes tenían granadas y habían entrado al hospital cuchillo en mano y atacado a tres enfermos, intervinieron los asaltantes, denunciando las falsedades, abusos y crímenes cometidos por los soldados, clases y sus oficiales batistianos.

Los testigos presentados por la jefatura militar del cuartel, oficiales, sargentos y soldados del regimiento, ante las preguntas del Fiscal sobre la tenencia de cuchillos y granadas usadas por los revolucionarios, contestaban que “eso se comentaba”, con imprecisiones, mentiras, contradicciones, y ocultación de la verdad.

El último de los encartados en la Causa 37, con excepción del caso de Fidel, que se juzgó aparte, fue Raúl Castro, quien además de condenar los asesinatos cometidos por la soldadesca, contra sus compañeros, afirmó que el Movimiento no perseguía sólo la erradicación del régimen opresor, sino el cambio de un sistema que era negativo para la nación cubana.

¿Por qué el Moncada?

Durante el juicio a Fidel, en la salita de las enfermeras del Hospital Civil Provincial de Santiago de Cuba, el 16 de octubre, el acusado asumió su propia defensa.

Al declarar, el líder del Movimiento acusó principalmente a los jefes que ordenaron los asesinatos; sus falsedades y ridículas justificaciones, y los múltiples crímenes cometidos por las fuerzas de la dictadura pertenecientes al cuartel Moncada.

En su alegato conocido por La Historia me Absolverá, programa de la lucha de liberación nacional, cumplido después del triunfo del lro. de enero del 59, Fidel argumentó las razones que llevaron a aquellos valerosos jóvenes revolucionarios a lanzarse, en inferioridad de condiciones, contra la segunda fortaleza militar del régimen. Dijo:

En los órdenes económico y social, la Isla distaba mucho de ser de las más desarrolladas de la región. “salvo unas cuantas industrias alimenticias, madereras y textiles, Cuba era una factoría productora de materias primas. Se exporta azúcar para importar caramelos; se exporta cueros para importar zapatos; se exporta hierro para importar arados”.

En su alegato “La Historia me Absolverá”, cuando era juzgado por los hechos del Moncada, en agosto de 1953, Fidel Castro expuso las seis razones fundamentales de esa acción:

El problema de la tierra, con el 85 % de los pequeños agricultores sin tierra y 200 mil familias cubanas sin una vara de tierra donde sembrar, mientras 300 mil caballerías de tierras productivas.

La falta de industrialización que mantenía al país a nivel de factoría productora de materias primas.

La existencia de 400 mil familias del campo y la ciudad viviendo en cuarterías y solares, sin las más elementales condiciones de higiene y salud.

La falta de escuelas y maestros, y casi un millón de analfabetos.
Un millón de personas sin trabajo, en una población de sólo 5
millones y medio de habitantes.

El 90 % de los niños del campo estaban devotados por los, y el acceso a los hospitales del Estado sólo era posible con la recomendación de algún magnate político. Así era de penoso el estado de Cuba en el año 1953.

Hablan los principales protagonistas

Reflexionando sobre los resultados de las bajas en los combates, Fidel señaló: “Si el ejército tuvo 19 muertos y 30 heridos, ¿cómo es posible que nosotros hayamos tenido 80 muertos y cinco heridos”…
“Nuestras pérdidas en la lucha – apuntó-, habían sido insignificantes; el 95 % de nuestros hombres muertos fueron producto de la crueldad y la inhumanidad cuando aquella hubo cesado”.

Raúl Castro: “Aquel no era el asalto a una fortaleza para alcanzar el poder con la acción de un centenar de hombres; era el primer paso de un grupo decidido para armar al pueblo, reunir después a los militares e invitarlos a abandonar la odiosa bandera de la tiranía y abrazar la de la libertad”.

Y reafirmó para la historia: “El ataque al Moncada falló y el motor pequeño no pudo echar a andar el grande…Años después, en el Granma vendría de nuevo el motor pequeño”…que echó a andar al motor grande, y con este la victoria de enero de 1959.

Fuentes consultadas:

-El juicio del Moncada, 2012
-La Historia me Absolverá, 1993
-Periódico Combatiente, 1970
-Materiales históricos diversos sobre el tema

Autor: Rafael Carela Ramos

 

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