Para nuestras generaciones, es un gran privilegio, una gran suerte, una gran fortuna, que hayamos podido contar con ejemplos de hechos como este que conmemoramos este 15 de marzo. Porque recibimos de herencia, el espíritu de todo lo que hicieron aquellas generaciones y sobre todo el hecho singular y extraordinario que fue la Protesta de Baraguá, lucha que abrió paso a la independencia, a la firmeza revolucionaria, a la idea de no rendirse, ni darse por derrotado nunca y a consolidar la Revolución con el espíritu de nuestro pueblo. Esa es la herencia de Maceo y de la Protesta de Baraguá. Ese es el espíritu de 1878 y de 1895. Consagrémosles, desde lo más profundo de nuestros corazones a la obra revolucionaria y al internacionalismo, enriqueciendo las páginas de la historia de la patria con el cumplimiento de las tareas e intensificando con esfuerzo el cumplimiento de todas las tareas que tenemos por delante. ¡Inspirados en nuestros antepasados, en Antonio Maceo sepamos cumplir cabalmente nuestros deberes en la Tierra Bolivariana de Venezuela!







