Desde Turín, un padre médico, recién estrenado

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Minutos antes de despegar el avión para Italia, conocí al Dr. Jorge Luis Arenas Font. Se reía mucho, pude notarlo a pesar del cubreboca. Era la emoción por su primera misión como médico internacionalista.

Allí antes del inicio del acto de abanderamiento me contó de la pequeña Alexa, la hija que dejaba en Cuba, de solo 4 meses de nacida. “Yo sé que mi pequeña no entiende lo que voy a hacer pero cuando logre entender por qué papi faltó en los primeros meses de su vida, se sentirá orgullosa”.

Hoy la pequeña Alexa, la bebé del Doctor Jorge Luis tiene 6 meses. Han transcurrido casi 70 días desde que el joven de 27 años de edad llegó a Turín para tratar a enfermos de la COVID-19, como parte de la brigada médica cubana integrada por 38 profesionales de la salud. Este tercer domingo de junio, su primer día de los padres después de la llegada de su hija lo sorprende, océano por medio, alejado de su retoño.

“Recientemente otorgamos el alta número 100. Decirle que fue un sueño realizado porque hemos trabajado fuerte, mano a mano con los colegas italianos y hemos logrado varias cosas positivas, como la recuperación de los pacientes”.

En cada clip de voz que envió a través de WhatsApp, el médico que trabaja en el Hospital Militar Carlos J. Finlay de La Habana, suspira, se emociona y aunque no pueda verlo aseguro que los ojos se le humedecen.

“Me he quedado impresionado por los vínculos y lazos entre Cuba e Italia, más que lazos, vínculos. Las personas son muy semejantes, son muy agradecidos cuando un paciente te pone la mano en el corazón y te dice: Gracias Cuba, sientes que ha valido la pena el sacrificio”.

Jorge Luis no olvida a una de las primeras pacientes que trataron, ella había conocido la Isla en viajes anteriores a La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba y cuando supo que sus médicos serían cubanos “aquella señora parecía una muchacha de 20, su estado de ánimo cambió y la evolución fue muy favorable”.

Le pido a Jorge Luis que me cuente cómo fue recibido por los colegas italianos, él un médico negro de 27 años formado en un país pobre y bloqueado.

“Al comienzo fue un poco tenso porque realmente nosotros llegamos desde Cuba, una Isla pequeña, con pocos habitantes, pero con un servicio de salud bien fuerte y había sus dudas. Italia es un país europeo, con recursos y excelentes médicos. Poco a poco fuimos mostrando conocimientos, capacidad, deseos de trabajar”.

http://www.radiorebelde.cu/noticia/desde-turin-padre-medico-20200621/

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