Crecen los puentes de solidaridad a pesar del Bloqueo

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Fuente: Redes Sociales.

Estados Unidos recrudece el bloqueo económico, acusa a Cuba por tráfico de drogas, calumnia a la cooperación médica, e insta a los países que cuentan con esta asistencia a rechazarla; en cambio, la Isla no se amedrenta, y ante el llamado de los pueblos por la COVID-19 responde con más solidaridad.

Cabe analizar que en el actual escenario que vive la humanidad en la batalla por la vida contra la Pandemia, el Gobierno estadounidense primero la califica como una simple gripe, se muestra indiferente ante el asunto,  aconseja a su pueblo salir a las calles, niega ayuda a las naciones, incluso su presidente Donal Trump impugna a la ONU, y decide no apoyarla ante esta enfermedad global; aun cuando es un país tan rico, con múltiples facilidades para hacerlo, y a consecuencia de su  negligencia y falta de sensibilidad ya han muerto más estadounidenses por la COVID-19 (59 000 personas) que cuando se produjo la guerra en Viet Nam (58 220).

Y como si fuera poco el presidente norteamericano prefiere asegurar su campaña electoral con una “humilde ayuda”, muestra de su prepotencia y subestimación cuando de clases humildes se trata.

Mientras, esta pequeña Isla con escasos recursos se abre al mundo y se agiganta, para ayudar a las naciones que solicitan sus servicios de Salud, a consecuencia de la COVID-19, motivo por el cual hoy recibe el agradecimiento de las naciones, incluso la solicitud de un Nobel de la paz a la brigadas del Contingente Internacional “Henry Reeve”; precisamente por la voluntariedad, internacionalismo, altruismo y humanismo de sus integrantes.

Por otro lado, algunas personalidades han declarado su admiración también por el personal de la Salud: el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extrajera de China Zhong Shan, la primera ministra Roosevelt Sherrit de Dominica, la embajadora de Sudáfrica Thaninga Pandit Shope-Linney, la diputada por Wavertree en Liverpool Paula Barker u otras organizaciones como la Asociación solidadaria de Santa Lucía en nombre de su pueblo; del mismo modo, el Partido Comunista de Italia o pacientes de este país u otros venezolanos, de Adorra, entre otros amigos de la Revolución como los expresidentes Dilma Russet y Lula Da Silva de Brasil, Evo Morales de Bolivia, Rafael Correa de Ecuador; además, el intelectual y catedrático Ignacio Ramonet más el presidente de Venezuela Nicolás Maduro.

También, para orgullo del pueblo  cubano, debido a la fortaleza del sistema de Salud, 80 países ya se han interesado por el Interferon Alfa recombinante, vacunas y otros medicamentos.

¿Cómo es posible que esta pequeña tierra tan bloqueada y asediada por el imperio y con escasos recursos haya podido sobrevivir ante tanto odio, y cosechar modestamente resultados científicos? Solo se impone una respuesta, por el empeño de su gente y la guía de sus líderes; pero lo primero que hizo su Gobierno fue no doblegarse, y sí subsistir para construir una Revolución Social por el bien de todos, sin egoísmos, discriminación y desigualdades, con derecho a la educación y a la salud, entre otras cosas; por eso creció y se fortaleció; luego apoyó a los más necesitados, y actualmente, insta a la unión precisamente para compartir la COVID-19, con el firme propósito de salvar a la humanidad, a pesar de ese férreo bloqueo durante 61 años, precisamente, el tiempo que la Mayor de las Antillas aprovechó no para hacer guerras, y sí para construir puentes de solidaridad, que permiten que médicos, enfermeros, tecnológos, ingenieros u otros especialistas salven vidas por el mundo ante el desafío que impone la COVID-19.

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