Cuenta su experiencia en Mas Médicos en Brasil una colaboradora recien llegada al estado Anzoátegui en Venezuela

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Dentro del grupo de galenos que arribaron a la República Bolivariana de Venezuela para reforzar la política de cuadro creada en la Misión Médica Cubana se encontraba Bertha Pallas Ríos, una de las colaboradoras que anteriormente cumplió misión en el programa Más médicos en Brasil.

Cuenta que laboró en el municipio Pindoba, estado Alagoas, y la emocionó grandemente la acogida que recibió del pueblo brasileño, donde mantuvo una relación de hermandad.

Expresa de forma elocuente en el diálogo sostenido, que nunca la consideraron una extraña, se convertío en parte indisoluble de cada familia, incluido la del prefecto de la zona. Enseguida la población sin costumbre de tener cerca un médico, empezó a sentir la necesidad de recibir este servicio.

Recuerda que los primeros contactos eran a distancia, observaban como los médicos cubanos examinan a los pacientes, escribían en sus historias clínicas e indicaban un tratamiento.

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Tomado de: Brigada Médica Cubana en Venezuela
 
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 Así empezaron a confiar en la medicina cubana y sus médicos y cada día crecía, no solo la necesidad de ser atendidos, también la comunicación y estrecha relación médico-paciente.

Al concluir la misión muchos sintieron nuestra partida, fue duro para ellos verse como al principio desprotegido y para nosotros dejar atrás cada familia que se convirtió en la nuestra.

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Al concluir la misión muchos sintieron nuestra partida, fue duro para ellos verse como al principio desprotegido y para nosotros dejar atrás cada familia que se convirtió en la nuestra.

Regresar a la patria con la satisfacción del deber cumplido, es la más grande honra para un colaborador del ejército de Batas Blancas, pero la satisfacción de haber formado parte de cada familia, de haber desarrollado un bien común y tenerlos vivos en mi mente, es el premio mayor que guardo mi corazón y pienso en los que su que su economía no les permite el pago de un consulta , porque ellos son los verdaderos, los que sus lágrimas brotaron con sentimiento y dolor de no poder estrechar una mano caliente de amor.

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