Mientras el gobierno de EE.UU. pretende cerrar, Cuba se abre cada vez más, asegura el Minrex | Cubadebate

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El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, aseguró este jueves en La Habana que Estados Unidos pretende cerrar a Cuba con el reforzamiento de su política bloqueo, pero la mayor de las Antillas se abre cada vez más a “una relación sana, culta y respetuosa” con distintos sectores norteamericanos.

Rodríguez Parrilla ofreció una conferencia de prensa en la que rechazó “en los términos más enérgicos” las recientes medidas anunciadas por la Casa Blancapara activar plenamente el título III de la Helms-Burton, reducir las remesas y hacer aún más difíciles los viajes de los ciudadanos norteamericanos a Cuba.

“Cuba responderá a agresiones con una mayor amplitud en sus vínculos con todos los sectores de la sociedad estadounidense”, señaló el canciller cubano. “Utilizaremos todas las herramientas a nuestra disposición para intensificar la comunicación y la relación cultural entre nuestros pueblos”.

En ese sentido, ratificó la disposición invariable a la cooperación con Washington en terrenos de beneficio mutuo, que generan resultados positivos para ambos pueblos, e incluso al diálogo sobre cualquier tema sobre bases de “respeto a la independencia y soberanía, en un plano de igualdad y de beneficio recíproco”.

Rodríguez Parrilla señaló que Cuba también continuará fortaleciendo sus vínculos con la comunidad cubana residente en Estados Unidos.

“Buscaremos la forma de superar obstáculos y acercarlos a la patria, para impedir que las acciones de un gobierno hostil y soberbio afecten los vínculos”, dijo. “Las familias cubanas no deberían ser rehenes de las luchas intestinas de la política de Estados Unidos, de sus odios y rencillas”.

El canciller criticó que la Isla se vea en medio de una competencia feroz entre republicanos y demócratas.

La voluntad invariable de Cuba de mantener relaciones con Estados Unidos basadas en igualdad y respeto mutuo no está al alcance del vaivén de los partidos en ese país, puntualizó. “Quienes hoy tienen a su cargo la política exterior no poseen la capacidad de borrar vínculos entre las culturas de Estados Unidos y Cuba”.

Apuntó en ese sentido que Cuba continuará abriendo espacios de intercambio e información con ciudadanos estadounidenses de toda su vasta geografía. “Seguiremos impulsando el acercamiento con quienes han promovido intereses comerciales”.

Ante una pregunta sobre las incongruencias personales del presidente Donald Trump respecto a Cuba, el canciller señaló que resulta sorprendente que un “hombre de negocios” actúe de la manera en que él se ha comportado.

Cualquier hombre de negocios protestaría porque su propio gobierno apruebe medidas que dan ventajas a sus contrapartes y limitan sus propias opciones”, dijo

Cuba denuncia nueva maniobra del Departamento de Estado

El Departamento de Estado busca en decenas de capitales, en todas las latitudes del planeta, reunir esfuerzos para agredir a Cuba, denunció Bruno Rodríguez Parrilla.

Reveló que la Casa Blanca envió un memorando secreto a los diplomáticos acreditados en Washington en el que se expresa como argumento para el aumento de las sanciones la supuesta presencia de militares y servicios de inteligencia cubanos en Venezuela.

“Es una vulgar calumnia que otra vez desmiento”, dijo el canciller. “Cuba no posee tropas ni fuerzas militares ni participa en operaciones en la República Bolivariana de Venezuela”.

En ese sentido, se refirió como el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, llegó a afirmar que Cuba había reconocido la presencia de “20 mil matones” en Venezuela.

Rodríguez Parrilla ratificó que Cuba solo cuenta con un contingente de colaboradores cubanos, en su mayoría médicos, compuesto por un 60 % de mujeres.

El canciller denunció que el memorandum circulado también sostiene que se llevó a cabo un despliegue de tropas especiales cubanas hacia la frontera entre Venezuela y Colombia para llevara a cabo ejercicios militares.

“Miente y lo invito a que presente evidencias”, dijo Rodríguez Parrilla en referencia a Bolton, a quien calificó de “mentiroso patológico”.

Conminó a Washington a que aporte pruebas sobre las “decenas de miles de cubanos residentes en Venezuela que han penetrado las instituciones y los servicios de ese país”.

“La calumnia que más me indigna es la que atribuye haber dicho a los médicos cubanos, al personal de la salud, que vayan de puerta en puerta por los barrios pobres de venezuela repartiendo medicina y advirtiendo a los residentes que si no votan por el gobierno le serán negados los servicios médicos”, dijo.

El documento, denunció Rodríguez Parrilla, refiere que cubanos se han insertado en PDVSA y desvían recursos hacia Cuba. “Disimula el señor Bolton el robo desvergonzado de la filial CITGO y los dividendos de la factura petrolera venezolana”, refirió.

El diplomático cubano reveló que el texto circulado entre el cuerpo diplomático acreditado en Washington insta a “condenar públicamente la conducta de Cuba” y los llama a “utilizar todos los instrumentos a su alcance” contra La Habana.

Washington reclama a esos gobiernos que hagan declaraciones públicas o apelen directamente al gobierno revolucionario en reuniones bilaterales. Y al mismo tiempo exige que se trabaje con el gobierno de Estados Unidos para “propiciar declaraciones conjuntas en el ámbito multilateral”.

También convocan a los gobiernos a dar a conocer sus ideas sobre cómo pudieran “trabajar unidos para debilitar al régimen cubano”.

El canciller cubano hizo referencia a textos revelados por la prensa brasileña que revelan una alianza entre Washington y Brasilia para condenar el apoyo de La Habana a Maduro.

Recordó que un enfoque “calumnioso y ofensivo” hacia el personal de salud cubano que laboraba en Brasil en el programa Más Médicos, obligó a las autoridades de la Isla a poner fin el año pasado a su participación en el proyecto del Partido de los Trabajadores que llevó atención de salud a millones de brasileños pobres en las zonas más apartadas.

Estados Unidos lastima a todas las familias cubanas, sin excepción

El canciller cubano se refirió a las medidas anunciadas en Miami, el pasado 17 de abril, por el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, que buscan fortalecer el cerco económico contra Cuba.

Recordó cómo Bolton llamó ante un grupo de mercenarios cubanos en esa ciudad a concluir lo que habían comenzado en la invasión a Playa Girón en 1961.

“Tenemos la responsabilidad de decir la verdad sobre los peligros de estas ideologías malvadas, colectivistas, el inmenso sufrimiento humano que causan y los peligros de su propagación. Juntos, podemos terminar lo que comenzó en esas playas, en esos días famosos de abril, hace hoy cincuenta y ocho años”. (Cita textual del discurso de Bolton en Miami).

Afirmó que el asesor de Seguridad Nacional escogió Miami como sede para su discurso y como auditorio a los remanentes de la “vieja, dispersa y derrotada” Brigada 2506, cambiada por compota tras ser vencida por el pueblo cubano en Playa Girón.

“Solo ese público anquilosado y derrotado históricamente podría aplaudir sus palabras”, dijo el canciller.

“Parecen competir Bolton y Pompeo, uno hace y el otro deshace. Uno se apura y el otro se demora. No siempre coinciden. Más que un juego de roles parece haber premura e improvisación”, criticó el diplomático. “Casi una semana después de los anuncios nadie sabe las regulaciones de las criminales medidas”.

Cuando Bolton presentó más restricciones a los viajes de estadounidenses a Cuba, señaló, no tuvo en cuenta opinión de los electores estadounidenses, en especial de los 650 mil que visitaron Cuba en 2018, ni mucho menos al medio millón de cubanos residentes en ese país que también lo hizo.

“Ignoran la opinión de los ciudadanos de Estados Unidos, de los sectores más diversos y crecientes que se interesan por una relación respetuosa hacia la normalidad de los vínculos entre ambos países”, añadió.

Con las restricciones a las remesas que envían los cubanos residentes en Estados Unidos a sus familiares y allegados en Cuba, denunció el canciller, Washington “no solo lastima los interese y los ingresos de nuestro pueblo, de cada familia que tiene esos vínculos”, sino que  “lesiona la libertad y el derecho de las personas en Estados Unidos”.

“Esas medidas dañarán gravemente al sector cuentapropista de la economía cubana”, enfatizó.

Con la eliminación de los servicios consulares, la obligación de viajar un tercer país para obtener visado de turismo y la elección de un solo lugar para obtener el de migrante; con el incumplimiento de la obligación jurídica de las 20 mil visas;  con el incumplimiento de otros aspectos de los acuerdos migratorios y con la suspensión de las visas temporales de entradas múltiples, Estados Unidos lesiona vínculos interfamiliares y los derechos no solo de nuestros ciudadanos, sino también de los residentes en Estados Unidos, de sus familias y los propios norteamericanos.

Las medidas anunciadas castigan a las cubanas y cubanos y a todas las familias sin excepción, en Cuba y también a las familias estadounidenses y a las personas de buena voluntad en ese país”.

Rodríguez Parrilla denunció que las medidas constituyen incentivos a la migración irregular e insegura, alientan el tráfico de personas y las bandas asociadas, al tiempo que crean condiciones de riesgo que costarán vidas de personas que utilzan esas vías.

El reforzamiento del bloqueo y la Helms-Burton están destinados al fracaso

El canciller cubano señaló en la conferencia de prensa que Estados Unidos  refuerza el bloqueo mediante la estricta aplicación de la ley Helms-Burton,al poner en aplicación un título que había permanecido durante varias décadas suspendido por su “insensatez, por su brutal agresión a intereses y soberanía de terceros estados y por formar parte de acuerdos adoptados con gobiernos aliados”.

“Esta ley, junto con las acciones específicas que ahora se anuncian, crearán efectos financieros, dañarán a entidades cubanas, generarán mayores dificultades y carencias a nuestro pueblo”, apuntó el diplomático. “La meta declarada es asfixiar la economía con la finalidad de arrancar concesiones políticas a nuestro gobierno”.

“Así ha sido siempre y parece que lo será aún más”, pronosticó Bruno.

Como expresó en reciente declaración el Gobierno Revolucionario, dijo Rodríguez Parrilla, Cuba rechaza en los términos más enérgicos las medidas anunciadas el 17 de abril y reitera que el gobierno de Estados Unidos, a falta de argumentos o razón alguna, tiene que acudir a mentiras descarnadas para justificar sus acciones.

“Siempre lo ha hecho, pero ahora lo hace de manera más desvergonzada que nunca”. Estados Unidos, precisó, ha acusado a Cuba de atacar a sus diplomáticos, de violar los derechos humanos, de ser responsable de la situación que experimenta Venezuela, de constituir una amenaza a la seguridad nacional  y de representar los intereses de potencias extrarregionales.

“A pesar del impacto económico que tendrán las medidas, no podrán mover un ápice la firme determinación de resistencia de las cubanas y cubanos ni se acercaran al viejo anhelo y el espejismo de controlar los destinos de Cuba”, enfatizó.

Recordó que en 1996 se adoptó en Cuba la ley 80 que declara ilícita e inaplicable la Helms-Burton.

En ese sentido, ratificó que Cuba garantizará las condiciones jurídicas y honrará todos sus compromisos en materia económica con sus socios internacionales.

“Estoy seguro medias tendrán impacto probable economía”, dijo Rodríguez Parrilla, pero están “destinadas al fracaso”.

Su rédito final, señaló, será más aislamiento a la política de Estados Unidos contra Cuba. “La economía cubana hoy está mucho mejor capacidad que años atrás”.

“Puedo asegurar que prevalecerá la defensa de soberanía y encontraremos la manera de derrotar medidas que se agudizan”, apuntó, tras señalar que ninguna es realmente nueva, sino que “todas están melladas, como la historia ha demostrado, y condenadas al fracaso”.

Cuba llama a la comunidad internacional a detener la insensatez de EE.UU.

Rodríguez Parrilla alertó que sectores reaccionarios han secuestrado la política exterior de la actual administración hacia América Latina y el Caribe.

“Es un grave peligro para la estabilidad de toda la región”, refirió.  “Esperamos que prevalezca la posición serena, profesional y seria de las mentes lúcidas y honestas que actúan en el gobierno estadounidense o ejercen influencia sobre él”.

El canciller cubano recordó que el PIB de Estados Unidos es 200 veces el de Cuba, su territorio multiplica por 89 veces el de la isla y tiene 30 veces mayor población. Sin embargo, amenaza a una isla pequeña, pero “resguardada por el valor de su pueblo y el simbolismo de su historia”.

“Hago un llamado a la comunidad internacional a detener la insensatez e irresponsabilidad”, dijo. “Hay que actuar antes de que sea demasiado tarde, por el bien de pueblos de Cuba, Estados Unidos, la región y del planeta”.

“El mundo no puede permitirse permanecer impasible mientras se convoca a destrozar a países impunemente como ha ocurrido en otras regiones del planeta u ocurre hoy en la actualidad”,  apuntó.

“Confiamos en la fuerza de la verdad, el derecho y la justicia”.

El canciller apeló a gobiernos, parlamentos, fuerzas políticas, movimientos sociales, indígenas, sociedad civil, escritores y artistas, académicos, científicos, intelectuales, para que den muestras de rechazo a la postura norteamericana.

Asimismo, dijo esperar pronunciamientos de la Asamblea General de la ONU y la Organización Mundial del Comercio, al tiempo que se mostró confiado de la solidaridad del MNOAL, el grupo de los 77, la CELAC y toda la opinión pública mundial.

Rodríguez Parrilla agradeció las expresiones de solidaridad con Cuba a nivel mundial y las voces que desde Estados Unidos se pronuncian en rechazo a estas medidas. “Celebro que entre ellas están muchos cubanos que allí residen.

 

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Con la presencia de Raúl y Díaz-Canel clausuran congreso de la CTC | Cubadebate

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Con la presencia del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, presentan el Consejo Nacional de la CTC y su secretariado Ejecutivo, como parte de la Sesión de Clausura del XXI Congreso sindical cubano.

Según se dio a conocer, resultó ratificado Ulises Guilarte de Nacimiento como secretario general, mientras que Carmen Rosa López Rodríguez, seguirá ocupando el cargo de segunda secretaria.

Resultados

  • 1188 delegados ejercieron el derecho al voto
  • No hubo boletas en blanco ni anuladas
  • El 88,3% de los que votaron, lo hicieron por la candidatura completa
  • El Consejo Nacional obtuvo más del 91.7% de los votos
  • Todos los candidatos resultaron electos con más del 50% de los votos

Abelardo Álvarez Gil al informar los resultados de la primera reunión de trabajo del Consejo Nacional de la CTC precisó que quedó integrado por 17 compañeros

Miembros profesionales

  • Ulises Guilarte, Secretario General
  • Carmen Rosa López Rodríguez, segunda secretaria
  • Milagros de la Caridad Pérez, Asuntos económicos
  • María Consuelo Baeza, Divulgación y Propaganda
  • Ismael Drullet, Relaciones internacionales
  • Isdalis Rodríguez Rodríguez

Miembros no profesionales

  • Alfredo Machado, Presidente del Buró Nacional de la ANIR
  • José Antonio Pérez, Secretario General del Comité Nacional del Sindicato de Trabajadores Azucareros
  • Pedro Victor Simón, Secretario General del Comité Nacional del Sindicato de Trabajadores del Comercio, la Gastronomía y los Servicios
  • Arturo Rodríguez, Secretario General del Comité Nacional del Sindicato de Trabajadores de la Industria
  • Leovanis Ávila, Secretario General del Comité Provincial de la CTC en Las Tunas
  • George Américo Batista, Secretario General del Comité Provincial de la CTC en Holguín
  • Ismaris Díaz, Secretaria General del Comité Provincial de la CTC en Mayabeque
  • Niurka María Gonzalez Orbera, Secretaria General del Comité Nacional del Sindicato de los Trabajadores de la Educación, la Ciencia y el Deporte
  • Marisol Fuentes, Secretaria General del Comité Nacional del Sindicato de Trabajadores de las Comunicaciones, la Informática y la Electrónica
  • Julio Enrique Morales, Secretario General del Comité Provincial de la CTC en Villa Clara
  • Ekaterina Gowen, Secretaria General del Comité Municipal de la CTC en Sancti Spíritus

Durante la jornada matutina, los cerca de mil 200 delegados y 300 invitados debatieron el Informe Central, cuya síntesis fue presentada el día inicial por Ulises Guilarte De Nacimiento, miembro del Buró Político del Partido y secretario general de la CTC.

También se presentaron y aprobaron los dictámenes de trabajo de las comisiones que sesionaron este lunes y una declaración de solidaridad que “apoya de manera decidida a los pueblos que luchan en defensa de su soberanía, autodeterminación y derechos consustanciales al ser humano como el empleo, la educación, la salud y la seguridad social”.

 

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Notas sobre América, En vísperas de los sesenta años de la Revolución Cubana | Cubadebate

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l siguiente ensayo aparecerá en el próximo número de la revista Casa de las Américas. Pero como dicho número está demoradísimo, y el ensayo aborda cuestiones de actualidad, me satisfaría que fuera difundido por cuantos medios sea posible.

A Ambrosio y Jorge Fornet, a quienes tanto debe el destino de estas palabras

Los más elementales libros de lógica enseñan que en un silogismo, si la premisa mayor es falsa, la conclusión no puede sino serlo también. Pienso en ello a propósito de algún que otro texto reciente en el que la premisa mayor es el deplorable libro (primero fue un artículo) del racista y reaccionario Samuel Huntington, quien, intentando robarles el trueno y aguar a autores como Oswald Spengler y Arnold Toynbee (y dando por sentado que los lectores superficiales a quienes se dirigía los ignoraban), se apareció con el presunto choque de civilizaciones, que no es más que el intento de cohonestar con lenguaje universitario (como corresponde a lo que Pierre Bourdieu llamara «la nueva Vulgata planetaria») las guerras coloniales en que Occidente, y en particular su país, llevan tiempo entregados. No es otra la razón por la cual centenares de miles de emigrantes asiáticos y africanos arriesgan morir (y mueren masivamente) en el Mediterráneo, con el fin de abandonar sus países de origen, devastados por los horrores que las naciones metropolitanas, y muy en especial los Estados Unidos, han implicado y continúan implicando allí. Similar es el caso de cuantiosos latinoamericanos y caribeños en sus patéticos esfuerzos por ingresar en los Estados Unidos, huyendo de la miseria y los crímenes que en sus países provoca el imperialismo estadunidense, que hace un tiempo los lacayos de siempre daban por inexistente, y en consecuencia no empleaban el vocablo, lo que mucho disgustaba a antimperialistas cabales como Harry Magdoff, y nunca fue aceptado por alguien tan independiente como Edward W. Said, quien tituló su notable libro de 1993 Culture and Imperialism.No es extrañoque Said haya impugnado, con erudición e ironía, la tesis de Huntington, en «The Clash of Ignorance» (The Nation, 4 de octubre de 2001), que pude leer gracias a Fernando Luis Rojas.

El libro de Huntington había sido antecedido por el historicida (también fue primero un artículo) de Francis Fukuyama (ya impugnado avant la lettre, como dije hace años, por Althusser, al limitarse aquel a repetir tesis de Kojève), cuya obvia finalidad era asegurar, con la burrada del fin de la historia, y por tanto del fin de la lucha de clases, el triunfo definitivo del capitalismo depredador (especialmente, claro, el de los Estados Unidos).

La América que fue colonia española nunca constituyó una unidad, y en cambio iba a ser más fragmentada: así ocurrió, por ejemplo, en el Río de La Plata y Centroamérica. A pesar de esfuerzos como los de Simón Bolívar, debido a razones muy concretas, espaciales y otras, no llegó a convertirse en una sola entidad, lo que a fines del siglo XVIII sí lograron las pequeñas y poco pobladas Trece Colonias del Norte. A propósito de ello, según información que debo a María Luisa Laviana, el agudo Conde de Aranda (Pedro Abarca), Embajador de España en Francia, hizo llegar en 1783 al rey Carlos III su Memoria secreta sobre América, donde planteó que la República que eran los Estados Unidos había «nacido pigmea», requirió la ayuda de Francia y España para obtener su independencia, pero, añadió, «mañana será un gigante» y «después un coloso irresistible en aquellas regiones». Aproximadamente un siglo después, corroborando tales palabras visionarias, José Martí llamaría a aquella República, ya abultada por compras y robos, «cesárea e invasora».

Sobre la guerra que llevó al nacimiento de los Estados Unidos es necesario añadir algo. Durante mucho tiempo se dijo (yo también lo dije) que tal guerra para separarse de Inglaterra fue una noble hazaña, ejemplo para toda la humanidad. Pero recientes historiadores estadunidenses (encarnaciones de la valiosa y valiente intelectualidad de lo mejor de su país), así como el infaltable Noam Chomsky, han conjeturado que la causa de tal separación fue garantizar que los amos norteamericanos conservaran sus esclavos (a lo que no hace mucho se refirió nadie menos que Trump al pedir, para defender a supremacistas blancos, que se recordara que Wáshington y Jefferson tenían esclavos), pues en la Inglaterra de la época crecían vigorosamente proyectos abolicionistas que de triunfar dañarían obviamente los intereses de los colonos norteamericanos blancos. De hecho, el inicio de la famosa Declaración de independencia (1776),en la que se proclamó enfáticamente que todos los hombres «han sido creados iguales», etcétera, fue contradicho desde el primer momento. A los aborígenes, que ya estaban allí cuando llegaron los europeos, se los exterminó como a alimañas, según habían venido haciendo sus antepasados desde que desembarcaron del Mayflower,y lo que combatió con energía y coraje Helen Hunt Jackson en su libro de 1881 Un siglo de infamia, cuyo subtítulo es Un boceto de los tratos del gobierno de los Estados Unidos con algunas tribus indias,libro muy estimado por Martí, pero del que supongo que nadie se acuerda hoy en los Estados Unidos, aunque me gustaría no tener razón en este punto, así como en otros.

Y a los descendientes de africanos se los mantuvo en el país como esclavos durante casi un siglo, hasta que tras la revolución industrial, que requirió nuevos esclavos que serían los obreros y no esclavos de tipo tradicional, «el leñador de ojos piadosos», como Martí llamó a Lincoln, decretó, en medio de una intensa Guerra Civil, el fin de la esclavitud de los negros. En cuanto a Lincoln, aunque no ignoro que es discutido, me gusta evocar que llevó su nombre la inolvidable Brigada estadunidense que combatió con las armas, precozmente, al nazifascismo en defensa de la agredida República Española, traicionada por los países occidentales «democráticos» de la época, que con excusa de neutralidad se negaron a venderle armas o a auxiliarla en cualquier forma. Ernest Hemingway escribiría, para una revista de izquierda estadunidense, el conmovedor epitafio de aquella Brigada, que traduje al español. Tampoco puedo dejar de recordar que, en acuerdo con la conducta hacia la República Española de aquellos países occidentales «democráticos», los Estados Unidos, en la llamada Segunda Guerra Mundial (es decir, el segundo período de la Gran Guerra), dejaron intocado el régimen de Franco, hermano gemelo de Hitler y Mussolini gracias a quienes ganó la guerra «civil», y en consecuencia tan hostil al comunismo como aquellos (Franco envió la Legión Azul española a combatir junto a los nazis contra la Unión Soviética), y como iban a serlo los propios Estados Unidos, de lo que el macartismo resultó ejemplo mayor, pero no único. No fue el macartismo el que acuñó la expresión «Imperio del mal» para referirse al país que, no obstante sus aspectos negativos, fue el que en medida incomparablemente mayor contribuyó a vencer al nazismo al precio de la muerte de muchos millones de sus hijos e hijas, en contra de lo que está de moda decir, sobre todo en los Estados Unidos. Añado que desde mi niñez (debido a que mis padres fueron fervientes partidarios de los que eran llamados entonces «los leales», como luego lo serían del Partido Ortodoxo al que perteneció Fidel y del Movimiento 26 de Julio) la causa de la República Española me ha sido muy importante, al punto de que en 1949, a mis diecinueve años, por contribuir a boicotear una farsa de poetas españoles franquistas, fui encarcelado junto con otros compañeros, y yo solía proclamar con orgullo que era de los últimos presos en América por defender la República Española, como lo habían hecho entre 1936 y 1939 más de un millar de cubanos y cubanas que fueron a combatir en España, no pocos de los cuales dejaron allí sus huesos.

Volviendo a lo anterior, la condición de los negros sigue siendo deplorable en los Estados Unidos, como tuve el bochorno de contemplar, sobre todo en el Sur, cuando siendo adolescente los visité por primera vez (el macartismo me impidió regresar a ellos durante casi diez años), y como hoy mismo son víctimas preferidas de la policía, y proporcionalmente el mayor conjunto humano de prisioneros en ese país, campeón mundial de las prisiones que a menudo son empresas privadas. Por eso no me extrañó el libro Hitler’s American Model. The United States and the Making of Nazi Race Law (Princeton Universty Press, 2017), de James Q. Whitman, nuevo ejemplo, por cierto, de lo mejor de la intelectualidad del país. Y a propósito de esto último, no puedo sino recordar con admiración y respeto a quienes, como Emerson y Thoreau, se opusieron a la agresión a México; William Dean Howells, William James, Charles Eliot Norton. Ambrose Bierce y otros objetaron la intervención en Cuba en 1898; y los que han defendido y explicado la Revolución Cubana, de C. Wright Mills y Leo Huberman y Paul Sweezy en 1960 hasta nuestros días.

Establecimiento de centenares de bases militares en el mundo entero, invención de hechos falsos que justificarían agresiones, invasiones de todo tipo, autorizadas y sobre todo no autorizadas por la Onu, destrucción de países como Yugoslavia, Iraq y Libia (se recuerdan todavía las carcajadas ante las cámaras de televisión con que Hillary Clinton, no Trump, saludó el asesinato del líder libio Gadafi, y su expresión robada de Julio César: «Llegamos, vencimos y matamos»), asesinatos a mansalva de la CIA (preferentemente de líderes populares: en el caso de Fidel trataron de hacerlo más de seiscientas veces) y con aviones no tripulados, golpes de Estado duros y blandos, cárceles para torturar (como ocurre en la base naval de Guantánamo ilegalmente impuesta en mi país, y en muchos otros países) y numerosas lindezas similares hacen de los actuales Estados Unidos, sin comparación posible, el país más mortífero del planeta.

Para que en nuestro Continente tuviera lugar una verdadera revolución social, como no ocurrió nunca en los Estados Unidos (pues si su guerra de independencia fue una revolución política, se está tentado de llamarla una contrarrevolución social), hubo que esperar a la guerra de lo que fue el Saint Domingue francés, al cual los independentistas del país donde a finales del siglo xviii, por primera vez en la historia, fue abolida la esclavitud de los negros (quienes, por cierto, vencieron a tropas napoleónicas antes que en España y Rusia, lo que no se suele decir) llamaron a raíz de su triunfo, el primero de enero (fecha que iba a sernos familiar) de 1804, Haití, nombre indígena original. Dicho país, castigado de modo implacable por Occidente (en especial por la Francia napoleónica y posnapolénica, pero también por los Estados Unidos, a los que Napoleón les puso esa condición para venderles la Luisiana), le han hecho pagar un precio monstruoso, que ha convertido al pequeño gran país pionero en el más pobre del Continente y uno de los más pobres del mundo.

Pintura de Raúl Martínez

Recordemos un par de criterios emitidos en el siglo xix sobre la nación nacida de las Trece Colonias por figuras esenciales de nuestra historia. En 1829 Simón Bolívar escribió que «los Estados Unidos […] parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la libertad». (Retengamos esta última palabra.) Y a finales de ese siglo, Martí, quien radiografió al país como no hizo ni hubiera podido hacer Tocqueville, llamó «imperialistas» a quienes empezaban a serlo. Y, a propósito: todo hace pensar que el cubano fue el primer antimperialista de la historia, lo que sin duda es una de las razones por las cuales, de Fidel en adelante, se lo ha considerado autor intelectual de la Revolución Cubana.

En cuanto a acontecimientos estadunidenses del siglo xix, el ilustre Jefferson, autor de la famosa (y falaz) Declaración, proyectó para su país y alguno de los nuestros, en 1809, lo que llamó con el oxímoron «un imperio para la libertad» (he ahí el destino de la palabra); la Doctrina Monroe, de 1823, fue reivindicada por el actual gobierno del país explicablemente: «América para los [norte]americanos» y «Hacer a América [los Estados Unidos] grande de nuevo» son consignas emparentadas; según denominación aportada por el oscuro John Louis O’Sullivan en 1845, el país iba a regirse desde entonces hasta hoy por la política del Destino Manifiesto(algunos mexicanos, ay, han considerado a Whitman poeta del Destino Manifiesto, porque aprobó la agresión contra México y, añado, más tarde escribió que Cuba debía pertenecer a los Estados Unidos, mientras la agresión contra México, nuevamente ay, fue aprobada también por Marx y Engels); entre 1846 y 1848 ocurrió el robo a mano armada de la mitad de México (ya los Estados Unidos habían engullido Texas en 1837), y en 1898, azuzados por la naciente prensa amarillade William R. Hearst y Joseph Pulitzer (este último ha dado nombre en los Estados Unidos a un destacado premio que de milagro no se llama como el auténtico ciudadano Kane),la intromisión en la que era guerra por la independencia de Cuba para birlarnos (con la excusa de la explosión del acorazado Maine en la bahía de La Habana: «el incidente del Golfo de Tonkín» de la época) tal independencia, por la que habíamos peleado durante treinta años, y convertir al país primero en territorio ocupado militarmente, y a partir de 1902 en su primera neocolonia hasta 1959. (Volveré sobre este punto.)

Ya en el siglo xx, los Estados Unidos consideraron (y siguen considerando) al Caribe su mare nostrum,y lo hicieron víctima de la que con razón ha sido llamada Política del Garrote y las Cañoneras. Al principio de ese siglo, desgajándolo de Colombia para viabilizar su futura construcción del canal, se apoderaron de Panamá («I took Panama!» exclamó cínicamente Teddy Roosevelt), y poco después invadieron México, la República Dominicana (donde depusieron al presidente legal, que era el padre de Pedro Henríquez Ureña, lo que este no olvidó nunca y lo hizo hombre de izquierda), Haití, Nicaragua (en la cual encontraron la heroica resistencia de Sandino, defendido no solo por políticos de izquierda, sino por humanistas del calibre de Gabriela Mistral: Sandino, como se sabe, fue asesinado por el primer Somoza, a quien Franklin Delano Roosevelt reconocería como «hijo de puta», pero añadiendo que era «nuestrohijo de puta», y tras cuya ejecución, deplorándola, Ike Eisenhower llamaría gran amigo de la democracia y en particular de los Estados Unidos), Guatemala (donde una invasión urdida por la CIA, con el acicate de los hermanos Dulles, depondría al gobierno constitucional de Arbenz, cuyo pecado fue proponerse una modesta reforma agraria), Cuba de nuevo (a la que intentaron aplicarle la fórmula guatemalteca que había vivido en carne propia el joven médico argentino Ernesto Guevara, todavía no llamado Che, pero en la nueva ocasión fueron inolvidablemente vencidos en lo que los contrarrevolucionarios y sus amos llaman de Bahía de Cochinos, nombre de una derrota, y el pueblo cubano llama de Playa Girón, nombre de la victoria), otra vez la República Dominicana, a fin de impedir que regresara al gobierno para el cual había sido electo el valioso intelectual Juan Bosch: sin duda esa experiencia lo radicalizó, y lo llevó a escribir su espléndido libro De Cristóbal Colón a Fidel Castro. El Caribe, frontera imperial (1970), de lectura imprescindible para entender, entre otras muchas cosas, desde la Revolución Haitiana hasta su heredera la Revolución Cubana.
Desbordando el Caribe, en la década de los setenta del siglo pasado, cuando ocurrieron en nuestra América tantas cosas horribles, una de las peores, o la peor sin más, fue el sangriento derrocamiento del gobierno chileno de la Unidad Popular encabezado por el gran compañero Salvador Allende, quien, como el guatemalteco Arbenz y el dominicano Bosch, había accedido al poder tras elecciones convencionales. Debido a su audaz meta de arribar al socialismo por vías inéditas, lo que era salvajemente atacado por una prensa cavernaria que tuve el disgusto de leer en el país. y que hoy, desde luego, campea por sus respetos, Allende fue llevado a la muerte en nuestro 11 de septiembre, de 1973. Aún no se ha aclarado el papel de los gobiernos de los Estados Unidos y la Arabia Saudita de entonces en el crimen, otro11 de septiembre, de 2001, de las Torres Gemelas en Nueva York, que sirvió de excusa para terribles agresiones ya programadas, y tal vez no se aclare nunca, como el asesinato de Kennedy, en relación con el cual todo hace pensar que estuvieron involucrados elementos del establishment junto a la mafia y la contrarrevolución anticubana. El espanto chileno fue llevado a cabo siguiendo orientaciones de Richard Nixon (volveré a mencionarlo) y Henry Kissinger (el guerrerista que, para escarnio de quienes se lo otorgaron, recibió el Premio Nobel de la Paz) por la deletérea CIA, con la colaboración de la derecha y militares locales fascistas. Después de lo cual el país fue entregado a los Chicago boys, quienes implantaron allí, sobre incontables asesinatos, torturados y encarcelados, el primer proyecto neoliberal del área, que hay quienes siguen presentando como modelo exitoso. No insistiré, por razones obvias, en las espantosas dictaduras militares del cono Sur americano, como tampoco en el no menos espantoso Plan Cóndor, unas y otro auspiciados por el Imperio.

Las fechorías de los Estados Unidos prosiguieron, y algunas eran, además de asesinas, ridículas, como la invasión con bombos y platillos a la minúscula Granada. Una realidad particularmente grave fue la de Nicaragua, cuya experiencia seguí de cerca (llegué al país por primera vez a menos de un mes de la victoria del Frente Sandinista de Liberación Nacional, y volví a visitarlo incontables veces). Su revolución estaba lejos de ser socialista. Pero ni eso, ni la existencia en el país de partidos y medios de oposición, ni la presencia en cargos importantes del gobierno de socialdemócratas tibios y mil hechos más evitaron que el Imperio hostigara a la revolución que nació tras la derrota militar de otro Somoza, hijo del anterior y también hijo predilecto de Wáshington. Los Estados Unidos le declararon al país una violenta guerra sucia. Para llevarla a cabo, además de hostigarlo y calumniarlo sin cesar, hicieron de la vecina Honduras una base de operaciones para contrarrevolucionarios (era corriente la expresión «la Contra»), se valieron de fondos procedentes de maniobras delincuenciales como el escándalo Irán-Contra, minaron el puerto de Corinto, y cuando Nicaragua llevó al Tribunal Internacional de La Haya este asunto y ganó su reclamación, el gobierno estadunidense no hizo el menor caso a la decisión de aquel Tribunal.

Además quisieron amedrentar al pueblo nicaragüense sobrevolándolo con aviones que hacían un ruido infernal y escuché más de una vez. Pero hay que aceptar que el gobierno sandinista cometió dos errores graves (desoyendo opiniones, que llegué a conocer, de dirigentes de otros países que simpatizaban en lo hondo con el Frente): envió a pelear a muchachos que cumplían el servicio militar obligatorio, no pocos de los cuales se contaron entre los millares de muertos en combate, lo que distanció a sus familiares; y organizó unas elecciones que no podía sino perder: el pueblo nicaragüense no votó en esas elecciones contra el Frente, votó por la paz y el respiro económico que solo podían garantizar los agresores Estados Unidos, triunfantes verdaderos en la contienda.

Al pasar debo mencionar otra invasión estadunidense al área: esta vez a Panamá, con la excusa de encarcelar al presidente de turno, que al parecer había colaborado con la CIA, a cuyo frente estuvo quien a la sazón presidía al país invasor, Bush el viejo. Todavía no se conoce el número de los millares de panameños asesinados durante la nueva agresión, en ejercicio de una sarcástica concepción de los derechos humanos.

Naturalmente, se está más familiarizado con lo ocurrido en la América Latina y el Caribe durante este siglo. A la radicalización del extraordinario Hugo Chávez en Venezuela siguió el establecimiento en otros países latinoamericanos de gobiernos antineoliberales muy esperanzadores, y la creación de organismos supranacionales de notable valor, como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (Alba-Tcp) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Pero en los años inmediatos varios de aquellos gobiernos fueron suplantados, de diversas maneras, por otros anuentes al Imperio que son bien conocidos. A su frente se hallan ejemplos de los que Martí, con su verbo pintoresco, llamara hombres tallados en una rodilla, mientras ¿judicialmente? se encarcela o persigue a exgobernantes antineoliberales, así sean tan inocentes y populares como el gran dirigente brasileño Lula. Una institución en particular lamentable es la Organización de Estados Americanos (Oea), cuya sede está naturalmente en Wáshington, no se sabe quién la llamó por primera vez, con acierto, ministerio de colonias yanquis, y surgió en la estela de las dos conferencias panamericanas celebradas en Wáshington a finales del siglo xix, cuando alboreó el imperialismo estadunidense y Martí las combatió y analizó minuciosa y memorablemente. La tal Oea, que no ha dicho una palabra sobre ninguna de las frecuentes invasiones estadunidenses a países de nuestra América, expulsó a la Cuba revolucionaria de su lenocinio, y está ahora sirviendo al amo yanqui en propósitos como el derrocamiento del gobierno legítimo de Venezuela, para lo cual el Imperio está buscando afanosa y vanamente un Pinochet venezolano, y no ha descartado la agresión militar directa. En el momento en que escribo, se ha dado a conocer que el secretario general de la Oea, el genuflexo uruguayo Luis Almagro, acaba de ser expulsado unánimemente del Frente Amplio, el cual gobierna en su país. Una buena noticia.

 

Fidel. Pintura de Raúl Martínez

Voy a detenerme un momento, como anuncié, en el caso de la Cuba de 1959 en adelante. El primero de enero de ese año ocurrieron aquí dos cosas: el inicio de una profunda transformación política, social y económica a la que se llama Revolución Cubana, la cual asumiría carácter socialista y está a punto de cumplir sesenta años de compleja vida polémica, heroica y creadora, y la obtención de nuestra independencia, la cual, por insuficiente que fuera, había sido conquistada ya por la gran mayoría de los demás países latinoamericanos en el primer cuarto del siglo xix. Con la relativa excepción del de Jimmy Carter, sin duda una persona honrada (como se puso de manifiesto a propósito del canal de Panamá y la conducta patriótica del general Omar Torrijos), todos los gobiernos de los Estados Unidos, graciosamente llamados demócratas y republicanos, desde 1959 hasta hoy han combatido contra Cuba a través de calumnias, campañas de prensa, agresiones múltiples, creación de grupos contrarrevolucionarios y la abierta invasión, hechos que nos han significado millares de muertos y mutilados, guerra bacteriológica, sabotajes, una estación radial y otra de televisión, ambas ilegales, que enfangan el nombre de Martí, un criminal bloqueo comercial, económico y financiero hipócritamente llamado por el Imperio «embargo», que dura bastante más de medio siglo, provoca carencias de medicinas e incontables productos, nos ha costado muchísimos millones de dólares, implica multas gigantescas para entidades extranjeras que han osado mantener transacciones mercantiles con nosotros, y es tan escandaloso que año tras año es rechazado en la Asamblea General de la ONU por todos los países del mundo, con la vergonzosa excepción de los Estados Unidos y su compinche Israel, heredero de los nazis en relación con los palestinos dueños de su tierra. Esa suma de horrores solo se explica porque a los Estados Unidos se les iba de las manos su primera neocolonia, lo cual, a los ojos de muchos pueblos, era un ejemplo fatal para el Imperio. Ello fue sintetizado por el extraordinario pensador brasileño Darcy Ribeiro al escribir: «Ninguna de las dos guerras mundiales, ningún acontecimiento internacional tuvo […] mayor impacto sobre Estados Unidos que la revolución cubana.» Esa es la realidad. Ahora bien: ¿era la única realidad posible?

Quiero recordar el enigmático viaje de Fidel a los Estados Unidos en abril de 1959, a menos de cuatro meses de la victoria el primero de enero, y muchos años antes de ir a la Unión Soviética. ¿Qué se proponía Fidel con ese viaje, que tanta sorpresa causó incluso entre revolucionarios? Muerto él, nunca lo sabremos. En todo caso, quien era entonces presidente de los Estados Unidos, Eisenhower, no lo recibió: prefirió irse a jugar golf, que es también el deporte favorito de Trump. Le correspondió recibirlo a quien era el vicepresidente, Richard Nixon. La historia de este caballero es bien conocida, pero vale la pena evocar algunas de sus virtudes: se inició como inquisidor cuando el macartismo, era llamado en su país Dirty Dick (por algo sería), fue el responsable mayor del crimen chileno y al cabo, tras el incidente de Watergate, sería vergonzosamente defenestrado. No cuesta trabajo imaginar cuál fue la naturaleza del informe que Ricardito el Sucio elaboró a propósito de su encuentro con Fidel. En todo caso, desde hace tiempo es conocido que a partir del propio 1959, cuando la Revolución Cubana ni se había proclamado ni era socialista, los gobernantes estadunidenses la condenaron a muerte, y se conocen también muchas otras cosas, aunque quedan algunas por saber.

Por hechos así es tan útil, tan necesaria una verdadera historia de los Estados Unidos, como la ofrecida por Howard Zinn en A People’s History of the United States: 1492 to Present. Pero debo confesar que cuando, entre 1957 y 1958, fui profesor en la Universidad de Yale, compré un ejemplar usado de la sexta edición (1952) del libro AmericanPolitical and Social History,de Harold Underwood Faulkner, y lo que el autor escribió allí sobre su país y el mío lo consideré bien ajustado a la verdad. Para este otro Faulkner, Cuba prácticamente pertenecía a los Estados Unidos, lo que había sido dicho ya con todas sus letras por Leland Hamilton Jenks en su libro de 1928 Our Cuban Colony. Vale la pena recordar que antes de que en 1902 los Estados Unidos inauguraran con el caso de Cuba su proyecto neocolonial, habían considerado otras variantes, como la condición cruda de colonia, que es la que hasta hoy impusieron a la hermana Puerto Rico, la anexión, como hicieron con Hawai, o el establecimiento de un imperio de tipo tradicional a la manera del británico, según estaba implícito en la obra en dos vastos tomos implacablemente racistas Our Islands and their Peoplesas Seen with Camera and Pencil (introducida por el mayor general Joseph Wheeler), que apareció en 1899, a solo un año del atroz 1898, cuyo conocimiento debo a John Beverley y está ahora en la Biblioteca de la Casa de las Américas.

Para los pueblos de la América Latina y el Caribe, que han hecho suya la queja de origen mexicano según la cual estamos tan lejos de Dios –lo que no comparte la Teología de la Liberación– y tan cerca de los Estados Unidos, esa cercanía es fuente de enormes desgracias. Si bien en la segunda mitad del siglo XX la inexistencia de tal vecindad no impidió la bárbara agresión estadunidense a Vietnam, el cual ya había derrotado tropas de la humillada Francia colonialista como, para gloria de la humanidad, derrotaría también a tropas de los humillados Estados Unidos colonialistas. No es posible olvidar que se llegó al extremo de que un político yanqui que tenía mi nombre propusiera que se bombardease al país asiático hasta hacerlo regresar a la edad de piedra, lo que, en carta famosa que me enviara, escandalizó a Julio Cortázar y contribuyó a radicalizarlo. Pero los integrantes más sanos del pueblo estadunidense, y señaladamente no pocos de sus intelectuales y estudiantes, rechazaron abierta y valientemente aquella guerra. En gentes así pensaba Martí cuando habló de la patria de Lincoln que amamos, como ciertamente la amo yo. Permítanme añadir que tuve la ocasión de conocer de cerca aquella guerra atroz, porque en 1970 estuve en Vietnam colaborando en la realización de un filme sobre tal guerra. Allí, además, escribí, mientras escuchaba bombardeos y cañoneos, mi poemario Cuaderno paralelo.
Debo mencionar los casos singulares de dos países no americanos. Uno es Rusia, que tras el caos que crearon Gorbachov por un lado y Yeltsin por otro, así como la sorprendente inacción de los pretensos revolucionarios en el que fuera integrante mayor de la hoy disuelta Unión Soviética, logró estabilizarse como país capitalista, pero fuera de la órbita de los Estados Unidos, que lo han hostigado insistentemente hasta hoy; y el otro es China, la cual sigue proclamándose socialista, en una evolución espectacular se ha convertido en la segunda economía del mundo, y también es hostigada por los Estados Unidos. Rusia y China estrecharían cada vez más vínculos entre sí, y han establecido relaciones, sobre todo comerciales, con países de la América Latina y el Caribe, para desolación de Wáshington.

Pintura de Raúl Martínez

En vez de apoyarse en obras endebles, cuando no además plagiarias, de voceros letrados o semiletrados del establishmentcomo Allan Bloom, Francis Fukuyama o Samuel Huntington, o dar por buenas calumnias como la existencia de racismo institucional en Cuba, calumnias propaladas astutamente desde uno de los países más racistas de la Tierra, es aconsejable leer a autores como, por ejemplo, Eric Hobsbawm, marxista heterodoxo: lo que, paradójicamente, también fueron los propios Marx, quien confesó no ser marxista, y Engels. Pienso, por ejemplo, en dos obras suyas de 1994: el libro Age of Extremes. The Short Twentieth Century 1914-1991 y el ensayo «Barbarism: A User’s Guide» (New Left Review, 206). Me limitaré a citar algo sobre lo que anuncia el título del ensayo: la barbarie. Para Hobsbawn (quien, curiosamente, no tomó en consideración a las colonias, paraíso eterno de la barbarie, como observó Marx en uno de sus textos sobre la India que a diferencia de otros se menciona poco), la barbarie empezó a regresar con lo que consideró el inicio en 1914 del siglo xx, la llamada Primera Guerra Mundial: la cual, entre paréntesis, fue el primer período de una Guerra Mundial que conocería un segundo período y no es seguro que haya terminado, como ocurrió con la llamada Guerra de los Cien Años, que tuvo varios períodos, y por cierto duró más tiempo. Según Hobsbawn, «la barbarie ha ido en aumento durante la mayor parte del siglo xx, y no hay ninguna señal de que este aumento haya terminado». La observación es completamente válida avanzado el siglo xxi.

Aunque apenas citada por Hobsbawm (solo en el ensayo, al pasar y dentro de un conjunto), se impone recordar a la gran Rosa Luxemburgo, a sus temibles palabras según las cuales si el capitalismo no era sucedido por el socialismo, lo sería por la barbarie. Significativamente, para Hobsbawn, lo que llamó «el corto siglo xx» concluyó en 1991 con la implosión de la que había sido la Unión Soviética. Es decir, con el fracaso completo en Europa de lo que se había presentado como el socialismo real.

¿Cuál es el presente político de la humanidad? Al país más poderoso que nunca haya existido, los Estados Unidos, lo desgobierna, junto con un equipo de similar calaña (formado en gran parte por generales guerreristas y por multimillonarios como el propio presidente), un ser racista, xenófobo, sexista, mendaz, profascista, a quien he llamado «Calígula atómico», mientras el politólogo mexicano John Saxe Fernández ha hablado del «nacional trumpismo». Las cosas no son mejores en un número creciente de países europeos, y quien por supuesto es gran admirador de Trump, el también fascista Jair Bolsonaro, no esperó a tomar posesión como presidente de Brasil para recibir instrucciones de nadie menos que John Bolton, a quien puede ocurrírsele cualquier cosa siempre que sea negativa o, mejor aún, espantosa.

Tiempos malos para todos los pueblos, no solo para algunos. Imaginemos lo que habría ocurrido si Hitler hubiera tenido armas atómicas. Pues bien: Trump las tiene. ¿Qué destino es dable esperar, para un mundo sumido de modo creciente en la barbarie, de quienes, mientras consideran inferiores a etnias que no son la suya y como tales las tratan (así habían actuado los nazis), niegan cosas tan obvias y tan peligrosas para todos, incluso desde luego para los Estados Unidos, como el calentamiento global?

Concluyo con esa pregunta, y a pesar de la respuesta que al parecer se impone, volvamos a confiar en la Esperanza, que según Hesíodo fue la única que quedó en el vaso, detenida en los bordes, cuando todas las demás criaturas habían salido de él. En otros tiempos convulsos, tanto Romain Rolland como Antonio Gramsci mencionaron el escepticismo de la inteligencia, al que propusieron oponer el optimismo de la voluntad. Hace años conjeturé añadir a este último la confianza en la imaginación, esa fuerza esencialmente poética: la historia, dijo Marx, tiene más imaginación que nosotros. Atendamos a criterios de esa naturaleza, y tengamos en cuenta hechos concretos que mucho entusiasman, como el reciente triunfo electoral, en país tan importante como México, de Andrés Manuel López Obrador. Que una vez más avance, así sea en la sombra, lo que Marx llamó el viejo topo de la historia, y en algún sitio que quizá ahora no podemos prever está al salir a la luz.

La Habana, 21 de diciembre de 2018.
Año 60 de la Revolución

Origen: Notas sobre América, En vísperas de los sesenta años de la Revolución Cubana | Cubadebate




Médicos cubanos asisten a víctimas del ciclón Idai en Mozambique | Cubadebate

Tomado de Cubadebate ||

La Brigada Médica Internacional Henry Reeve fue fundada en Cuba para ayudar a las víctimas del Huracán Katrina, que afectó a Nueva Orleans, en el estado de Louisiana en 2005, pero el presidente George W. Bush impidió a sus miembros viajar al país. Sin embargo, la idea de solidaridad irrestricta se mantuvo viva, con la brigada actuando en diversos países y, ahora, adquiriendo importancia redoblada en un mundo afectado por el calentamiento global y con fenómenos meteorológicos cada vez más violentos.

Desde el 29 de marzo, 40 voluntarios cubanos – 16 médicos y 24 profesionales de salud, entre enfermeras, trabajadores de laboratorio, de logística y psicólogos – se dividen en 7 carpas instaladas en un gimnasio en Beira desactivado para atender a las víctimas del ciclón Idai – que afectó a Mozambique, Malawi y Zimbabue entre el 4 y el 21 de marzo, cuyo número total de muertos supera los 1.000, un 60% solo en tierras mozambiqueñas. En este país, datos de la ONU señalan que 1,8 millones de personas fueron afectadas por la destrucción causada por el fenómeno climático y muchas de ellas perdieron sus casas y están desalojadas. Otros están en riesgo y sufren enfermedades como cólera, intensificadas por el desastre.

Por esa razón, el trabajo de los cubanos es esencial para salvar vidas en una de las ciudades más afectadas por la tragedia. Coordinada por el epidemiólogo Dr. Rolando Piloto, de 55 años, la brigada realiza exámenes de laboratorio y cirugías en más de 600 mozambiqueños por día, de lunes a sábado y guardias médicas los domingos.

Hasta el momento, 7.000 personas – 54% mujeres, 16% niños y adolescentes – fueron asistidas gratuitamente. Más de 50 cirugías fueron realizadas en el lugar. El trabajo clínico, quirúrgico y diagnóstico cuenta también con donaciones de medicinas y apoyo psicológico.

Aunque todos los ciudadanos de Beira hayan sido afectados directa o indirectamente por el ciclón Idai, los problemas presentes en el campamento no se relacionan directamente con las consecuencias del ciclón. Entre las causas más comunes están enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes y enfermedades respiratorias agudas.

Origen: Médicos cubanos asisten a víctimas del ciclón Idai en Mozambique | Cubadebate




Despide la BMC en el Hospital Cubano de Dukhan, estado de Qatar a la Lic. Marbelis Martínez Isaac

Fuente: Brigada Médica Cubana en Qatar

La Lic. Marbelis Martínez Isaac termina su misión en el estado de Qatar después de más de 3 años de exitoso trabajo, sus compañeros le brindaron una cálida despedida. ¡Felicidades Compañera y feliz retorno a la patria!




Participan colaboradores del hospital cubano en Dukhan, estado de Qatar en conferencia sobre tecnologías de hemostasia quirúrgica

Fuente: Brigada Médica Cubana en Qatar

Un grupo de colaboradores del hospital cubano en Dukhan, estado de Qatar participaron anoche en la conferencia sobre tecnologías de hemostasia quirúrgica que auspiciado por la farmacéutica Johnson & Johnson, tuvo lugar ayer en el Hotel La Cigale de esta capital Doha, estado de Qatar. El curso se inscribe en la esmerada educación continuada que reciben nuestros colaboradores de la salud en este país.




Misión médica cubana en Kenya se solidariza con sus colegas secuestrados › Mundo › Granma – Órgano oficial del PCC

Tomado de Granma.cu ||

El doctor Damodar Peña, coordinador de la brigada médica en la nación africana, se hizo eco del respaldo que le dan los profesionales de la salud a las gestiones gubernamentales que hacen Cuba y Kenya para lograr el ansiado retorno. También se reiteró que el resto de los cooperantes están bien y a la espera.

Assel Herrera y Landy Rodríguez pronto estarán a salvo entre nosotros», era uno de los tantos tuits que trascendían en las redes, de parte de los médicos cubanos que se hayan cumpliendo misión en Kenya, como parte de todo un trabajo de solidaridad que realizan dichos galenos de cara al secuestro de sus colegas.

El doctor Damodar Peña, coordinador de la brigada médica en la nación africana, se hizo eco del respaldo que le dan los profesionales de la salud a las gestiones gubernamentales que hacen Cuba y Kenya para lograr el ansiado retorno. También se reiteró que el resto de los cooperantes están bien y a la espera.

Los médicos cubanos en Kenya han reiterado su disposición de continuar su servicio en ese país, donde son reconocidos por el pueblo y los pacientes en general. Una aceptación ganada a base de trabajo desde que los cubanos arribaran al país en junio de 2018, para atender a miles de personas en los 47 condados que conforman la nación.

El ministro cubano de Salud, José Ángel Portal, publicó en su cuenta en Twitter que en 55 años de colaboración médica internacional nunca ningún país beneficiado ha tenido quejas de los galenos caribeños, muy al contrario, cuando se marchan de regreso a la patria son muchos los pacientes que continúan añorándolos.

La prensa kenyana señaló que los médicos trasladados de asiento, fueron ubicados dentro del país, solo que en otros condados como parte de las medidas de salvaguardia de la vida humana y de protección de un capital humano que le ha ahorrado a Kenya mucho dolor y dinero en materia de enfermedades mortales y epidemias.

Origen: Misión médica cubana en Kenya se solidariza con sus colegas secuestrados › Mundo › Granma – Órgano oficial del PCC




Arriban nuevos colaboradores a la BMC en el Estado de Qatar

Fuente: Brigada Médica Cubana en Qatar

La BMC en el estado de Qatar recibe a nuevos colaboradores que se incorporarán al staff de esta ya prestigiosa institución de salud en Qatar. Ellos son:

  1. Beatriz Echevarría RX.
  2. Meiser Alvarez-enfermero
  3. Imais Gonzalez – enfermera
  4. Imiday Betancourt- enfermera
  5. Fernando Ramírez. -enfermero
  6. Aidee Díaz . pediatra
  7. Eloy Morasen -Cirujano.

¡Bienvenidos compañeros!




Participan enfermeros del hospital cubano en Dukhan, estado de Qatar en taller de tecnologías quirúrgicas Ethicon .

Fuente: Brigada Médica Cubana en Qatar

Los licenciados en enfermería Williamo Martínez, Osmel Frometa, Mirulgia Brook, Soray Donald, Miriam Nolaydis y Jorge F. Suárez.  Han participado en el novedoso e importante  taller de tecnologías quirúrgicas Ethicon  que auspiciado por la farmacéutica Johnson & Johnson, tuvo lugar ayer en el Hotel La Cigale de esta capital Doha, estado de Qatar. El curso se inscribe en la esmerada a educación continuada que reciben nuestros colaboradores de la salud en este país.




Canciller cubano afirma que Cuba no renunciará al socialismo – Juventud Rebelde – Diario de la juventud cubana

Tomado de Juventud Rebelde||

Cuba defenderá la decisión de su pueblo de construir el socialismo, así lo afirmó hoy el canciller Bruno Rodríguez, apenas unos días después de que Washington anunciara nuevas medidas para recrudecer el bloqueo económico, comercial y financiero aplicado por casi 60 años.

Bruno Rodríguez P

@BrunoRguezP

siempre defenderá su soberanía e independencia y la decisión de su pueblo de construir el socialismo, y persistirá en la necesaria batalla por un orden internacional justo y equitativo. Un mundo mejor no solo es posible, sino que es indispensable e inevitable.

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El secretario de Estado, Mike Pompeo, informó el pasado 17 de abril, la activación del Título III de la Ley Helms-Burton, que permite la presentación de demandas judiciales contra entidades cubanas y extranjeras fuera de la jurisdicción estadounidense, si estas «trafican» con propiedades «confiscadas», como definen las nacionalizaciones realizadas por la Revolución.

Ese propio día, el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, anunció mayores restricciones para los viajes a la isla de los estadunidenses, a  los que se les prohíbe hacer turismo en la mayor de las Antillas, así como  limitaciones en las remesas familiares, informa Prensa Latina.

Esas acciones se enmarcan en el discurso del presidente Donald Trump de dar fin al socialismo en el hemisferio occidental y en una cruzada para imponer el cambio de régimen en Venezuela.

En su cuenta en la red social Twitter ,el canciller de Cuba reiteró además el compromiso de La Habana con la búsqueda de un orden internacional justo y equitativo. «Un mundo mejor no solo es posible, sino que es indispensable e inevitable», destacó.

Origen: Canciller cubano afirma que Cuba no renunciará al socialismo – Juventud Rebelde – Diario de la juventud cubana




Cuba, EE.UU. y los oídos sordos de la administración Trump | Razones de Cuba

Tomado de Razones de Cuba||

La adopción por parte del Gobierno de Donald Trump de más medidas contra Cuba, dio nuevas muestras de que la actual administración hace oídos sordos a los criterios de muchos sectores estadounidenses y de aliados foráneos.

Ni las opiniones de diversos legisladores, ni los análisis de organizaciones interesadas en promover el acercamiento a la isla caribeña, ni las peticiones y advertencias de la Unión Europea (UE) hicieron desistir al ejecutivo del republicano de aplicar el Título III de la controvertida Ley Helms-Burton.

Esa sección de la normativa aprobada en 1996, que muestra el carácter extraterritorial del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington contra el país caribeño hace casi 60 años, permite a nacionales de Estados Unidos demandar a quienes ‘trafiquen’ con ‘propiedades norteamericanas’ en Cuba.

A través de tal mecanismo se incluye la posibilidad de promover una acción en las cortes estadounidenses contra personas y entidades de terceros países que inviertan en el territorio cubano en propiedades nacionalizadas tras el triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959.

Incluso, en lo que es visto como una contradicción con el derecho internacional, ese acápite otorga autoridad de reclamantes a cubanoamericanos que eran ciudadanos cubanos en el momento en que las propiedades fueron nacionalizadas.

Dados los perjuicios que implicaría esa parte de la ley aprobada en 1996, no solo para Cuba, sino para Estados Unidos y aliados de esta nación como la UE y Canadá, los predecesores de Trump desde William Clinton (1993-2001) evitaron su puesta en práctica con suspensiones que se prorrogaban cada seis meses.

Sin embargo, el actual Gobierno, plegado a las demandas de acérrimos promotores de políticas anticubanas como el senador republicano Marco Rubio, mostró desde enero pasado la intención de permitir por primera vez la puesta en marcha del mencionado título.

La medida, que varias fuentes ven sobre todo como una jugada política en medio de las aspiraciones de Trump de lograr la reelección en 2020, fue anunciada oficialmente por el secretario de Estado, Mike Pompeo, el 17 de abril.

Ese mismo día, el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, dio a conocer la próxima implementación de nuevas restricciones contra la isla, las cuales, según consideraron diferentes voces, tendrán un impacto negativo en el pueblo cubano y perjudicarán los propios intereses estadounidenses.

La jornada para realizar tales anuncios no fue casual, pues el 17 de abril de 1961 comenzó la fallida invasión mercenaria por Playa Girón, en la occidental provincia cubana de Matanzas, la cual fue organizada en Estados Unidos y resultó derrotada tras 60 horas de combate.

Junto a los Títulos III y IV, menos viajes y remesas  

Estoy anunciando que la administración de Donald Trump no suspenderá más, a partir del 2 de mayo, el derecho a presentar una acción bajo el Título III, que será aplicado en su totalidad, expresó Pompeo en una comparecencia ante los medios en el Departamento de Estado.

Durante la alocución en la que repitió los ataques y la retórica injerencista frecuentemente usada por el Gobierno norteamericano contra el país caribeño, el jefe de la diplomacia de Trump evidenció que ese acápite busca frenar la inversión extranjera en la isla y, por consiguiente, su desarrollo económico.

Cualquier persona o empresa que haga negocios en Cuba debe prestar atención a este anuncio, manifestó el secretario de Estado, quien les dijo a los inversionistas que son vulnerables a demandas y los llamó a investigar si están conectados con propiedades ‘robadas’.

Pompeo empleó ese término a pesar de que las nacionalizaciones fueron un proceso con apego a la legalidad y al derecho internacional, en el que Estados Unidos se negó a aceptar acuerdos de compensación propuestos por Cuba.

Luego, en un discurso pronunciado en Miami, Florida, ante participantes en la fracasada invasión a Cuba, Bolton dio a conocer que el ejecutivo norteamericano adoptará una más amplia implementación del Título IV de la propia Helms-Burton.

Ese mecanismo permite a Washington negar visas a empresarios extranjeros que participen en inversiones con propiedades nacionalizadas.

Además, el consejero informó que el Departamento del Tesoro implementará cambios para restringir los viajes por razones no familiares a Cuba, lo cual hará más difícil para los norteamericanos visitar la isla vecina.

Los estadounidenses tienen prohibido ir a la mayor de las Antillas como turistas, y solo pueden hacerlo en la actualidad bajo 12 categorías que incluyen los viajes en grupo para el llamado contacto pueblo a pueblo, o con fines culturales y educativos, entre otros.

A ello se une que se impondrán límites a las remesas, pues a pesar de reconocer la importancia de esos envíos para las familias de la nación vecina, el Gobierno de Trump solo autorizará que tengan un monto máximo de mil dólares cada tres meses.

Junto a esas acciones, Bolton dijo que se adicionarán cinco nombres, entre ellos el de la empresa aérea Aerogaviota, a la lista de unas 200 entidades cubanas con las que los ciudadanos norteamericanos tienen prohibido realizar transacciones.

Golpe para muchos  

Las nuevas medidas contra Cuba ‘harán retroceder los intereses estadounidenses en la isla durante años, perjudicarán a las empresas y los viajeros norteamericanos, y a millones de familias que viven allí’, consideró tras los anuncios Collin Laverty, presidente de la compañía de viajes especializados Cuba Educational Travel.

Desde su punto de vista, ‘los únicos ganadores aquí son un puñado de miembros del Congreso y aquellos atrapados en el pasado que los apoyan’.

Un criterio similar tuvo el titular de la coalición Engage Cuba, James Williams, quien sostuvo en un comunicado que Trump tiene esta postura por una sola razón: ‘apaciguar a las personas de línea dura en el sur de la Florida antes de las elecciones de 2020’.

Por su parte, el senador demócrata Tom Udall opinó en la red social Twitter que el Gobierno del republicano una vez más redobla la misma mentalidad de la Guerra Fría que no ha funcionado durante décadas.

Este enfoque obsoleto no sirve a los intereses de Estados Unidos y no servirá al pueblo cubano, añadió el legislador por Nuevo México.

Para otro miembro del partido azul, el congresista Jim McGovern, el anuncio del ejecutivo es ‘simplemente estúpido’ y disminuye el sector privado emergente en Cuba, que la administración de Trump aún dice apoyar.

A su vez, Ben Rhodes, exasesor del expresidente Barack Obama (2009-2017), criticó fuertemente a Rubio por apoyar políticas ‘que impiden a los cubanoamericanos enviar remesas para ayudar a los cubanos en la isla’ y por respaldar ‘los límites en los viajes que devastarán a las pequeñas empresas cubanas’.

‘Ningún senador ha hecho más para dañar al sector privado cubano y al pueblo cubano que Marco Rubio’, sentenció en su cuenta de Twitter.

Fuera de las fronteras estadounidenses, la jefa de la diplomacia de la UE, Federica Mogherini; la comisaria de Comercio, Cecilia Malmstrom; y la canciller canadiense, Chrystia Freeland, criticaron la negativa de la Casa Blanca a suspender el Título III y amenazaron con acudir a la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La aplicación extraterritorial de medidas unilaterales sobre Cuba es contraria al derecho internacional. La UE y Canadá estamos dispuestas a trabajar juntas para proteger los intereses de nuestras compañías mediante acciones en la OMC y a través de la prohibición de la ejecución o reconocimiento de sentencias extranjeras basadas en el Título III, advirtieron.

Origen: Cuba, EE.UU. y los oídos sordos de la administración Trump | Razones de Cuba




Recordar Girón y Vietnam puede ser un remedio para Trump | Razones de Cuba

Tomado de Razones de Cuba||

Los gobernantes de Estados Unidos han tropezado con la misma piedra a lo largo de su historia. Su memoria es muy corta o se las recortan, y olvidan las aplastantes derrotas militares que les propinaron, primero, en su invasión a Cuba por Playa Girón en 1961, y 14 años después en su sangrienta guerra contra Vietnam, las dos casualmente en el mes de abril.

 Hace 58 años, un 19 de abril, Washington y sus mercenarios fueron derrocados por el pueblo de la mayor de las Antillas, cuando intentaron por la occidental sureña Bahía de Cochinos apoderarse de la Isla.

 En solo 72 horas los paramilitares de aquellos tiempos, entrenados y financiados como los terroristas de ahora por el Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), terminaron depuestos. El imperialismo sufrió entonces la primera gran derrota en América Latina.

 Es sano recordarle una y otra vez al actual inquilino de la Casa Blanca lo que sucedió en Girón, especialmente ahora que se empeña desesperadamente en amenazar a Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia, en Nuestra América, y a otras naciones en el mundo como Corea del Norte e Irán.

 Claro que también es saludable refrescarle la memoria al mandatario Donald Trump, quien seguramente no fue a la prolongada guerra contra Vietnam, acerca del escandaloso revés que termino por asestarle ese heroico pueblo asiático a EE.UU., el 30 de abril de 1975, luego de15 años de continuos ataques del imperio norteamericano.

Todavía los síndromes de Girón y de Vietnam perduran entre quienes fueron enviados como carne de cañón a tales aventuras castrenses, y los familiares que perdieron a muchos de sus seres queridos, pero evidentemente los políticos y los gobernantes de la Casa Blanca olvidan.

No quieren admitir tampoco que el ciclo unipolar en el mundo terminó ya, porque hoy vuelven a existir potencias como Rusia y China e Irán, por citar algunas, que les van a plantar cara frente a la conducta agresiva y hegemónica de Washington, y pueblos enteros dispuestos a defender su soberanía e independencia.

 Un amigo europeo, nada sospechoso de ser progresista ni mucho menos, me comentaba que Trump y sus asesores andan dando aletazos como peces pronto a morir porque el imperio de EE.UU. se está desmoronando, y ellos terminarán por acabarlo de destruir si siguen apostando a las contiendas bélicas.

 En medio de ese desenfreno, desatar una nueva eventual conflagración en Latinoamérica, en Asia o en otro lugar del planeta tierra, sería extremadamente peligroso para la humanidad, y Washington debe saber muy bien que con ello no evitaría su defunción como lo que pretende seguir siendo a la fuerza, el gendarme internacional.

 Por ello es recomendable recordarle por estos días de abril a Trump y a sus asesores lo que ocurrió en Girón y en Vietnam. Son dos lecciones que ya debían haberse aprendido.

Origen: Recordar Girón y Vietnam puede ser un remedio para Trump | Razones de Cuba




Despide la BMC en el Hospital Cubano de Dukhan, estado de Qatar a la Lic. Diana Rosa Lobaina.

La Lic.  Diana Rosa Lobaina termina su misión en el estado de Qatar después de más de 3 años de exitoso trabajo, sus compañeros le brindaron una cálida despedida. ¡Felicidades Compañera y feliz retorno a la patria!




¿Por qué Carlos Manuel de Céspedes es el Padre de la Patria? | Cubadebate

 

Tomado de Cubadebate ||

La progenitura de Céspedes, muchas veces vulgarizada por una tradición escolar que se ha dictado, radica, únicamente, en el sacrificio de su hijo Amado Oscar y en aquellas famosas frases de hombre público; o en la liberación de sus esclavos, constituyen el centro de estas líneas.

Esos argumentos, si bien devinieron los de mayor importancia para granjearle el merecido epíteto, distan mucho de explicar de forma cabal la significación del primer presidente de la República de Cuba en Armas para la historia nacional.

Y es que en la figura de Céspedes convergen no solo el hombre liberal, el abolicionista o el poeta, sino también encontramos al masón, a quien rinde tributo a la matrona de Cuba, al civilista, al estratega, al político. Facetas que lejos de dividir al ser, lo complementan, y que resultan parte esencial y enriquecedora del porqué es, y por derecho tiene que ser, el Padre de la Patria cubana.

Válido resulta comentar, para adentrarnos en la cuestión, que el alzamiento del 10 de Octubre no fue resultado del ímpetu irracional de un grupo de hombres comandados por Carlos Manuel de Céspedes. Este, heredero de una tradición independentista que se extiende desde las ideas precoces de Félix Varela, la poesía patriótica de José María Heredia, hasta las liturgias masónicas de Vicente Antonio de Castro, ante el temor del descubrimiento de la insurrección, no se detuvo a pensar cómo desenredar el nudo de los problemas de Cuba y, cual Alejandro Magno, lo cortó de un tajo.

En este sentido, el Dr. Cs. Rafael Acosta de Arriba ha llamado la atención a que nos referimos a un “rebelde en potencia que 17 años antes del 10 de Octubre de 1868 consideró y maduró permanentemente la idea de la ruptura con España a través de una rebelión” [1] (p. 24). Un hombre que, como muchos otros, no necesitaba la revolución, pero que se alzó por amor al decoro y la virtud.

De esclarecedores calificaríamos aquellos versos de su poema “Contestación”, publicado en un periódico habanero en fecha tan temprana como 1852: Somos los minadores que una brecha abren pausados en la noche oscura.

Por otra parte, la cuestión de la abolición de la esclavitud y el tratamiento del presidente al tema racial formó parte de su agenda y reflexiones. Con respecto a ello, baste decir que la liberación de sus propios esclavos y el acto romántico de llamarlos hermanos muestran a la historia la que devendría condición sine qua non de la independencia: la abolición de la esclavitud, porque Cuba libre es incompatible con Cuba esclavista.

No puede verse en la liberación de sus esclavos un hecho meramente simbólico. La tradición oral dicta que, si bien Céspedes fue propietario esclavista, estos recibían tratamiento muy humano en todas las propiedades del bayamés. Además, su defensa de los esclavos mientras se desempeñaba como Síndico por Ayuntamiento de su ciudad natal, le mereció el epíteto de abogado de los negros.

Ahora bien, sin restarle la debida importancia, no se ha hecho el necesario énfasis sobre la tragicidad del acto del que nació, en definitiva, el Padre de la Patria. De aquel funesto acontecimiento quedan sus palabras de hombre público:

Todos son mis hijos, señor, y menguado sería ante mi corazón y mi conciencia si por salvar la vida de uno de ellos, comprometiera la de los restantes.

Por su parte, la reivindicación del humano la encontramos en la intrépida novela de Evelio Traba, El camino de la desobediencia. En esta, se rasga el fino velo de lo conveniente para confrontar el sentir del “Presidente” y el sentir del hombre, del padre, del amigo; confrontación que a mi parecer alcanza la cúspide en las ideas que se exponen cuando Céspedes conoce de la muerte de su hijo Oscar, por lo que cito in extenso:

“(…) El Presidente debe convertir este siniestro en un episodio digno de la memoria (…). Sabes que toda proyección del hombre público es pura falacia, puro alarde ante la Historia. Tú ahora deseas no haber sido nunca el Presidente, sino un patriota de oscuros y medianos servicios (…) Tu corazón ansía otro camino, otro camino apartado de lo predecible y lo heroicamente correcto. Tú pondrías por encima de cualquier cosa el hecho de que se te permitiese llorarlo y sepultarlo con tus propias manos; el resto es mentira, el resto es diplomacia” [2].

Finalmente, nos referiremos a los símbolos encontrados en la figura histórica. De no menos relevancia resulta el hecho de que Carlos Manuel ostentaba, cuando se alzó en armas, el grado más alto de la escala jerárquica de la masonería del Gran Oriente de Cuba y las Antillas (GOCA), serie de logias que se sustentaban sobre “todo un sistema ideológico elaborado por un hombre de vasta cultura política (Vicente Antonio de Castro) que propugnaba abiertamente en sus liturgias la independencia absoluta del poder colonial” [3] (p. 97). Esto fortalece la idea ya defendida al inicio de estas palabras.

Es útil también conocer que Céspedes inició las luchas independentistas postrado a los pies de la Virgen de la Caridad del Cobre, matrona de todos los cubanos. Por otro lado, no escapó a la inteligencia de José Martí el respeto cespedista a la ley, pues entendió (y parafraseo) que quien llegó a ser primero en la guerra fue, por lo demás, el primero en el respeto a la ley; fundador, a juicio de Rafael Acosta de Arriba, de nuestra tradición civilista.

Así, con una imagen de la virgen en el pecho, tolerante ante los cultos de sus exesclavos (les permite que toquen la tumba francesa), masón, liberal, abolicionista y aristócrata de refinadísimos modales, el bayamés muestra una convergencia única de símbolos forjadores que fecundan la historia de Cuba. De la misma Cuba que, personificada en la tumba de aquel, le agradece y extiende al busto marmóreo, una hoja de laurel [4].

[1] “Estamos hablando de un hombre que desde 1851 estuvo pensando en un levantamiento armado contra España, y que en 1885 diseñó la toma de Bayamo y Manzanillo por medio de una insurrección” (p. 24).

Acosta de Arriba, R. (2018). Carlos Manuel de Céspedes revisitado, en vísperas de su bicentenario. Honda 52 (enero-abril, 2018), pp. 17–27.

[2] Traba, E. (2018). El camino de la desobediencia. La Habana: Ediciones Boloña.

[3] Acosta de Arriba, R. (2018). Los silencios quebrados de San Lorenzo. La Habana: Casa Editorial Abril.

[4] Se refiere a la escultura de la tumba de Carlos Manuel de Céspedes, en el Cementerio de Santa Ifigenia.

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Editorial de Cubadebate: Ante la agresión imperial, la misma convicción de Victoria que nos inculcó Fidel | Cubadebate

Tomado de Cubadebate ||

l Gobierno de Estados Unidos ha anunciado este 17 de abril nuevas medidas que arrecian la agresión contra Cuba y recrudecen la guerra económica, financiera y comercial que sucesivas administraciones imperiales han sostenido, en mayor o menor grado, desde el Triunfo mismo de la Revolución Cubana.

Se mantienen en esencia los aviesos propósitos recogidos en el descarnado memorando del Subsecretario de Estado Lester D. Mallory, el 6 de abril de 1960:

“El único medio previsible para enajenar el apoyo interno es a través del desencanto y el desaliento basadas en la insatisfacción y las dificultades económicas… Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Una línea de acción que tuviera el mayor impacto es negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Es la continuidad de la política de odio e irracionalidad que los sectores más agresivos y beligerantes del stablishment estadounidense han blandido permanentemente en su relación con Cuba. Es la prolongación del deseo ancestral, esbozado por John Quincy Adams, de apoderarse de la fruta madura que se avistaba a pocas millas al sur del naciente imperio.

El Gobierno de Donald Trump ha escogido el enfrentamiento, en vez del diálogo, la medidas punitivas, en vez del comercio mutuamente ventajoso; las prohibiciones, en lugar de la cooperación. Se regresa a los tiempos del Gran Garrote y de la Doctrina Monroe.

Han regresado a la política norteamericana dinosaurios como John Bolton, ideólogo del aislacionismo y el hegemonismo estadounidense y conjurado usador de la mentira para lograr sus imperiales propósitos (no pocas veces a través de la guerra), que junto a la nueva camada de oportunistas y obsesos con apellidos Pompeo, Rubio, Claver-Carone, reflejan claramente el acento belicista, de poder fuerte y chantaje imperial que tiene hoy la política exterior estadounidense.

Las nuevas medidas fueron anunciadas en simbólica fecha y escenario: el mismo día en que hace 58 años se lanzara la invasión mercenaria contra Cuba financiada, armada y entrenada por Estados Unidos; y ante el remanente de aquella fuerza invasora que fue derrota en apenas 66 horas, convertida después en una atemorizada tropa de cocineros que terminó siendo cambiada por compotas.

Las sanciones pretenden golpear a la economía cubana, socavar nuestra independencia, escorar la moral de nuestro pueblo; y no hay dudas de que complejizan nuestra realidad; pero no es nada nuevo en nuestra Historia. Así hemos vivido generaciones de cubanos empeñados en no dejarnos mangonear por el vecino poderoso.

Plan contra Plan. Ante la agresión y la perfidia se impone la inteligencia, la creatividad, el esfuerzo cotidiano, la eficiencia, la búsqueda de soluciones nacionales, la racionalidad, la unidad, los principios.

Los cubanos no nos rendimos ni aceptamos leyes o imposiciones que vengan desde el imperio y estén fuera de nuestra Constitución.

Nada puede simbolizar mejor nuestra respuesta que este mismo día: Hace 58 años luchamos, defendimos el más inhóspito lugar de nuestro suelo, valiosos compañeros cayeron en defensa del recién proclamado Socialismo, y Vencimos. Como entonces, no nos amedrentamos ante la fuerza del imperio. Como entonces, nos anima la convicción de victoria que nos inculcó Fidel:
“¡Patria o Muerte!, porque esa es la consigna de cada cubano. Para cada uno de nosotros, individualmente, la consigna es: ¡Patria o Muerte!, pero para el pueblo, que a la larga saldrá victorioso, la consigna es: ¡Venceremos!”

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