[:es]Alejandro Hartmann: El 1ro. de noviembre vuelve el turismo a Baracoa[:]

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Hay un hombre en Baracoa del que no puede prescindir nadie que quiera hablar de su historia. No tiene pinta de baracoano. Más bien parece un turista que, buscando el fin del mundo, como la rusa de la “Consagración de la primavera”, llegó de paso y terminó atando su destino a la primera villa fundada por los españoles.

Se llama Alejandro Hartmann Matos y es, no sólo el historiador de la ciudad castigada por Mathew, sino también el Vicepresidente de la Red de Oficinas de Historiador y el Conservador de las Villas patrimoniales de Cuba.

Fue él quien me enseñó los secretos del alma de esa ciudad encantada, cuando cumplía mi servicio social como corresponsal de Juventud Rebelde en Guantánamo en los años 80 del siglo pasado. Aquella ciudad, verde y azul como el mar y la montaña que la abrazan, era una maravilla natural, pero su arquitectura carecía de los encantos de las construcciones coloniales y yo no lograba encontrar imágenes propias de su condición de primada.

 

Entonces Hartmann me habló de las famosas mentiras y de los tibaracones, de la rusa que Carpentier consagró en la literatura y de los ritmos que antecedieron al son, del Paso de los Alemanes y de las polymitas… es decir, me enseñó todo lo que no se ve, pero es esencial para explicarse el enamoramiento que provoca, más que la ciudad, el pueblo que la habita desde que el Adelantado plantó en su orilla la Cruz de Parra.

Hace unos días lo llamé para hablar de cómo sobrevive  ese mundo real maravilloso a la devastación del huracán y del otro lado, su voz, de una sonoridad invariablemente alegre, se perdía por momentos, tapada por altavoces claramente perceptibles a través de la línea.

Según Hartman, era una de las muchas convocatorias diarias para saneamiento cederista: “Con su techumbre caída, Baracoa mantiene el corazón alegre, feliz de ser parte de una Patria como la nuestra. Es  la seguridad de que vamos a hacerla relucir otra vez..” decía el historiador.

Antes que cualquier otra pregunta, empecé por una aclaración que me parecía imprescindible: siendo la primera en el tiempo, como dice su escudo, Baracoa no es, sin embargo, la ciudad más antigua de Cuba, digo, pensando sobre todo en la estructura física de la ciudad. Y él confirmó:

“Bueno, Baracoa no es la más antigua desde el punto de vista de la arquitectura. Somos la primada de Cuba porque fuimos la primera villa fundada por los españoles, pero en 1654 los corsarios franceses  queman la ciudad y después Baracoa queda olvidada por las autoridades españolas, como lo hicieron todos los gobiernos anteriores a la Revolución.

“¿Qué pasó? Baracoa gestó una manera propia en su arquitectura, no con la grandilocuencia de esa arquitectura especial que tienen Trinidad o Camagüey, de una hidalguía y una personalidad muy propias, ni posee el neoclásico de Cienfuegos que hoy es Patrimonio de la humanidad, mucho menos podemos semejarnos a la ciudad de las columnas,  la gran capital de todos los cubanos, pero sí tenemos algo muy personal que es una arquitectura vernácula, muy típica nuestra.

“Por lo tanto, somos la más antigua desde el punto de vista del comienzo, de la historia, de la cultura cubana, aunque no queden huellas arquitectónicas de esa antigüedad.

¿Y quiénes la fundan?    

“Diego Velázquez la funda y con él Grijalva, Pizarro, Hernán Cortés, los mismos que después tuvieron que ver con todo el proceso de conquista en el resto de América.

“Por eso somos los primeros en el tiempo, somos los primados como dice el patriarca Don Eusebio Leal, pero bueno, nuestra ciudad realmente no vivió un proceso como en otras partes, donde la sacarocracia aportó una riqueza tremenda. Nosotros siempre hemos sido una zona con limitaciones productivas, solamente nos identifica la producción cocotera, pues somos los primeros productores de coco en Cuba.

…aunque no acaba de industrializarse.

“No acaba de industrializarse, o sea, no tenemos la gran industria del coco,  ni siquiera la gran industria del cacao. Aunque sí tenemos la primera  fábrica de chocolates de la revolución, que inauguró aquí el 1ro de abril de 1963 el Comandante Che Guevara, por idea de Fidel. Según me dijo a mí en aquel momento Carlos Sainz, Fidel dijo: “ahí donde está el cacao debemos poner la primera fábrica”. El proceso del coco está paralizado en el tiempo, o sea, nos hace falta una industrialización del coco. Ah y no olvides que una vez tuvimos un auge del guineo como le decimos en el oriente cubano….

…al platanito fruta.

“…que durante muchos años, antes de la Revolución, se exportó hacia Estados Unidos. Antes de que se instalara la industria bananera en Guatemala, Honduras, Baracoa fue la primera exportadora de plátanos o guineos. De esa época queda el recuerdo de un ferrocarril en 1895, pequeño, de apenas 9 km, desde Consolación a la Bahía de Mata, precisamente el lugar por donde cruzó el terrible huracán Mateo.

“Esa exportación dio un florecimiento moderado a la pequeña burguesía de Baracoa y de ahí surgieron los elementos de una arquitectura neoclásica a principios del Siglo XX, pero muy minoritariamente.

“O sea, que Baracoa sufrió una parálisis en el tiempo y quedó con una arquitectura muy sencilla, como dice la Dra. Alicia García Santana – quien ha escrito sobre las primeras villas y ha estudiado con nosotros el tema- el “criollo baracoano”, una arquitectura de casas de madera, en una ciudad monoplanta, con la techumbre de tejas que la identifica.

“Y esta es una de las cosas sobre las que hay una gran preocupación por todas las autoridades, por todos los compañeros que de cierta forma tenemos que ver con el patrimonio: cómo conservar la techumbre que caracteriza al centro histórico urbano que es un elemento muy nuestro, muy peculiar, muy distintivo.

“O sea, nosotros no nos podemos comparar con la grandilocuencia arquitectónica del resto de las primeras villas, pero tenemos una personalidad, tenemos una manera propia y en esto es en lo que estamos enfrascados ahora, porque en unas 700 viviendas del centro histórico urbano, que comprende 24 manzanas— o sea, los límites aprobados por la Ley de Patrimonio del 4 de noviembre de ´78 que declara a Baracoa una de las ciudades patrimoniales de Cuba—, la ciudad realmente ha sido muy golpeada, en la techumbre fundamentalmente.

 

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