Anécdota de una obstetra.

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Bonita anécdota de una doctora. Una obstetra al ver que un bebé no paraba de llorar, tomó una sábana y lo cargó. El bebé dejó de llorar y ella continuó con su labor. Nuestros profesionales sí se toman en serio su trabajo, en cualquier parte del mundo en que se encuentren laborando y lo hacen con amor.

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