La oftalmóloga Vivian Vera Vidal tiene visión larga y se aferra a ella para “tejer” el hilo que sostiene los lazos de amor y profesionalismo que la atan al doctor Abel Tobías Suárez Olivares.
Cual Ariadna de tiempos modernos esta médica santiaguera trenza afectos desde su ciudad natal para que lleguen lejos, muy lejos.
Sabe que es uno de los “hilos” de pasión a los que desde la distante Piamonte, en Italia, se aferra su amado para salir victorioso del complicado laberinto que es el enfrentamiento a la Covid-19.
Desde que supo del regreso de la primera brigada médica del contingente Henry Reeve que cumplió misión en tierras italianas la emoción le renueva las esperanzas de otra vez, muy pronto, abrazar a su esposo, compartir besos, caricias, y disfrutar juntos de la sonrisa de sus dos hijos.

Desde Santiago de Cuba la Dra. Vivian se entrega a sus pacientes con el mismo profesionalismo que su esposo 
Dr. Abel Tobías Suárez Olivares minutos antes de entrar en la zona roja en Turín, Piamonte, Italia 
Abel y Anabel: hijos frutos del amor entre estos dos profesionales
“Día por día conversamos, gracias a las tecnologías digitales que así lo facilitan, nos vemos, los niños lo colman de cariño, sabemos de cómo está su salud, compartimos la alegría por cada paso de avance en la lucha contra este terrible virus, y del regreso a la vida de los pacientes, algo que hace posible codo con codo con otros especialistas de la salud de Cuba y de Italia».
“Hablamos de que ya falta menos, de que se cuide mucho, muchísimo, que nosotros acá también nos preservamos, cumplimos con los establecido en el país para que volvamos a estar juntos, como siempre, sostenidos por un amor que comenzó desde que estudiábamos Medicina”.


