A veces la sangre no coagula bien

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Tomado de: Gerrillero

Miguel hizo varios tratamientos para un absceso que tenía en la encía hasta que el estomatólogo decidió extraerle el molar. Justo cuando le realizó el proceder, ahí empezó un sangramiento que parecía no acabar.

Llegó al hospital para conocer la causa de aquel episodio. Luego de algunos exámenes le hicieron saber que padecía hemofilia, un trastorno hemorrágico poco común en el que la sangre no se coagula normalmente.

Según el National Heart, Lung and Blood Institute, las personas hemofílicas carecen de un factor de coagulación o lo tienen en baja cantidad. Estos son proteínas que actúan con las plaquetas para solidificar la sangre.

Plantean los científicos del referido Instituto que por lo general dicha patología se transmite de padres a hijos a través de genes.

“Los dos tipos principales de hemofilia son la A y la B. En la A, el factor VIII (8) de coagulación está ausente o en concentración baja. Cerca de 8 de cada 10 personas que sufren hemofilia tienen este tipo. En la B, el factor IX (9) de coagulación no existe o su presencia es muy escasa”.

“En raras ocasiones puede ser adquirida durante la vida. Solo si el organismo forma anticuerpos (un tipo de proteínas) que atacan los factores de coagulación de la sangre”.

La comunidad de expertos explica que los varones son más propensos a padecerla porque los genes de coagulación están situados en los cromosomas X, los que están dispuestos en pares. Y las mujeres tienen dos cromosomas X, mientras que los varones tienen un cromosoma X y un cromosoma Y. Solo el cromosoma X contiene los genes relacionados con los factores de coagulación.

Por ello, un varón que tenga un gen defectuoso de hemofilia en el cromosoma X sufrirá la enfermedad, al tiempo que una mujer debe tener el gen defectuoso en ambos cromosomas X para tener la patología, situación poco probable.

Es importante conocer que si una fémina tiene el gen defectuoso en solo uno de sus cromosomas X es “portadora” de la patología, lo que significa que no sufren el trastorno, pero pueden transmitirlo a sus hijos.

Acerca de la sintomatología que provoca la hemofilia, los especialistas de Mayo Clinic refieren que varía en dependencia de la afectación.

“Si tu nivel de factores de coagulación se encuentra levemente reducido, es posible que sangres solo después de una cirugía o de un traumatismo. Si tu insuficiencia es grave, puedes padecer sangrado espontáneo.

“Los signos y síntomas de la pérdida espontánea de sangre son los siguientes: sangrado excesivo e inexplicable por cortes o por lesiones, o después de una cirugía o de un arreglo dental, muchos moretones grandes o profundos, sangrado inusual después de las vacunas, dolor, hinchazón u opresión en las articulaciones, sangre en la orina o en las heces, sangrado nasal sin causa conocida y en los bebés, irritabilidad inexplicable”.

En el caso específico del sangramiento, Dunia Castillo González, Coordinadora del Programa Nacional de Atención Integral al paciente con Hemofilia y otros trastornos afines en Cuba, precisa que puede afectar al organismo, fundamentalmente los músculos y articulaciones.

Esclarece Castillo González que los sangrados recurrentes derivan en alteraciones y deformidades en las articulaciones afectadas y pueden provocar discapacidades para caminar, movilizarse y hacer una vida plena.

El principal tratamiento para la hemofilia es el tratamiento de restitución. Consiste en la infusión o inyección intravenosa lenta de concentrados de factor de coagulación VIII (para la hemofilia A) o de factor de coagulación IX (para la hemofilia B). Depende además de la gravedad de la hemofilia, de las actividades que realizará el paciente y de las intervenciones médicas a que se someterá.

Aunque la hemofilia es hereditaria y por tanto difícil de prevenir, sí es posible evitar las hemorragias o atajarlas de forma precoz. Además, el paciente debe mantener una alimentación saludable y el ejercicio cotidiano, evitando el deporte de contacto. En el caso de que sea persistente el sangrado, es prioritario que el paciente reciba de inmediato tratamiento de un especialista.

CURIOSO:

Según el National Heart, Lung and Blood Institute, las mujeres embarazadas que saben que son portadoras de la hemofilia pueden averiguar desde la semana 12 de embarazo si el feto padece la enfermedad.

Autor: Yurina Piñeiro Jiménez

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