Atención sincera en el trato de los pobladores.

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Jorge Del Monte Ascuy de 32 años de edad, vivo en la  provincia de Matanzas. Cumplí  Misión Médica Internacionalista en la hermana República de Venezuela desde diciembre de 2013 hasta enero de 2018.

Allí tuve la oportunidad de prestar servicio como médico de comunidad en el CDI de la hermosa ciudad de Cantaura en el Estado de Anzoátegui. Trabajé en dos sectores: La Candelaria y Las Turbinas y en ambos obtuve la atención sincera del trato de sus pobladores; tanto fue así que inclusive uno de mis primeros pacientes en atender, actualmente me considera miembro de su familia y son un matrimonio integrado por Sergio Moreno y Katiagny Hernández, con sus dos hijos.

Lo que más me gustó e impactó fueron los Trabajos Comunitarios en zonas de difícil acceso como La Mata, Merecural, Campo Mata y otros, donde trabajé con familias de origen indígena las cuales muchas no tenían recursos básicos, ni siquiera para mantenerse económicamente y en una ocasión tuve; junto a una licenciada en optometría y una enfermera, que recurrir a una familia de apellido Maita (los cuales estaban integrados por el padre la madre y 7 niños que residían en territorio ancestral para ellos, pero que era de un terrateniente).

La familia sin nivel escolar alguno pues no se habían integrado a ningún proceso educativo, ni político, vivía (en lo que se dice en Venezuela un rancho, el cual estaba construido por madera y zinc y era solo una habitación sin servicio sanitario). Todos en ese momento padecían de poliparacitismo intestinal y nunca habían sido atendidos por ningún instituto de salud, directamente en su hogar.

Allí le tratamos la enfermedad de base, que había traído consigo grados de desnutrición, evidente en los 2 más pequeños de los hijos, se les atendió y corrigió defectos visuales, se les inmunizó para varias enfermedades y se coordinó seguimiento posterior y continuo por el consultorio médico popular más cercano.

Con satisfacción recuerdo que  siempre escuché muy buenos criterios, pero en una ocasión una señora ya anciana quedó muy contenta por la atención de los médicos y enfermeras de terapia intensiva y que aunque era neutral a asuntos políticos se sentía muy agradecida de los cubanos pues sufrió mucho maltrato por otras instituciones aún  pagando; sin embargo en un CDI de forma gratis había sido tratada y curada. Estas son solo dos experiencias de tantas que tuve en ese hermano país, donde con nuestra neutralidad tratamos a diferentes status sociales desinteresadamente, pero con respeto y amor.

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