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Alcoholismo y cáncer de hígado

(Tomado de CubaHora) La incidencia del cáncer de hígado ha crecido un 70 por ciento en los últimos 25 años.

El cáncer de hígado está en el cuarto lugar entre aquellos padecimientos capaces de provocar mayor mortalidad. Prácticamente la tercera parte de estos fallecidos son debido a la ingestión de bebidas alcohólicas, un factor perfectamente capaz de ser evitado.

RELACIÓN DE CAUSA-EFECTO

Las bebidas alcohólicas fueron las causantes en el mundo de 250 000 muertes por cáncer de hígado en el año 2015. Aun el consumo bajo de alcohol actualmente se vincula al desarrollo de diversos tumores malignos.

Esta relación cada vez más evidente en el mundo científico, todavía no es muy conocida por la población en general. También la industria de las bebidas alcohólicas hace sus esfuerzos para evitar, desvirtuar o ignorar estas dolorosas verdades.

El cáncer de hígado es entre todos quien se encuentra más asociado con las bebidas alcohólicas. Es de los más mortíferos y, sin embargo, pudieran evitarse tantas irremediables tragedias familiares si los adictos al alcohol emprenden el camino del cese de esta destructiva adicción.

LAS CIFRAS HABLAN

Se realizó una investigación en la Universidad de Washington, publicada en la revista JAMA Oncology, que consistió en un análisis exhaustivo de la presencia de cáncer de hígado en todo el mundo en el año 2015.

Fallecieron 810 000 personas de un total de 854 000 casos encuestados. De estos fallecidos, alrededor del 30 % tuvieron como agente desencadenante el consumo de alcohol. De los 250 000 fallecidos por el alcohol en los 195 países estudiados, más de 200 000 fueron hombres. El 53 % de las muertes por cáncer de hígado debido a la bebida pertenecían a Europa del Este, el 46 % a Europa Central y el 32 % a Europa Occidental.

AL PASAR LOS AÑOS

La incidencia del cáncer de hígado ha crecido un 70 % en los últimos 25 años y en este aumento pudiera influir el envejecimiento y el incremento de la población mundial. No obstante, de esta investigación se infiere cómo la incidencia del alcohol como factor detonante ha crecido desde 1990, cuando son ajustadas las variables demográficas.

No todos los bebedores desarrollarán un tumor maligno, pero cada vez aparecen más investigaciones donde se muestra cómo algunos cánceres son más frecuentes en los bebedores, incluso, a partir de un consumo moderado de bebidas alcohólicas.

Aunque aún no puede determinarse con exactitud quiénes pudieran ser los alcohólicos cancerosos, para nadie resulta aconsejable beber más de lo prudente. Sería hacer algo así como comprar papeletas para una macabra rifa entre perdedores.

NO SOLO EL HÍGADO

Aunque el abuso del alcohol sigue siendo un factor de riesgo importante para el cáncer de hígado, no todos los alcohólicos se someten por su propio deseo a un tratamiento de deshabituación a las bebidas.

Las estrategias de prevención y rehabilitación para el alcohol deben centrarse tanto en la política sanitaria general de cada país como en la educación desde las primeras edades. Las razones son incontables y cada una de ellas debe transmitirse del modo y manera más convincente para el común de los seres humanos, y mientras más temprano, mejor.

Aunque los cánceres de hígado y páncreas son más comunes en las personas que beben con exceso, es bueno generalizar la información de cómo quienes consumen incluso niveles bajos de alcohol tienen mayor riesgo de presentar también cáncer de boca, esófago, garganta y mama; en relación con quienes no lo beben en absoluto.

Por eso es necesario persuadir cada vez a un mayor número de personas de alejarse prudentemente de las bebidas alcohólicas. Quienes lo han hecho se han sentido agradecidos de sí mismos, de sus consejeros y de una tan inteligente decisión, cuando a sus muchos años han seguido presentando en su hígado una envidiable salud.

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