Cubanos, solidarios por naturaleza

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Los cubanos, solidarios por naturaleza. A finales del 2020 se establece en la ONU festejar el Día Internacional de la Solidaridad (31 de agosto), para recordar la importancia que tiene ayudar a otra persona, amigo o familiar y fomentar una sociedad mejor.

Solidaridad, palabra de origen griego ἰδιοσυγκρασία, que se define como temperamento particular; según el Diccionario de la Real Academia Española, es apoyo incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles.

Un valor que se caracteriza por la colaboración mutua entre los individuos, lo que permite lograr la superación de los más terribles desastres, como guerras, pestes, enfermedades, entre otros.

Según la ONU:

“No solo es un requisito de carácter moral, sino también una condición previa para la eficacia de las políticas de los países y los pueblos”. Es, en definitiva, “una de las garantías de la paz mundial”

Según Lech Walesa, Premio Nobel de la Paz:

“Solo en la medida en que todos nos ayudemos y trabajemos por una causa común que proporcione el mayor bienestar a todos, en esa misma medida, viviremos en un mundo mucho más pacífico, enriquecedor y próspero para cada nación, pueblo o individuo”.

Fidel dijo:

“Nuestra Revolución necesita la solidaridad de los demás pueblos hermanos de América Latina, nuestra Revolución necesita de la solidaridad de la opinión pública de todo el continente, para hacerse más fuerte, para hacerse más firme, y para llevar adelante un programa de la más vasta dimensión”.

Cuba, ha sido y es solidaria con las naciones en áreas de la educación, la salud, el deporte y otras esferas de la vida social, sobre la base del respeto y la cooperación. Y es que la solidaridad forma parte de la idiosincrasia de su gente.

Derecho a la solidaridad

No se limita a la asistencia y la cooperación, la ayuda, la caridad o la asistencia humanitaria internacional. Incluye la sostenibilidad de las relaciones internacionales y económicas.

También, la coexistencia pacífica, las asociaciones en condiciones de igualdad y la distribución equitativa de beneficios y cargas. Además, el derecho de los pueblos a la paz y la preservación de los sistemas ecológicos.

También, requiere de la completa eliminación de todas las formas de discriminación, como la discriminación contra los pueblos indígenas, las minorías, los trabajadores migrantes, los niños, las personas de edad y las personas con discapacidad.

En particular, la discriminación contra las mujeres, así como la igualdad de género en todos los aspectos de la actividad humana.

Lo anterior solo será posible con el comportamiento ético de todos: gobiernos, políticos, empresas y  personas en general. Principalmente, mediante la educación y su enseñanza.

El derecho a la solidaridad implica que los países cumplan plenamente sus obligaciones internacionales, apliquen convenios y tratados.

Asimismo, se comprometan en el desarme, las políticas de energía limpia, fortalecimiento de los sistemas sanitarios, entre otras cosas.

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