Asociación de Amistad Namibia-Cuba rechaza inclusión de Cuba en lista de países patrocinadores del terrorismo

Hoy los profesionales de la Salud prestan su ayuda solidaria en disímiles países de África, Medio Oriente, Ásia, América Latina y el Caribe, para defender así a la humanidad como un derecho primordial; de manera que tiene especial significado que otras naciones, u organizaciones internacionales reconzcan y defiendan el papel de la medicina cubana, como es el caso de la Asociación de Amistad Namibia-Cuba (NAMCUFA, por sus siglas en inglés), al manifestar su preocupación acerca de la intención del Gobierno de los Estados Unidos de incluir a Cuba en una lista del Departamento de Estado de los Estados Unidos que designa a ciertos países como patrocinadores del terrorismo.

La Habana, 30 jun (ACN) La Asociación de Amistad Namibia-Cuba (NAMCUFA, por sus siglas en inglés) se refirió en un comunicado a su gran preocupación acerca de la intención del gobierno de los Estados Unidos de incluir a Cuba en una lista del Departamento de Estado de los Estados Unidos que designa a ciertos países como patrocinadores del terrorismo.

En el texto, NAMCUFA advierte que es evidente que la inclusión de Cuba en la lista del Departamento de Estado proporcionaría a los Estados Unidos otro falso pretexto para justificar su política hostil y la intensificación del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a la nación cubana por casi 60 años.

La carta explica que es particularmente vergonzoso que Estados Unidos esté intensificando su postura hostil hacia Cuba en una situación internacional, causada por la pandemia COVID-19, que invita a la solidaridad y la cooperación entre los diferentes actores mundiales.

El documento publicado en el sitio CubaMinrex, destaca que, en este sentido, como es la tradición cubana, la isla caribeña ha ofrecido su solidaridad a todas las naciones del mundo y, hasta el momento, más de dos mil profesionales de la salud cubanos han ayudado a 24 naciones en América Latina, el Caribe, Europa, Asia y África contra la COVID-19.

Además, resaltan que, para Namibia, la cooperación de las tropas internacionalistas cubanas en Angola con los combatientes del MPLA y SWAPO condujo a la derrota definitiva del régimen racista del apartheid en Sudáfrica y al logro de su independencia.

La Asociación de Amistad Namibia-Cuba también recordó que, desde la Independencia y hasta el presente, la Isla ha brindado desinteresadamente personal médico y otros profesionales para ayudar en el desarrollo del país.

El documento condena enérgicamente la inclusión prevista de Cuba en la lista estadounidense de Estados que patrocinan el terrorismo y todas las manifestaciones de terrorismo, a la vez que exige que el gobierno de los Estados Unidos hable sobre el ataque terrorista perpetrado contra la sede diplomática cubana en Washington y reitera su apoyo al gobierno y al pueblo cubanos.

También condenan la escalada del bloqueo ilegal de los Estados Unidos contra nuestra nación, exige su levantamiento incondicional, y pide a la comunidad internacional que condene las acciones anticubanas de la potencia norteña.

Cuba había sido incluida en la lista de los Estados Unidos en 1982 durante la Guerra Fría y fue eliminada después de la normalización de las relaciones entre ese país y Cuba en 2015 durante la administración del presidente Barack Obama, pero este año la Isla ha vuelto a ser incluida.

( http://www.acn.cu/mundo/66872-rechaza-asociacion-de-amistad-namibia-cuba-inclusion-de-cuba-en-lista-de-paises-patrocinadores-del-terrorismo )




Responsabilidad y dedicación, en tierra Haitiana

La Doctora Nieves María Saro Pérez de
la provincia Santiago de Cuba, especialista en Medicina Interna que labora en
el Hospital Clínico Quirúrgico Ambrosio Grillo, con 32 años de experiencia
laboral, cumplió misión internacionalista en la República Bolivariana de
Venezuela en el periodo de 2013 a 2015 donde concluyó su misión con evaluación
satisfactoria, el 21 de agosto de 2018 se incorpora a la Brigada Médica Cubana
en Haití perteneciente al departamento Nippes, Hospital Comunitario de
Referencia L’Asile, además de su perfil se desempeña en el activismo de
atención al colaborador, asistencia médica y presidenta del Comité de
evaluación de la calidad con gran responsabilidad y dedicación.




Agradecen en Andorra labor de los médicos cubanos frente a la COVID-19

Ante la labor de los profesionales cubanos de la Salud en su lucha contra la COVID-19 son muchas las manifestaciones de agradecimiento; en este caso, desde Andorra llegan hoy estas muestras de gratitud y cariño.

Agradecen autoridades andorranas labor de los médicos cubanos frente a la COVID-19

La Habana, 30 jun (ACN) Joan Martínez Benazet, ministro de Sanidad
del Principado de Andorra, agradeció hoy la ayuda de los médicos cubanos
integrantes del Contingente Internacional Henry Reeve, en el
enfrentamiento a la COVID-19.

Durante un encuentro con los galenos antillanos, pocas horas antes de
que estos regresen a su Patria, Martínez Benazet en nombre del pueblo y
gobierno andorranos elogió la labor de los 39 profesionales de la salud
de Cuba, quienes desde marzo pasado se encuentran en el pequeño estado
europeo para combatir esta pandemia, publica el Consulado cubano en
Barcelona en su perfil oficial en Twitter.

Este 27 de junio directivos del Hospital Nostra Senyora de Meritxell
también elogiaron el trabajo de la brigada, así lo expresó el jefe de la
unidad de cuidados intensivos (UCI) del citado centro sanitario, Antoni
Margarit.

Un día después, con la presencia de María Ubach, ministra de Asuntos
Exteriores del Principado de Andorra, Marcel Prats Villalonga, director
asistencial del Servicio Andorrano de Atención Sanitaria (SAAS), Alain
González González, cónsul general de Cuba en Barcelona, y Luis Enrique
Pérez Ulloa, jefe de la brigada médica cubana, se celebró un acto
político-cultural para despedir a los médicos y enfermeras.

Durante la emotiva actividad se entregaron reconocimientos a los
colaboradores cubanos, por la ardua labor realizada durante estos tres
meses de intenso trabajo en la primera línea de la lucha contra el nuevo
coronavirus.

Andorra es un pequeño Principado independiente ubicado entre Francia y España, en las montañas de los Pirineos, con una población de poco más de 76 mil habitantes, el cual estableció relaciones diplomáticas con La Habana en 1995.

( http://www.acn.cu/mundo/66904-agradecen-autoridades-andorranas-labor-de-los-medicos-cubanos-frente-a-la-covid-19 )

Reconocen labor de médicos cubanos en Andorra frente a la COVID-19

El agradecimiento a los profesionales de salud por su gran capacidad de trabajo en equipo, disponibilidad e implicación fue expresado por el jefe de la unidad de cuidados intensivos del citado nosocomio, Antoni Margarit.

Autoridades del Hospital Nostra Senyora de Meritxell, en Andorra,
reconocieron hoy la labor desplegada tanto por los sanitarios de ese
país europeo como de sus colegas cubanos en el enfrentamiento a la
COVID-19, informó Cubaminrex.

El agradecimiento a los profesionales de salud por su gran capacidad
de trabajo en equipo, disponibilidad e implicación fue expresado por el
jefe de la unidad de cuidados intensivos (UCI) del citado nosocomio,
Antoni Margarit.

En una carta firmada junto a José Martos, coordinador de los
servicios de enfermería de terapia intensiva del mismo hospital, el
médico manifestó satisfacción por el esfuerzo de todos los trabajadores,
incluidos 17 de los 39 miembros de la brigada médica de Cuba.

Ambos recordaron en su misiva cómo hace tres meses la pandemia de
COVID-19, la enfermedad provocada por el coronavirus SARS-Cov-2, tuvo un
impacto extraordinario en el ámbito sanitario a todos los niveles
(atención primaria, hospitalización y socio-sanitario).

Fue entonces cuando, a solicitud de las autoridades andorranas, llegó al pequeño Principado, ubicado entre España y Francia, un grupo de médicos y enfermeros de la isla para ayudar a contener la rápida expansión del virus altamente contagioso. Integrantes del Contingente Internacional Henry Reeve, especializado en situaciones de desastres y graves epidemias en el mundo, los galenos y enfermeros de Cuba arribaron a la nación pirenaica en el momento de mayor incidencia del nuevo coronavirus.

( http://www.granma.cu/mundo/2020-06-27/reconocen-labor-de-medicos-cubanos-en-andorra-frente-a-la-covid-19-27-06-2020-09-06-11 )




Regresan a Cuba los profesionales que ayudaron a enfrentar la COVID-19 en Andorra

Muy lejos, allá en el viejo continente, justo en los Pirineos, entre España y Francia, se humectaron de emociones ayer los ojos de andorranos y cubanos. Se les alojó el dolor propio de las despedidas, nunca mayor que aquel que fueron a sofocar los 39 médicos nuestros, integrantes de la brigada médica del Contingente Henry Reeve, cuando hace tres meses llegaron al Principado de Andorra, a combatir la famélica pandemia que se ensañaba mayormente con diversos puntos de la geografía europea.

La hermosa región que los vio llegar, sin más armas que las de sus
conocimientos y el sol de sus corazones delatándose en sus gestos,
despidió ayer a los que, sobreponiéndose al temor de lo horrendo,
cubrieron frentes vacíos que temblaban de espanto y devolvieron sonrisas
y vida donde había sollozos y pánico.

No es, aunque de sobra lo sepamos, la voz de sus compatriotas, la que
habla ahora de ese sello que caracteriza a los médicos cubanos, que
como luces generosas apagan oscuridades en tantos sitios sombríos del
planeta, sino los que allí los vieron mostrarse, tal como son, sin más
ardides que sus cubanas mañas, con las que dejan –sin pretenderlo–
huellas definitivas en quienes los llegan a conocer. 

«En las sociedades europeas hemos llegado a un punto en que no
estamos acostumbrados a las personas de trato fácil, cercano, agradable,
jovial. A personas limpias, ordenadas, sencillas, generosas», expresó
en una carta de despedida –reseñada por la agencia Prensa Latina– Xavier
Miquel, director del Hotel Panorama, donde fueron alojados los médicos,
quien además aseguró que «todas estas cualidades las hemos encontrado
en todos y cada uno de los miembros de la brigada Henry Reeve. En
“nuestros cubanos”». «Nos duele su partida, como no puede ser de otra
manera con gente como ustedes», dice también la carta.

 ¿Habrá quiénes ignoren que sucede así siempre que llega el momento
de partir? ¿Se preguntarán algunos a qué se debe ese timbre inalterable
de todo un ejército establecido para repartir por el mundo su
naturaleza?  ¿Se pensará que son seres alados, que fueron a parar allí,
ángeles «quitadolores», tal vez bondades del azar?  Nosotros, por
suerte, sabemos. Nos consta cómo y por obra de quién fueron formados.
Sabemos de sus desvelos y sus destinos, de sus disposiciones para salir
airosos y ganar la vida, aun frente a trabas desalmadas y bochornosas.

Hoy pisarán tierra cubana los que desde el pasado marzo y hasta hace
unas horas atendieron a 8 223 enfermos, realizaron 66 484 procederes de
enfermería y arrebataron a la muerte 106 vidas. Los esperan aquí sus
seres queridos, todo el pueblo de Cuba y el resto de sus compañeros,
soldados del bien, que en una isla bloqueada y asfixiada económicamente
consiguen paliar la covid-19, con cifras cada vez más admirables y
esperanzadoras.

Mientras llega este grupo desde Andorra, otras 36 brigadas se baten
en complejos escenarios contra la pandemia, y han atendido a 162 185
pacientes, y salvado 5 036 vidas. Mientras avivan con su presencia la
esperanza, el mundo observa y habla.

Por todas partes crecen listas y enunciados; se alzan voces certeras, que sienten el deber de la justicia y saben lo que hace por la paz, la ventura y la vida del mundo, cada día, el Contingente Henry Revee, fundado por Fidel hace 15 años. Voces unidas aclaman el Nobel de la Paz para ellos, sin que otra propuesta suene más alto, ni otro candidato lo tenga más merecido. Para el veredicto del Comité que otorga el Premio falta aún; entretanto, la justicia de los buenos le otorga, desde hace meses, el «Nobel» a los novios de la vida.

(http://www.granma.cu/cuba-covid-19/2020-06-30/desde-andorra-a-su-tierra-los-novios-de-la-vida-30-06-2020-22-06-26 )




Reclamo del Premio Nobel para la cooperación médica cubana

La Habana, 1 jul (ACN) La Asamblea Internacional de los Pueblos (AIP) hizo un llamado con el objetivo de firmar y difundir la petición para que el Comité del Premio Nobel de la Paz conceda ese galardón en el 2021 a la Brigada Médica Cubana Henry Reeve, que brinda su ayuda solidaria en diversas naciones del mundo.

Integrada por representantes de más de 180 organizaciones de 87 países y cinco continentes, la AIP sustenta su demanda exponiendo la labor de más de siete mil profesionales cubanos de la salud, que desde el 2005 cumplen diversas misiones en el mundo enfrentando graves epidemias y catástrofes climatológicas, por lo cual han salvado más de 80 mil vidas en 27 países, en poblaciones más vulnerables y distantes de las grandes urbes.

“Más allá de su firma, sugerimos que esta petición sea compartida
ampliamente entre los/as militantes y activistas de las organizaciones,
como también entre otras organizaciones y redes internacionales que
reconozcan la medicina y los valores internacionalistas de la Revolución
Cubana cómo ejemplos de humanidad y solidaridad”, señala el texto
citado por el diario Granma en su edición digital.

Exige también, reconocer y valorizar públicamente el trabajo heroico
de los profesionales de salud cubanos en todo el mundo como un deber
para aquellos que defienden la ayuda y la cooperación en vez del
individualismo y egoísmo. Concluye la misiva con un enlace a la
dirección: https://www.cubanobel.org/nobelcuba .

La AIP se define como un medio de construcción de una alternativa
comunal socialista, que aglutina las más diversas expresiones de lucha
contra el imperialismo, el capitalismo, el patriarcado, el colonialismo,
el latifundio, el racismo, la intolerancia religiosa, las guerras y la
represión.

Esta organización sesiona en diferentes capitales del mundo y traza acciones de protestas de manera personal o en medios de comunicación en defensa de las comunidades y poblaciones explotadas por el gran capital, además mantiene escuelas de formación política para generar conciencia en el cambio necesario hacia un mundo mejor.

( http://www.acn.cu/mundo/66909-asamblea-internacional-de-los-pueblos-aboga-por-premio-nobel-para-medicos-cubanos)




Alerta Unicef cómo afecta la COVID-19 a millones de niños en el mundo

Fuente: Unicef en Español

Unicef alerta que la COVID-19 ha afectado la vida de millones de niños en todo el mundo, escasez de suministros, restricciones a los transportes. Planteando enormes dificultades para las operaciones de abastecimiento, pero gracias a la ayuda de nuestros aliados y donantes, hemos podido mantener la distribución suministros vitales para poder enfrentar algunas de las necesidades más apremiantes y proteger a los niños y a las comunidades.



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Páginas inolvidables de sensibilidad, formación y profesionalismo

Como en otras partes del mundo, en Italia los profesionales de la Salud de Cuba han escrito páginas inolvidables de profesionalismo, amor, hermandad, solidaridad y humanismo; maravillosos momentos de la vida imposibles de callar; en especial, por este ejemplo demostrado, al salvar tantas vidas, apoyar a sus pacientes o unirse ante el dolor de una pérdida, que dice mucho de Cuba y su gente.

Altruismo también en la retaguardia

Invariablemente se ha ponderado la vocación humanista y solidaria de la Medicina cubana y la actitud altruista de los médicos, enfermeros y técnicos de la salud que han marchado a cumplir misión en diversos países del mundo, sobre todo en parajes inhóspitos, atendiendo hasta comunidades donde nunca había llegado un galeno.

Cuba ha ganado un prestigio internacional reconocido en ese campo, no únicamente por la competencia de sus profesionales y la calidad de sus servicios, sino también por la integralidad de ese recurso humano, dotado de una capacidad especial para brindar amor en cada consulta y sentirse identificado con el sufrimiento de sus semejantes.

Tal reconocimiento a los compatriotas del sector de la Salud Pública eleva nuestro ego, porque ellos son símbolos de la identidad nacional y sería un sacrilegio no experimentar orgullo de ser contemporáneos de hombres y mujeres que andan por lejanos rincones de la tierra salvando vidas sin distingo de edad, color de la piel, idioma en que se habla o dinero que el paciente lleva en los bolsillos.

A una actitud tan desinteresada y devoción por obrar bien, de sentir en lo más hondo el dolor ajeno y hacer hasta lo imposible por aliviarlo, se adiciona el mérito de ejercer la profesión lejos de casa, del cariño de los seres queridos; sin comodidades, a veces con las condiciones indispensables, e incluso, en situaciones de riesgo cuando han enfrentado epidemias, acudido ante terremotos y tsunamis, o atravesado peligrosas selvas y lagos.

Las proezas más reconocidas están en el combate al Ébola en regiones de África y más recientemente la cruzada por la vida en batalla campal contra la COVID-19, que ha contagiado alrededor de una decena de millones de seres humanos y segado la existencia de varias centenas de miles en el planeta, cifras que dolorosamente se incrementan por minuto.

Para contribuir a vencer esa terrible pandemia que ha puesto en vilo a la humanidad, y a solicitud de numerosos países, Cuba ha enviado más de 30 brigadas del contingente internacional Henry Reeve especializado en situaciones de desastres y graves epidemias, al cual muchas organizaciones del mundo han propuesto que le se otorgue el Premio Nobel de la Paz.

Cada palabra que se escriba para premiar esa hazaña sería poco. Cada imagen que se publique no bastaría para mostrar en toda su grandeza el gesto generoso que solo nace y fructifica en almas nobles, de elevados sentimientos solidarios, como caracteriza al ejército de batas blancas que honra a la Patria con su labor.

Este tiempo de pandemia por el nuevo coronavirus ha servido también para enaltecer la consagración de quienes cumplen misión en su propia tierra, y trabajan con similar heroicidad y altruismo desde su puesto en la retaguardia.

Abundan historias que merecen capítulos y permitirían evaluar con justeza a esos incansables médicos de disímiles especialidades, enfermeros y técnicos que en los hospitales, policlínicos, consultorios y cuerpos de guardia hacen de la Medicina un sentido de la vida y no un medio de vida.

Un ejemplo podría ilustrar tanta entrega en la trinchera principal para atender y salvar los casos contagiados con la COVID-19 en Santiago de Cuba: el hospital militar Joaquín Castillos Duany, donde la labor asumida desde el trabajador más sencillo hasta el de más alto rango merece la honra a la usanza martiana ante el derroche de valentía y dedicación.

Igual desvelo hubo en otras unidades asistenciales santiagueras que sirvieron de apoyo, en los centros de aislamiento y en los de vigilancia epidemiológica, además de los consultorios del médicos de la familia, centinelas sempiternos para prevenir la propagación de la letal enfermedad desde cada casa, desde la comunidad.

Los valores fomentados por la Revolución en estos 61 años fructifican; lo confirman el médico que se mantuvo en la línea roja de la terapia intensiva más tiempo del reglamentado; los laboratoristas analizando muestras día y noche tras haber dejado la niña pequeña al cuidado de su madre; y la médica del consultorio que junto a los estudiantes no dio tregua a las pesquisas, con atención diferenciada a las personas más vulnerables, como ancianos o discapacitados de su área de salud.

Y habrá que admitir algunos lunares que duelen en la Salud Pública, un maltrato por aquí, un examen incompleto por allá, una atención tardía, un mal servicio…, pero nunca podrán empañar una obra tan gigantesca hecha por hombres y mujeres con defectos y virtudes, pero enamorados y consagrados de su labor.

En resumen, en cada hospital, policlínico, consultorio o cuerpo de guardia sobraron las muestras de que la solidaridad humana los cubanos no la ejercen solo cuando asumen misiones en el exterior; hay muchos ejemplos para ratificar que también se manifiesta desde casa, en el responsable puesto en la retaguardia.

(http://www.acn.cu/especiales-acn/66824-altruismo-tambien-en-la-retaguardia)




Mujer virtuosa

Fuente: Brigada Médica Cubana en Haití.

Cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño, la obra es invencible. Así es la Licenciada en Laboratorio Clínico Niurbis Castellanos Deronceré que labora en el Hospital Comunitario de Referencia de Trou Du Nord Departamento Nord Este. Encierra en su persona y actuar el ejemplo de la mujer cubana: tenaz, dulce, valiente, internacionalista, que atiende con todo su amor y sapiencia a los recién nacidos y transmitiendo confianza a la familia. Ha prestado su colaboración en la República Bolivariana de Venezuela y en Haití, poniendo en alto los valores de humanismo y responsabilidad en que ha sido formada.




Aumenta el interés por la colaboración médica cubana

Crece en el mundo interés por la cooperación médica de Cuba

La Habana, 29 jun (Prensa Latina) Mientras Estados Unidos intenta descalificar la cooperación médica internacional de Cuba, crece la lista de brigadas enviadas por la isla para combatir la COVID-19 en diversas latitudes del planeta.

Son los integrantes del Contingente Henry Reeve, creado en 2005 por Fidel Castro para afrontar situaciones de graves epidemias y desastres naturales.

Resulta una herencia de la tradicional práctica
solidaria de la Revolución Cubana que no dudó en acudir en ayuda de
otros pueblos que sufrieron terremotos, inundaciones y otras
calamidades, como epidemias de dengue y del Èbloa, como hizo en tres
países de Africa occidental.

Con tal historial, La Habana
recibió y recibe solicitudes desde diversas partes del orbe para que sus
expertos sanitarios ayuden a combatir la pandemia, aunque desde antes
sus especialistas estaban presente en 59 países.

Por ello en los
últimos tres meses la mayor de las Antillas envió 38 brigadas
sanitarias a 31 países y territorios, un despliegue que marca nuevo hito
en esa práctica cubana.

Para encarar el contagio del nuevo
coronavirus se movilizaron en ese tiempo desde Cuba tres mil 440
colaboradores de la salud, de los cuales el 65 por ciento son mujeres.

En esos contingentes laboran mil 944 licenciados en enfermería.

Los cubanos de batas blancas están en Venezuela, San Vicente y las
Granadinas, Dominica, Surinam, entre otros países de la región.

Lo hacen además en Angola, Togo, Guinea Bissau, Sudáfrica, Cabo Verde y la República de Guinea.

Crece la presencia de expertos de la salud cubanos en naciones del
Golfo Pérsico, como Omán, Kuwait, Emiratos Àrabes Unidos, Qatar, entre
otras.

Los de la isla caribeña fueron prestos a salvar vidas en
Italia y Andorra, pero también en islas Turcos y Caicos (territorios de
ultramar del Reino Unido), y Martinica, bajo soberanía francesa.

Resultan países cuyos gobiernos son considerados históricamente aliados
de Estados Unidos, pero que no compran la cruzada de Washington contra
el desempeño internacional de Cuba en materia de salud.

Mientras
Donald Trump acusa a La Habana de someter a sus galenos a trata de
personas e incluso a formas de esclavitud, la realidad es que en el
mundo aumenta el interès por contar con el concurso de Cuba para
combatir la pandemia e incluso para una etapa post Covid-19.

Y
ello ocurre cuando Washington amenaza con tomar represalias contra
quienes pidan y utilicen la cooperación médica de la pequeña y bloqueada
vecina, a despecho de los estragos que hace la pandemia en el mundo.

Cuba ha sido enfática en que sus expertos de salud no salen a buscar trabajo.

Ellos viajan voluntariamente en cumplimiento de un convenio por el cual
en su patria preservan su puesto de trabajo, salario mensual íntegro,
la seguridad social, y además reciben un estipendio.

La cooperación cubana tiene varias modalidades. En algunas Cuba paga el estipendio y el país receptor la logística local.

Otras forman son por la vía de Servicios Médicos y asistencia técnica,
una exportación de servicios con alto contenido humanitario y en defensa
de la salud y la vida.

Los ingresos por estos servicios
contribuyen a sostener el sistema de salud cubano, universal y gratuito
para toda la población. También para la compra de tecnología e insumos
necesarios a ese sector.

Paradojas de estos tiempos. Estados
Unidos quiere cortar la cooperaciòn médica cubana, pero en la isla
estudian medicina y se han graduado como galenos jóvenes de la norteña
nación.

Ello ocurre en la Escuela Latinoamericana de Medicina, que desde 1999 formó a cerca de 30 mil doctores de alrededor de un centenar de países.

( https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=377703&SEO=crece-en-el-mundo-interes-por-la-cooperacion-medica-de-cuba )




Reconocen labor de médicos cubanos en Andorra frente a la COVID-19

Durante tres meses, otro grupo de valientes cubanos apoyó los momentos más duros de la pandemia en Andorra. Atendieron unos 60 mil pacientes y contribuyeron al mejoramiento de los indicadores epidemiológicos en el país.

El agradecimiento a los profesionales de salud por su gran capacidad de trabajo en equipo, disponibilidad e implicación fue expresado por el jefe de la unidad de cuidados intensivos del citado nosocomio, Antoni Margarit

Autoridades del Hospital Nostra Senyora de Meritxell, en Andorra,
reconocieron hoy la labor desplegada tanto por los sanitarios de ese
país europeo como de sus colegas cubanos en el enfrentamiento a la
COVID-19, informó Cubaminrex.

El agradecimiento a los profesionales de salud por su gran capacidad
de trabajo en equipo, disponibilidad e implicación fue expresado por el
jefe de la unidad de cuidados intensivos (UCI) del citado nosocomio,
Antoni Margarit.

En una carta firmada junto a José Martos, coordinador de los servicios de enfermería de terapia intensiva del mismo hospital, el médico manifestó satisfacción por el esfuerzo de todos los trabajadores, incluidos 17 de los 39 miembros de la brigada médica de Cuba.

http://www.granma.cu/mundo/2020-06-27/reconocen-labor-de-medicos-cubanos-en-andorra-frente-a-la-covid-19-27-06-2020-09-06-11




Crónicas desde Turín: El enfermero amante del deporte

Pero Oscar —un poco se parece, por su aspecto físico, al lanzador pinareño Pedro Luis Lazo—, está centrado en lo que considera lo principal: terminar esta misión con éxito. Foto: Facebook/ Enrique Ubieta.

Aunque podría asociarlo a deportes de fuerza, como la bala o el
martillo, Oscar Luis Silveiro Martínez era esencialmente un corredor de
distancias cortas: 100 y 200 metros. Y era bueno. Alto y corpulento,
siempre quiso ser deportista. Pidió en primera opción la carrera de
Cultura Física, pero la persona que tomó la decisión de darle la segunda
opción, no se tomó el trabajo de conocerlo. Así, se vio de pronto en un
aula de la Facultad de Matemáticas.

“Yo practicaba todos los deportes, me gustaba más el
atletismo, pero los practicaba todos y era bueno. No estuve en escuelas
deportivas, pero sí tuve un buen profesor en la comunidad que me ayudó
en el deporte. Cuando competía en los juegos interfacultades nunca tuve
rivales, ni entre la gente del Fajardo. Había buena rivalidad entre la
facultad de Matemáticas y la de Cultura Física. En la Universidad era yo
el que impartía las clases de educación física”.

Pero las matemáticas no eran su vocación. Salió desorientado y un amigo lo convenció de matricular enfermería. Se hizo enfermero en 1990 y le gustó la profesión. La Licenciatura la terminó en 2008. Hizo un Diplomado en Cuidados Intensivos y Emergencias. Trabaja desde hace 30 años en el Policlínico Antonio Maceo, del Casino Deportivo, en La Habana. Casado, con una hija de 24 años. Su esposa trabaja en el Centro Internacional de Salud La Pradera.

Se acercan los días y las expectativas del regreso. Foto: Facebook/ Enrique Ubieta.

Entonces llegó la primera misión, y no fue la más sencilla. Integró el grupo de colaboradores que viajó al África para combatir el ébola. Estuvo en Sierra Leona, junto a otros 112 enfermeros. La segunda, unos meses después de su llegada, fue a la República Árabe Sarahui Democrática. Se había producido, con fuerza inusual, un fenómeno atmosférico que ocurre cada cinco o seis años en el desierto: las lluvias monzónicas. Fueron tan fuertes, y duraron tantos días, que el desierto se inundó.

Busqué la prensa de la época, para saber de qué me hablaba. El diario El Mundo
de España, en una edición de octubre de 2015 titula su reportaje así:
“Diluvio en el desierto del Sahara”. Viajaron cuatro médicos y dos
enfermeros, y permanecieron cuatro meses. En esa zona del planeta
ratificó lo que significa la solidaridad cubana: la mayoría de los
jóvenes que conoció había vivido y estudiado en Cuba.

La tercera misión parecía ser más calmada: llegó a Bolivia en el último cuatrimestre de 2018, pero la misión se interrumpe en noviembre de 2019, por el golpe de estado que desplaza del poder al presidente legítimo, Evo Morales.

Sus padres viven en Pinar del Río, de donde realmente es. Son cuatro hermanos: uno vive en Consolación; otro, en San Cristóbal; y su hermana, la menor, de treinta y tantos años, que vive con sus padres, aunque tiene su propia familia. Su papá está jubilado, era ponchero y su mamá siempre fue ama de casa. “El sustento de ellos va por mí”, afirma. Se acercan los días y las expectativas del regreso. Pero Oscar —un poco se parece, por su aspecto físico, al lanzador pinareño Pedro Luis Lazo—, está centrado en lo que considera lo principal: terminar esta misión con éxito, como las demás.

( http://www.cubadebate.cu/especiales/2020/06/29/cronicas-desde-turin-el-enfermero-amante-del-deporte/#.Xvn7TmP_rcc )




Emergencias Obstétricas

Fuente: Brigada Médica Cubana en Haití

Las emergencias obstétricas constituyen una serie de eventos perinatales, de origen tanto materno como fetal y que se constituyen como un peligro inminente para la vida de uno o de ambos pacientes, lo que requiere una conducta rápida del equipo quirúrgico actuante. En horas de la madrugada de hoy en el Hospital Quirúrgico de Referencia Grande Riviere Du Nord del departamento Norte, después de un arduo día de trabajo, llega a nuestro centro una gestante a término con varios factores de riesgos asociados al embarazo, que causo la atención de todo el personal que en ese momento allí se encontraba. Después de un examen obstétrico exhaustivo realizado por el obstetra cubano se determina realizar una cesárea urgente, al instante el equipo quirúrgico sin titubear procede a la intervención. Minutos antes de la intervención se les notaba a los familiares el rostro de angustia y desesperación, luego, después de la exitosa cirugía donde se informa el estado de salud favorable de la madre y la del bebé fue muy conmovedor ver esa familia como lloraban de alegría y a la vez agradecen a los cubanos por devolverles las esperanzas de tener nuevamente a esa madre y a su hijo de retorno a casa.




Crónicas de un médico en su lucha frente a la COVID-19 en Perú

Del grupo de 85 profesionales de la Salud que partieron hacia Perú (44 mujeres y 41 hombres; 50 médicos y 35 licenciados en Enfermería), el Dr. Mario Héctor Almeida Alfonso (integrante del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias “Henry Reeve”) escribe sobre sus experiencias en este país hermano para el periódico digital Cubaahora.

Diario de un médico cubano en
Perú (I)

La partida hacia Perú estaba prevista para las cuatro de la
tarde. La mañana agitante. Apenas pudimos dormir la noche anterior por los
preparativos. Todos ansiosos… Llevábamos muchos días esperando la salida que al
fin se concretaba.

Amaneció y nos vestimos con las mejores galas que teníamos, incluyendo la
sobria corbata, a la cual no estamos acostumbrados pero que, sin dudas, resulta
elegante. Llegaron las guaguas y partimos hacia la Unidad Central de
Colaboración Médica
, más conocida por nosotros como UCCM.

Al llegar, el encuentro con algunos compañeros y luego el acto de
abanderamiento donde siempre se nos tiene que erizar la piel, sentir que el
aire no cabe en el pecho y hacer –por qué no – algún puchero: por los
recuerdos, por la familia, por la historia de nuestra Patria y por esos valores
que, aunque unos tengan y otros no, a los cubanos realmente nos sobran.

Almorzamos sin muchos deseos y partimos hacia el aeropuerto. Allí, desde la
ventanilla del ómnibus, observamos un avión que se acercaba a la terminal. Era
un Boeing grisáceo en cuya parte superior podía leerse: Fuerzas Aéreas del
Perú; sorpresa saber que seríamos transportados por aquella institución del
hermano pueblo.

Antes de abordar el avión, el capitán de la nave quiso tirarnos una foto.
Gesto hermoso, a todos agradecimos.

Cercanos a las seis de la tarde despegábamos del José Martí y dos horas
después aterrizábamos para recargar combustible en Barranquilla.

Desde la ventanilla se dejaba ver una ciudad hermosa, que me recordó a Polo
Montañez y su canción, en la que alude a las ciudades colombianas y dice que
una de ellas “es igualita a La Habana”.

Otro despegar exitoso y sobre las 12 arribábamos a tierras peruanas: montañas con cimas blancas primero, luego, luces en perfecto alineado que mostraban una ciudad impresionante desde el aire.

(https://www.cubahora.cu/sociedad/diario-de-un-medico-cubano-en-peru-i )

Diario de un médico cubano en
Perú (II)

Ayer amenazaba con ser un día tranquilo. Habíamos sido llamados al
lobby del hotel por las clásicas cuestiones de documentos y firmas, y
ello convertía a la tarde, que por demás era fría, en algo monótono.

Sin embargo, sobre las seis pasado meridiano un pequeño grupo de
profesionales peruanos, como arquitectos, médicos… que se formaron en
Cuba, llegaron a la estancia para hacer un donativo y, de esta manera,
expresar su agradecimiento para con nuestro pequeño país.

Venían representando a la Asociación Peruana de Graduados en Cuba y
también a familiares y amigos que, de una forma altruista, dieron dinero
para comprar medios de protección, que sin dudas serán muy útiles en
nuestro futuro inmediato, cuando por fin comencemos el enfrentamiento a
la COVID-19 en esta tierra de montañas.

Cada cual expresó su gratitud. Los nombres de Martí, Fidel, Celia…
eran repetidos por cada uno de ellos. De manera mística estaban aquí. Un
nudo en la garganta resultó entonces sinónimo de “me tocaste el alma”. Y
era cierto. Tal como escribió Fito Páez, nosotros vinimos a ofrecer el
corazón y ayer ellos, en buena medida, nos dejaron un pedazo del suyo.

Aplausos, gritos de “¡Viva Cuba! ¡Viva Perú!, la jocosidad de ambos
pueblos, más las palabras finales y emotivas de nuestro embajador,
piedra angular en que se concretase esta misión, convirtieron la tarde
gris de una Lima en cuarentena, en tarde gloriosa llena del ya
recurrente calor humano.

(https://www.cubahora.cu/sociedad/diario-de-un-medico-cubano-en-peru-ii )

Diario de un Médico Cubano en Perú (III)

A las seis y treinta estábamos en el lobby del hotel, todos desayunados y listos para el viaje. A un colega matancero se le ocurrió tomar una foto con los coterráneos. “Cuidémonos todos que en la Atenas de Cuba nos esperan”, se escuchó…

El PCR resultó para todos la noticia del día. “Esperen a que se les llame en la habitación”. “Ya pueden bajar”.

Entrada la tarde, supimos que debíamos estar listos a las seis y
quince de la mañana siguiente para partir hacia los diferentes destinos.

Otra noche de insomnio. Primero, porque quise arreglar mi viejo
sistema operativo UBUNTUS, con el cual me he adaptado a trabajar desde
que adquirí la laptop, por allá por julio del 2013 en la ciudad de
Luanda, Angola. No estaba actualizado y significó tarea
titánica la que emprendieron de forma mancomunada un compañero de la
brigada y un amigo en Cuba. Segundo, porque había que recoger las maletas y eso, como solemos decir, es otro rollo.

Logré bañarme sobre las diez de la noche y acariciar el sueño por un rato para estar despierto casi toda la madrugada.

A las seis y treinta estábamos en el lobby del hotel, todos
desayunados y listos para el viaje. A un colega matancero se le ocurrió
tomar una foto con los coterráneos. “Cuidémonos todos que en la Atenas
de Cuba nos esperan”, se escuchó.

El ómnibus partió una hora después. El trayecto en nuestro caso fue por carretera y a medida que nos alejábamos de la imponente Lima y su centro metropolitano, los contrastes se sucedían. A mi memoria… Luanda. Los matices. Las diferencias.

Bordeamos el continente hacia el Sur y a cada rato el Pacífico se nos
presentaba majestuoso, tanto como las altísimas montañas y las zonas
desérticas combinadas con verdes cultivos.  Impresionante la
laboriosidad de este pueblo… que ha logrado cosechar en un paraje así.
Bravo por ellos.

Fueron alrededor de siete horas de viaje, pero siete horas
tranquilas, sin mucho cansancio ni contratiempos, debido a la comodidad
del vehículo y la profesionalidad de los choferes, que condujeron
impecables como si la encomienda hubiera sido llevar carga valiosa a
puerto seguro. De esa forma nos hicieron sentir.

Al arribar a Nuevo Chimbote –así se llama este
distrito del departamento de Áncash– las autoridades nos recibieron y
otra vez escuchamos sobre la satisfacción de que estuviéramos ahí y el
agradecimiento infinito.

Nuestro jefe de brigada, por su parte, insistió el compromiso de Cuba para con todos los pueblos del mundo.

(https://www.cubahora.cu/sociedad/diario-de-un-medico-cubano-en-peru-iii )

Diario de un médico cubano en Perú VI. Pastillas para el alma

Cada cual trata de dar lo mejor de sí en cada jornada de trabajo. Se suscitan anécdotas cargadas de emoción, en las que ser útiles y salvar vidas aparece como justo pago por el esfuerzo…

El paciente asintió a fotografiarse con el doctor, quien ahora nos enseñaba con orgulloso las instantáneas, pues –insisto– después de un trabajo agotador esta resulta la mayor recompensa.

Van pasando los días y las historias personales ya no lo son tanto. Este
grupo heterogéneo se ajusta como un central azucarero a pocas fechas de iniciar
la molienda. Somos de lugares diversos, con caracteres y personalidades
diferentes, pero todos con una sola verdad: cubanos.

Se trata de dar lo mejor de sí en cada jornada de trabajo. Se suscitan
anécdotas cargadas de emoción, en las que ser útiles y salvar vidas
aparecen como justo pago por el esfuerzo.

Con irreverente pasión, ayer el neumólogo de la brigada contaba sobre un anciano de 85 años al que ya se le podía dar de alta. El viejo le indicó ser uno de los sobrevivientes del terrible terremoto del 70, del cual recientemente se cumplieron cinco décadas. Comentó que, entonces, a su hermano le habían transfundido sangre cubana y a él no, y que por eso –bromeaba–  su dichoso familiar no había enfermado de COVID-19 y él sí.

El paciente asintió a fotografiarse con el doctor, quien ahora nos enseñaba
con orgulloso las instantáneas, pues –insisto– después de un trabajo agotador
esta resulta la mayor recompensa.

Hay un grupo de colegas, especialistas en Medicina General Integral (MGI), que están trabajando en las comunidades. Allí pesquisan a diario, puerta a puerta, en busca de posibles infectados. Además, están realizando un levantamiento de pacientes con enfermedades crónicas no transmisibles y otras dolencias, para clasificar a esa población en grupos de riesgo, lo que permitirá tratarlos de manera oportuna y evitar con ello las complicaciones.

Hace solo una semana que comenzaron a trabajar y ya muchos de los lugareños
los esperan, deseosos de que toquen a sus puertas. Este trabajo lo realizan
junto a profesionales peruanos, logrando armonía y vislumbrando hasta la fecha
buenos resultados.

Otros colegas cubanos se encuentran en distintos puntos de este pedazo de la geografía costeña del Perú y la aceptación, según cuentan, no puede ser mejor. Al principio hubo cierto grado de desconfianza, pero la responsabilidad ante el trabajo, la seriedad y el profesionalismo han logrado limar cualquier aspereza.

A Lino lo conocí hace unos meses en el examen estatal para residentes 
de MGI, en el área de salud donde trabajamos normalmente. Lejos estaba de
suponer que nos volveríamos a encontrar en estas circunstancias. 

Pediatra de profesión, al llegar al nuevo hospital se percató de que habían
 nacido varios niños prematuros. Su perspicaz mirada lo hizo reparar en un
temblor de tierra acontecido días atrás e identificó este factor común en el
territorio como posible causa del fenómeno en las embarazadas. Las situaciones
de catástrofe –naturales o no– condicionan el aumento  de la natalidad, a
expensas de no cumplirse todo el período de gestación.

Soy, como dicen los seguidores del fútbol o la pelota, un fanático. Pero en
este caso de la labor estoica que realizan los enfermeros. A mi juicio y
después de verles laborar durante años, son los que tienen el mayor premio de
vidas salvadas.

Ellos, además de cumplir las indicaciones médicas a cabalidad, identifican
los síntomas de alarma al llevar a cabo la toma de signos vitales. Por si fuera
poco, son los más expuestos al contacto directo con el paciente y sus fluidos
corporales, realidad que los vulnera particularmente en estos momentos de
epidemia.

En carta a Gonzalo de Quezada (1890), el más universal de los cubanos escribía: “La más noble de las ocupaciones, y quién sabe si la más grata, es la de Enfermeras”. No se equivocaba José Martí y, a más de un siglo, sus apuntes sobre la salud, la enfermedad y la profesión de enfermería cobran un significado especial.

Carta de un niño peruano a los médicos cubanos.

Ya me decidía a terminar de escribir por hoy cuando un enfermero de la
brigada compartía la foto de una carta que les entregó un niño, mientras
trabajan en la zona de emergencias del hospital La Caleta, aquí en nuevo
Chimbote.

Con el título “Pastillas para el alma” este pequeño expresaba: “Queridos
doctores y enfermeros: No crean que están solos en esto. Todos nosotros estamos
juntos para acabar esta pandemia y estamos dispuestos a darlo todo. Mi familia
y yo los ayudamos quedándonos en casa. Ustedes son nuestros héroes […]”.

Estas pequeñas cosas –ya les digo– día a día nos mueven.

(https://www.cubahora.cu/sociedad/diario-de-un-medico-cubano-en-peru-vi-pastillas-para-el-alma)

Diario de un médico cubano en
Perú IV: El Hospital

A partir de mañana, en el hospital regional Eleazar Guzmán Barrón, de Nuevo Chimbote, Áncash, Perú, dos cubanos atenderán a sus primeros pacientes de estos lares infectados por el “dichoso” coronavirus…

Hospital regional Eleazar Guzmán Barrón, de Nuevo Chimbote, Áncash, Perú.

Han pasado
algunos días desde que llegamos a esta ciudad del sur de Perú –Nuevo Chimbote.
No la conozco, pero he logrado captar un gran lugar que simplemente se
construye.

Ayer
volvimos a mudarnos. Ahora, desde la azotea de este hotel, mi vista domina
mejor la urbe que, por cierto, hoy regaló unas preciosas vistas al tener el
cielo despejado y el sol salir con verdadera fuerza… como en Cuba. Las cercanas
montañas que bordean la costa y el Pacífico, azul oscuro, se dejaron ver con nitidez.

Amaneció y,
sobre las siete, nos dirigimos al hospital regional donde trabajaré
próximamente; una edificación que sobresale por cuanto exhibe de sobriedad y
elegancia.

Primero
fuimos atendidos por una enfermera que, muy locuaz, nos resumió al neumólogo y
a mí la situación sanitaria de la región. Asimismo, nos inquirió sobre cómo
evoluciona Cuba al respecto y, después, nos ofreció sus oficinas para descansar
durante las madrugadas. Nada: hospitalidad, camaradería…

Después nos
recibió la doctora que coordina la atención a la pandemia en el centro.
Igualmente: educada, amable, interesada en conocer características de nuestro
sistema de salud, sobre todo en la respuesta a la actual encrucijada.

A veces mi
connacional, en ocasiones yo, describimos las particularidades que hacen de él
algo único. Intercambiamos sobre los protocolos médicos, y explicamos el porqué
de nuestra baja mortalidad, así como del uso de los fármacos.

Supimos que
los pacientes de aquí tienen que pagar sus medicamentos e igualmente el resto
de los insumos clínicos que se emplearán en su atención. Ello puede resultar
complejo, en especial para los de menores recursos… que suelen ser los más
afectados.

Recorrimos
las diferentes áreas. Diversas carpas dispuestas en la entrada fungen de
recepción para los pacientes con Covid-19. Allí se clasifican y observan, para
luego ingresar al recinto hospitalario.

También conocimos las salas de internamiento, donde fuimos presentados y conversamos de manera breve con otros profesionales peruanos, todos con los correspondientes medios de protección. Nuevamente salimos hacia donde se encontraban las carpas, que también funcionan como sitio de intercambio. Nos despidieron de forma cordial tras informarnos los horarios de trabajo.

Ahora, solo nervios, ansias, silencios…

A partir de mañana, en el hospital regional Eleazar Guzmán Barrón, de Nuevo Chimbote, Áncash, Perú, dos cubanos atenderán a sus primeros pacientes de estos lares infectados por el “dichoso” coronavirus. Para eso estamos aquí. Aún no conozco las interioridades del trabajo, pero de solo haber visto a los colegas peruanos en sus funciones, parece agotador.

(https://www.cubahora.cu/sociedad/diario-de-un-medico-cubano-en-peru-iv-el-hospital )

Diario de un médico cubano en
Perú IV: El Hospital

Las personas Tosen de manera particular y las dificultades para respirar sobrevienen de forma rápida. Las personas mueren. Con solo unas palabras se puede describir el drama que hoy sufre la humanidad…

Médicos cubanos colaboran con el enfrentamiento a la COVID-19 en Perú (Foto tomada de la Embajada de Cuba en Perú)

Ayer fue un día largo: mis primeras doce horas en la
zona roja. Después de más de 20 años trabajando en las terapias intensivas, viendo
fallecer personas… y esto me resulta diferente.

El mundo recuerda con espanto la pandemia de la gripe española como la más devastadora. Olvida la poliomielitis en Copenhague, cuando con la invención de
los primeros ventiladores pulmonares se lograron salvar cuantiosas vidas, a
pesar de que eran manuales y rudimentarios. ¿Acaso pasan por alto la viruela que, traída del “viejo”
continente al “nuevo” por aquellos marinos conquistadores, diezmó poblaciones
indígenas completas? También están el Mers
y el Sars, familiares cercanos
del nuevo coronavirus y que, sin embargo, no tenían la mortalidad ni la
letalidad de este.

Las personas tosen de manera particular y las
dificultades para respirar sobrevienen de forma rápida. Las personas mueren.
Con solo unas palabras se puede describir el drama que hoy sufre la humanidad.

Llegué a la sala con mis ojos grandes, más grandes de
lo habitual, me puse el traje que me entregaran minutos antes en la farmacia,
así como la mascarilla, mis espejuelos de presbicia –ultra necesarios– y la
careta protectora que, tan gentilmente, el grupo de profesionales peruanos
graduados en Cuba nos donasen días atrás en Lima.

Andaba con temor porque no soy de piedra y porque
tengo 50 años. Como dice mi hija, un hipertenso raro. Confío en mis compañeros,
pero estoy lejos de casa.

Caminé por el corredor que conduce a la sala donde
trabajaría. Allí varios médicos, cuyos rostros nunca vi, me recibieron y en
pocos minutos estaba, al igual que ellos, trabajando.

Éramos cuatro hasta que, después del medio día, una
doctora del grupo se retiró. Ya habíamos terminado de valorar a los pacientes,
de escribir en las historias clínicas, de pasar tratamientos y de llenar un sin
número de recetas.

Apareció una calma hasta cierto punto extraña y
pudimos intercambiar palabras. Los predecibles temas médicos: el interés por
cómo se ha manejado y maneja la epidemia en nuestro país, los resultados, los
protocolos, los medicamentos de factura cubana con impacto mundial, el porqué
estábamos aquí… son jóvenes.

Una a una contesté sus preguntas y les sucedieron
otras: cómo hacer una especialidad en Cuba,
dónde sería mejor estudiar según sus necesidades, qué patologías clínicas me
gustaba tratar más, vías y lugares para vacacionar en el archipiélago cuando
acabe la pandemia, de qué provincia soy, la familia, etcétera.

Me contaron de sus padres, de cómo se esforzaron para
costearles los estudios, del agradecimiento con ellos y sus preocupaciones por
no contaminarlos en caso de que lo peor sucediera.

Les hablé de mis hijos, ambos en la universidad, a la
cual en mi tierra todos tienen derecho y que además es gratuita.

¿Doctor, todos los médicos en Cuba tienen trabajo?,
preguntó uno de ellos. ¿Y todos los universitarios?, inquirió el otro. El
desconocimiento sobre la Mayor de las Antillas resulta tanto, que exclamaron:
“¡Nos han metido!” Sonrieron. Quieren ya visitarnos

Avanzó la tarde. Dos defunciones. No hay suficientes
ventiladores mecánicos y, aunque se interconsultaron los casos con la Unidad de
Cuidados Intensivos, fue imposible trasladarlos. La  oferta supera la
demanda. Llegaron las siete de la noche; tiempo de concluir jornada.

Hoy estos jóvenes galenos estarán en el triage. A mí me corresponde descanso. Bravo, aplausos y suerte para ellos.

( https://www.cubahora.cu/sociedad/diario-de-un-medico-cubano-en-peru-v-zona-roja )

Autor: Mario Héctor Almeida Alfonso.




Venezuela-Cuba vs COVID-19

Fuente: Brigada Médica Cubana en Venezuela.

En las calles de Caracas irrumpe un “ejército de batas blancas” que lucha contra un enemigo mundial, la COVID-19; Cuba y Venezuela fuertemente unidas libran una gran batalla frente a esta pandemia, con un plan especial de cerco epidemiológico por los barrios o en las instituciones de Salud, para al final lograr vencer al coronavirus.

Así los colaboradores de la Salud de Cuba pertenecientes al CDI Valle Guanape, estado Anzoátegui ─en una integración con los líderes comunitarios y estudiantes de Medicina Integral Comunitaria (MIC) ─ combaten a la COVID-19 a través de las pesquisas activas en las comunidades, casa a casa, para así poner de manifiesto sus valores internacionalistas y humanistas.

En ellos vibra la voluntariedad, la entrega, el ultraísmo, el internacionalismo y el humanismo

Y por otro lado, la Lic. Rosa Ramírez Cutiño está en la primera línea de enfrentamiento; ella es de esos rostros – por algunos de sus pacientes denominados ángeles de la vida- que se esconden detrás de un traje para dar esperanzas a sus pacientes; una valiente que cada día escribe páginas de gloria, humanismo y solidaridad en este hermano país, al salvar tantas vidas.

Como tanto otros profesionales de la Salud de Cuba, la Lic. Ramírez (Enfermera Intensivista) de la provincia Holguín, labora en el CDI Wilfredo Conejero, del municipio San Felipe, estado Yaracuy.

Como estos, son muchos los ejemplos que evidencian la lucha tenaz de Cuba y Venezuela contra la COVID-19; por eso con orgullo sus pueblos les dedican un mensaje de respecto, y les aconsejan que se cuiden y empleen las medidas de seguridad, como el lavado de las manos, uso de trajes especiales, caretas o nasobucos, entre otras; sobre todo, porque la salud de las personas depende de sus conocimientos y preparación.

 




Confima solidaridad con Cuba canciller de Santa Lucía

Castries, 26 jun (Prensa Latina) La ministra de Asuntos Exteriores de Santa Lucía, Sara Flood Beabrum, destacó hoy el papel de la brigada médica cubana Henry Reeve en el enfrentamiento a la Covid-19, ante las amenazas de Estados Unidos.
En comparecencia al canal de televisión Choice TV, la canciller expresó la gratitud con la cooperación y la amistad de la mayor de las Antillas, como respuesta a la interrogante sobre el proyecto de ley que sancionaría a los países que mantienen la colaboración médica cubana.

La titular de exteriores de Santa Lucía significó el respeto, la relación cercana y la ayuda de Cuba de diferentes maneras a su país, en particular la asistencia de un contingente médico de más de 100 especialistas para combatir la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

En ese sentido, Flood Beabrum manifestó que la colaboración, en general, ha permitido la presencia de muchísimos profesionales cubanos de salud y a la vez la formación de jóvenes santalucenses como médicos en las instituciones de la mayor de las Antillas.

Ante la pretensión de Washington de sancionar la cooperación médica bilateral, señaló que era un tema sobre el que habrá un pronunciamiento común de la Comunidad del Caribe en su contra y aseguró que el gobierno de Santa Lucía mantendrá su solidaridad con Cuba.

Recordó que su país mantiene una posición consistente y repetitiva de rechazo al bloqueo de Estados Unidos, al apoyar la resolución en contra de esta política en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

La ministra santalucense reiteró que ningún
colaborador de la salud ha sido objeto de trata de personas como intenta
hacer creer la administración estadounidense y comentó que en caso de
afectarse la cooperación médica, ‘no serían los cubanos los que
sufrirían, sino los países y los pueblos que necesitan de este apoyo’.

En su pronunciamiento, la canciller reafirmó su profundo agradecimiento por el apoyo cubano a lo largo de los años, al tiempo que recordó que siendo ella Ministra de Salud se realizó una importante colaboración bilateral en la esfera de la psiquiatría, que aún se mantiene.

A
este apoyo se suman otros ya otorgados anteriormente en Santa Lucía por
las agrupaciones de estudiantes graduados, Humanística de Solidaridad,
de Médicos y Dentistas y la Asociación Patriótica de Cubanos residentes
en esa nación caribeña.

npg/yma

(https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=377095&SEO=canciller-de-santa-lucia-ratifica-solidaridad-con-cuba)