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Tomado de: Periódico Granma ||
La certeza de que ninguna región del país esté exenta de ser afectada por un sismo impone a organismos, instituciones y la población, una mayor atención en el cumplimiento de la Norma Cubana para construcciones sismo-resistentes.
Construcciones sismo-resistentes

SANTIAGO DE CUBA.–Si bien desde el punto de vista de los huracanes, Santiago de Cuba recibió una verdadera lección con el golpe asestado por Sandy a su fondo habitacional, semejante experiencia, por suerte, aún no ha sucedido en materia de terremotos.

En toda la nación, donde no existe sitio alguno exento de tal riesgo, para mitigar el impacto que esos fenómenos podrían provocar en la población y los recursos, se requiere una cultura especial en las construcciones estatales y por esfuerzo propio.

«El peligro es real y mucho más en la parte oriental, donde por la cercanía a la principal zona sismo-generadora de la región, los valores de aceleración son mayores que en el occidente», advierte la ingeniera Grisel Morejón Blanco, vicedirectora científica del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais), radicado en esta ciudad.

«Particularmente frente a Santiago de Cuba –precisa–, en el sector Chivirico-Baconao, se localizan 20 de los 28 seísmos registrados por intensidad del orden, o mayor, de 7,0 en la escala MSK, incluyendo los del 3 de febrero de 1932 y el 6 de agosto de 1947, que son los últimos que han afectado seriamente a esta provincia».

Reportes de la época muestran que el primero, de intensidad 8 MSK, y magnitud 6,75 Richter, dañó el 80 % de las edificaciones, incluyendo el colapso de casi el 10 % de ellas, como resultado de la mala calidad de los materiales y los métodos inadecuados de construcción; mientras que, aunque de menor valor, a causas semejantes respondieron las afectaciones del segundo.

«En interés de revertir esa vulnerabilidad –argumenta la experta–, el Gobierno Revolucionario con el Comandante en Jefe Fidel Castro al frente, dispuso los recursos para el desarrollo del programa científico que, destinado a dotar al Cenais con la tecnología de punta requerida en nuestras investigaciones, ha continuado el General de Ejército Raúl Castro».

Así surgió en la nación la red de estaciones sismológicas, a la cual se han adicionado acelerógrafos en Santiago de Cuba, y que junto a la especialización del personal propicia estudios generales y específicos que constituyen referentes en el sistema de alerta temprana, el fortalecimiento de los conocimientos para la gestión del riesgo sísmico y la capacidad de respuesta.

Tanto en el sector estatal como en las construcciones por esfuerzo propio, se advierten grietas necesarias de eliminar mediante el esfuerzo integrador de organismos, instituciones y la población, pues si bien Cuba no puede mudarse del itinerario que avizore un huracán, tampoco podrá abandonar la tierra que a su antojo se empeñe en estremecerla. Foto: Eduardo Palomares

NORMAS PARA RESPETAR

Bajo la anterior premisa y la determinación por especialistas en la materia de que no siempre se ha construido bien, desde hace varias décadas el país cuenta con la Norma cubana para construcciones sismo- resistentes, cuya tercera actualización (NC-46:17) fue puesta en vigor por la Oficina Nacional de Normalización el pasado año.

En opinión de Camilo Velar Gutiérrez, especialista A de Proyectos e Ingeniería de la Empresa de Proyectos No.15, de Santiago de Cuba, la Norma entraña el respeto de profesionales y de quienes, sin serlo, decidan emprender una obra que no admite violaciones de procedimientos ni la improvisación.

«Su contenido –refiere– especifica por territorios los requisitos básicos para el diseño y construcción en el sector estatal y los inmuebles por esfuerzo propio; las alteraciones solo conducen a elevar la vulnerabilidad de las obras, y con ello la posibilidad de pérdidas incalculables en caso de un sismo de gran intensidad.

«No es un secreto la fluctuación que sufren hoy la fuerza técnica y sus operarios, situación que puede incidir en errores, problemas con los materiales, “inventos” para cumplir la fecha de entrega de las obras, y otros problemas detectados en el control de autor que nuestra empresa cumple al pie de la letra».

La experiencia adquirida por el Cenais, la Emproy-15 y la Universidad de Oriente, propició desterrar aquella tendencia de calcar los diseños sismo- resistentes llegados del antiguo campo socialista, y adecuar a las condiciones sísmicas de esta ciudad la nueva tecnología forsa, vhicoa, cometal y de petrocasas recibida.

Por solo citar dos ejemplos con diseños más agradables, los edificios vhicoa se reforzaron mediante arriostres verticales que limitaron el desplazamiento de la estructura, mientras que atendiendo a la baja resistencia del suelo en San Pedrito, los forsa destinados a ese reparto se limitaron a dos o tres niveles y fueron aligeradas sus paredes.

NECESIDAD CON SEGURIDAD

Mucho más estricta que las medidas trazadas en un documento, debe ser la seguridad que para la familia y sus bienes dicte la conciencia a quienes por esfuerzo propio acometan viviendas, en las cuales, llevados a veces por limitación de recursos o determinadas necesidades, encuentra fisuras el peligro.

No pocas violaciones reiteradas en las calles de cualquier localidad cubana carecen de justificación alguna para la arquitecta Concepción Robledo Arias y los ingenieros Yadila Franco Rojas y Julio Antonio Larrea Ramírez, de la Empresa de Servicios Técnicos «Arquitecto de la Comunidad», del Poder Popular Provincial.

«Digamos primero –acota el ingeniero Larrea Gutiérrez–, que en las construcciones particulares puede haber dificultades objetivas, como la falta de barras de acero (cabillas) conocidas por 5/8, pues solo se distribuyen a organismos, pero se ha determinado suplirlas con el empleo en cada columna de ocho barras de media pulgada.

«Al margen de ese problema soluble –agrega–, proliferan improvisaciones y barbaridades como columnas y vigas con solo dos o tres barras de acero, estribos o aros de alambrón de menos de ocho milímetro de diámetro y mal espaciados, añadir dos o tres niveles sin reforzar la cimentación, baja calidad del hormigón e insuficiente tiempo de fraguado».

En consideración de la arquitecta Robledo Arias, esos y otros errores los imponen muchas veces los albañiles, quienes ya sean individuales o integrados a cooperativas no agropecuarias, carecen de un sistema de capacitación o evaluación sobre el conocimiento de la Norma para construcciones sismo-resistentes.

Según la ingeniera Franco Rojas, la situación se agudiza al no disponer el particular del análisis de suelo por la Empresa de Investigaciones Aplicadas; el Arquitecto de la Comunidad solo puede realizar control de autor si el cliente lo contrata, y los inspectores de Planificación Física deben profundizar  en este tema.

RECOMENDACIONES A TENER EN CUENTA AL CONSTRUIR, AMPLIAR O REHABILITAR LA VIVIENDA:

– Contratar un Arquitecto de la Comunidad y seguir sus instrucciones rigurosamente.

– Asesorarse cabalmente sobre las exigencias de cada sistema, ya sea de pórticos de hormigón armado, mampostería confinada, para cubierta de vigueta y bovedilla o con teja acanalada.

– Ubicación adecuada de la vivienda sobre suelo firme.

– Configuración de la vivienda lo más simétrica posible tanto en planta como en elevación. La altura no será mayor que cuatro veces la dimensión menor de la base. Los pisos de arriba no pueden tener mayor área que el piso de abajo.

– Es necesario garantizar uniformidad en el uso de los materiales en los elementos estructurales. Los aceros principales serán corrugados (nunca lisos). Cemento P-350 para toda la cimentación, columnas, vigas y losas. El P-250 podrá emplearse en albañilería. Arena y piedras sin impurezas. Bloques y ladrillos limpios y sólidos. Agua limpia, nunca de mar ni de ríos cercanos a este.

HORMIGONADO:

– Use las proporciones de arena, piedra, cemento y agua que le recomienda el proyecto para cada elemento.

– El proceso de endurecimiento del concreto se realizará durante siete días, regándolo con agua cada dos horas.

– Un concreto bien proporcionado, si no tiene la humedad necesaria, será de baja calidad, porque secará rápidamente.

DEFICIENCIAS MÁS FRECUENTES DETECTADAS:

– Columnas y vigas de cubierta y entrepiso (cerramentos) de estructuras de pórtico de hormigón armado (viviendas de placa) con secciones insuficientes.

– Colocación de insuficiente refuerzo longitudinal y transversal (con tres barras de acero «cabillas» de 13 o menos milímetros de diámetro «de media» y cercos de «aros de alambrón» de cuatro o menos milímetros espaciados entre 20 y 30 centímetros en los extremos).

– Barras lisas de refuerzo que no garantizan la adecuada cohesión entre el hormigón y el acero.

– Recubrimientos insuficientes, lo que provoca la oxidación del acero de refuerzo.

– Refuerzo insuficiente en uniones de los elementos estructurales.

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