Día trascendental en la Historia de la Cooperación Médica en África

Hoy es un día trascendental en la Historia de la Cooperación Médica Cubana en el Continente Africano.

La presencia de profesionales cubanos de la salud en la hermana nación de Guinea Bissau arriba a 44 años de extraordinaria labor.

Más de cuatro décadas de labor docente asistencial ininterrumpida reafirman el caracter solidario de la cooperación médica cubana.

Al desempeño de la BMC en Guinea Bissau en el enfrentamiento a la COVID-19, se sumó, la llegada de los integrantes de la brigada Henry Reeve.

Reciban muchas felicidades y un agradecimiento infinito, todos los que han formado parte de este noble propósito. Con su actuar altruista y solidario dignifican sistemáticamente a Cuba y su Sistema Nacional de Salud.

Fuente: Brigada Médica Cubana en Guinea Bissau (https://www.facebook.com/CubacooperaBissau)




Cubanos dignos, con una excelente preparación

Cubanos dignos así son los doctores, Arianne Mejías Díaz y Luis Alberto Suárez Naranjo conforman un hermoso matrimonio dedicado al Arte de salvar vidas; Con 7 años y 19 años de experiencia respectivamente dedicados a la salud pública como especialistas en Medicina General Integral, profesión que comparten pilar fundamental.

Los ha consagrado como pareja.

La Dra. Ariannis comenzó sus labores como médico de familia, por los resultados alcanzados; se promueve a jefa del programa Medicina Natural y Tradicional, posteriormente brinda servicio docente asistencial en la sala de obstetricia del Hospital Pérez Bali.

El Dr. Luis Alberto ha cumplido misiones internacionalistas en países como Guinea Bissau y Brasil.

Ambos ostentan los títulos de especialista en primer grado en Medicina General Integral, cursos de idioma inglés y portugués, Urgencias y Emergencias Médicas. En estos momentos se encuentran como integrantes de la Brigada Médica Cubana Henry Reeve en Guinea Bissau, combatiendo la pandemia de la COVID-19.

Especialista en primer grado en Medicina General Integral, cumplido misiones internacionalistas cubanos dignos

Cubanos dignos con una excelente preparación ideológica; actualmente laborando en el Sector Autónomo de Bissau insertados en los equipos de respuesta rápida unido al personal médico quinéense en la lucha contra esta pandemia.

Fuente: Brigada Medica Cubana Henry Reeve en Guinea Bissau

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Nominan brigadas Henry Reeve al Premio Nobel de la Paz

Brigadas Henry Reeve ” son nominadas al Premio Nobel de la Paz por parlamento británico en el actual escenario de la COVID-19; el legislador del Partido Laborista Grahame Morris hizo formal hoy en una carta dicha petición al comité noruego.

La respuesta de la brigada médica internacional “Henry Reeve” a la COVID-19 no tiene parangón, y su internacionalismo inspirador merece el reconocimiento mundial con el Premio Nobel de la Paz, afirmó Morris, quien representa al distrito electoral de Easington, noreste de Inglaterra en la Cámara de los Comunes.

Más de tres mil 700 profesionales cubanos de la Salud estuvieron en la primera línea de la batalla contra la pandemia en 39 países; atendieron a 360 mil personas, y salvaron do miles de pacientes contagiados con la enfermedad provocada por el coronavirus SARS-CoV-2, destacó Morris.

Desde su creación este Contingente salvó cerca de 100 mil vidas en naciones afectadas por desastres naturales y emergencias de Salud, acotó el parlamentario.

El proceso a candidatura del Premio Nobel de la Paz y otorgamiento la realizan en Noruega; las nominaciones solo la hacen legisladores, académicos, magistrados de tribunales internacionales, personas ya premiadas y miembros activos o retirados del comité, antes del 1 de febrero de cada año, y el nombre del ganador lo anuncian en octubre.

Las brigadas “Henry Reeve” forman parte del Contingente Internacionalista contra Catástrofes y Grandes Epidemias creado el 19 de septiembre de 2005, y los médicos internacionalistas cubanos han sido nominados de manera oficial ante el comité noruego por decenas de personalidades e instituciones de diferentes países.

En 2020, esta distinción la recibió el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas por sus esfuerzos en combatir el hambre.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=404000&SEO=parlamentario-britanico-nomina-a-medicos-cubanos-para-nobel-de-la-paz




La infamia constante contra los médicos cubanos

Los médicos cubanos no son como afirman publicaciones de derecha, un alfil dentro de la política de nuestro país. Sin embargo, sí son, para quienes asisten, esperanza, solidaridad, cura, salvación…

En fusión con el principio de internacionalismo, la Medicina cubana fue temprana abanderada de la colaboración y, según creció en la formación de profesionales, multiplicó las fuerzas con que asistió a cada vez más países.

La expresión más contundente en materia de colaboración puede verse con formidable claridad en este trance pandémico de la COVID-19:

Más de 50 brigadas médicas en 39 naciones, tuvieron como resultados más de 13 000 vidas salvadas y más de medio millón de pacientes atendidos.

Tales argumentos, hacen todavía más indignante la burda manipulación de la administración actual de Estados Unidos que se empeña en tildar de «esclavitud» la labor que realizan los profesionales cubanos de la Salud.

Mientras, Cuba continuando el legado de Fidel, envía médicos a los pueblos vulnerables y no bombas, las agresiones contra el ejército de batas blancas, han ido en incontenible ascenso.

Presiones y chantajes sobre entidades como la Organización Panamericana de la Salud, para que cuestionara el programa Más Médicos para Brasil, es un ejemplo claro de la política hostil de los Estados Unidos, acción que denunció el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

Según la declaración presentada por el Minrex, el nivel de satisfacción y aprobación de los pacientes, médicos y gestores de ese programa fue muy alto.

Según un estudio de la Universidad Federal de Minas Gerais, el 95 % de los pacientes estaba satisfecho o muy satisfecho con la atención. Alegó, además, que

«si Cuba no se hubiera visto conminada a retirar sus médicos de Brasil, estos habrían podido contribuir al control y enfrentamiento de la COVID-19…».

Resulta un cinismo colosal que el Gobierno estadounidense, que carga sobre la espalda más de 200 000 muertes en su propia nación, a causa de la pandemia, manifieste «preocupación» por una iniciativa que demostró eficacia en la atención primaria de cientos de miles de personas desfavorecidas, en lugares recónditos del gigante sudamericano.

ANTECEDENTES DE LA INFAMIA

A lo largo de las últimas seis décadas, la Mayor de las Antillas ha tenido que soportar reiterados ataques contra su colaboración médica.

Uno de los más conocidos, y descarado, es el Programa de Parole para Profesionales Médicos Cubanos, establecido por el Gobierno de George W. Bush.

Entre 2006 y 2017, esta política constituyó un incentivo ilegal para que colaboradores cubanos en terceros países, abandonaran sus misiones y emigraran a Estados Unidos.

A pesar de su derogación en 2017, dos senadores de origen cubano introdujeron un recurso en el Congreso con el fin de restablecer el programa de robo de cerebros entre los colaboradores cubanos.

Fuente: Granma, Órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (http://www.granma.cu/mundo/2020-10-13/la-infamia-constante-contra-los-medicos-nuestros)




Nuestro homenaje para todos los médicos cubanos

«Mi primera vida salvada en el Hospital Regional de Gabú fue una gestante eclámptica con un hematoma retroplacentario, y de ella conservo un grato recuerdo porque no dejaba de mostrar su agradecimiento por la atención prestada».

«Luego, en el Musna Sambú, Hospital Regional de Catió, llegó una paciente con 1 G/L de hemoglobina, en shock hipovolémico por un hematoma retroplacentario también, y con el actuar en conjunto de todos los profesionales, la paciente agradece con una sonrisa su vida salvada, e incluso, logramos también conservar su útero para próximos embarazos».

«Y no puedo dejar de mencionar a la niña de tan solo nueve años que atendí, víctima de abuso sexual, y que logramos se recuperara muy bien, y sus padres, en agradecimiento, oficializaron mi nombre a la más pequeña de sus hijas. Todas son historias que perdurarán para siempre en mi pensamiento».

Así de estremecedoras son las experiencias que ha vivido cada día, durante los últimos tres años, la doctora santiaguera Norma Arelis Bandera Fisher, especialista en Ginecología y Obstetricia, quien cumple su primera misión internacionalista en Guinea Bissau, integrando el grupo de nueve profesionales de la salud cubana (un pediatra, tres ginecobstetras y cinco enfermeras), especializados en el programa para la atención materno-infantil.

Cinco regiones de la nación africana son atendidas por estos hombres y mujeres de batas blancas: Mansoa, Gabú, Bafatá, Quínara y Tombalí.

Con la doctora Norma Arelis conversamos vía WhatsApp para conocer más
detalles de la labor que realizan y sus consideraciones personales.

¿Cómo valora la labor realizada hasta este momento en la atención materno-infantil y cuál es su principal objetivo?

—Es realmente impresionante la labor de los profesionales de la Salud cubanos en este hermano país. Nosotros laboramos directamente en el Programa Integrado para la Reducción de la Mortalidad Materna e Infantil en Guinea Bissau, en la modalidad de Servicios Médicos Cubanos (PIMI II/ IMVF), y cada día entregamos el corazón con pocos recursos para salvar la vida de la mujer grávida y el producto de su concepción, mediante la capacitación de los técnicos de salud, como un componente de refuerzo de la disponibilidad y calidad de los cuidados de salud materno-infantil.

El Proyecto PIMI II tiene como objetivo disminuir la tasa de mortalidad materna, neonatal e infantil en Guinea Bissau, así como la gratuidad de los medicamentos y el confort en la infraestructura, para que los pacientes acudan a las instancias hospitalarias.

¿Cuánto afectó las rutinas de trabajo la llegada de la COVID-19 y cómo se han preparado para enfrentarla?

—A pesar de que la COVID-19 ha paralizado al mundo, específicamente
en nuestro hospital, cumpliendo al máximo con todas las medidas de
protección y prevención, así como la identificación rápida, diagnóstico y
manejo integral de cualquier sintomático respiratorio, hemos logrado,
hasta el momento, minimizar el impacto de la enfermedad en grávidas y
niños, grupo poblacional muy vulnerable, pero con las charlas educativas
sobre la importancia del lavado constante de las manos con agua y
jabón, el uso de máscaras o nasobucos, así como el distanciamiento
social, no hemos lamentado pérdidas de vidas humanas.

«Nosotros también cumplimos estrictamente con los protocolos de actuación ante la COVID-19, donde las medidas de bioseguridad alcanzan su máxima expresión, y la labor de sensibilización a la población atendida y al personal técnico en formación también».

«Debo destacar la preocupación y esmerada ocupación por parte de la dirección de la BMC y la llegada del Contingente Henry Reeve, con un impacto muy positivo».

¿Cuánto le ha aportado a nuestros colaboradores una misión
como esta, tanto desde el punto de vista profesional, como en lo
personal?

—Desde el punto de vista profesional, esta misión nos ha aportado un
caudal de experiencias en el manejo de muchas enfermedades no cotidianas
en nuestro país, como es el paludismo, siendo África un continente
subdesarrollado y, a su vez, Guinea Bissau, el país africano con una de
las tasas de mortalidad materna e infantil más altas en el mundo.

«En lo personal, me ha hecho perfeccionar la habilidad quirúrgica, y en el componente docente-educativo y asistencial, incrementar las acciones formativas a los técnicos de salud con mayor calidad, pues, además, constituye la disminución de la tasa de mortalidad materna e infantil nuestro principal objetivo».

«En el proyecto, la formación del personal técnico es también un eslabón fundamental, venciendo para ello las barreras del idioma, incorporando diferentes dialectos y perfeccionando el portugués para la mejor comprensión. Realmente, he crecido y me siento satisfecha».

Háblenos de esa labor de formación que realizan.

—Realizamos las acciones formativas a los técnicos no solo en la
Sala, también en Servicio y de Oportunidades. ¿Qué quiere decir esto? En
Sala es el ciclo de formación que se realiza para todos los técnicos de
la salud sobre temas actualizados de la atención materno-infantil;
todos interactuando en un teatro con nosotros, los formadores.

«En Servicio aseguramos la continuidad de la formación, ya sea de Maternidad o Pediatría y, a la vez, evaluamos el desempeño de cada técnico».

«Y de Oportunidades significa que observamos sistemáticamente los procederes realizados por los técnicos y podemos corregir cualquier eventualidad que vaya en detrimento de la calidad de la atención a las embarazadas, puérperas y niños menores de cinco años, como un diagnóstico incorrecto, una conducta inadecuada, un mal proceder, y esto se realiza sistemáticamente y de forma individual».

«Es que en la formación todo es importante y no se puede perder ni un minuto».

¿Cómo están nuestros colaboradores?

—Los colaboradores cubanos estamos bien, trabajando sin descanso,
pero cuidándonos mucho y dispuestos a continuar poniendo bien en alto el
nombre de nuestra Cuba. Quiero enfatizar en la encomiable labor por
parte de la jefatura de la Brigada Médica Cubana, que día a día hacen
suyos nuestros problemas con una esmerada atención al hombre; eso nos
impulsa a ser mejores.

¿Quisiera transmitir algún mensaje final?

—A mis padres, que nunca los defraudaré, y para la dirección del país y de Salud de Cuba, junto a los colegas que salvan vidas por todo el mundo, que el ejército de batas blancas continuará firme al legado de nuestro Comandante en Jefe, teniendo como máximas aquellas palabras suyas cuando dijo: «Basta ya de palabras, hacen falta hechos, y la diferencia entre los pueblos debe cesar. Un mundo mejor es posible…», y eso es lo que intentamos hacer todos los días: salvar y traer vidas a un mundo por el que también luchamos para que sea un poco mejor.

Fuente: CubaSi (https://cubasi.cu/es/noticia/salvar-y-traer-nuevas-vidas-al-mundo-mejor-que-es-posible)




Premio Nobel de la Paz para las Brigadas Henry Reeve

Este 12 de octubre de 2020, François Michel Lambert, presidente del grupo parlamentario de amistad Francia- Cuba, presentó oficialmente la solicitud para premio Nobel de la Paz para las Brigadas Henry Reeve.

La solicitud fue hecha ante el Comité del Nobel en Oslo, para que sea atribuido el Premio Nobel de la Paz 2021 al Contingente Internacional especializado en situaciones de desastre y epidemias graves “Henry Reeve” de Cuba.

Presentación oficial de solicitud al Premio Nobel 2021 para las Brigadas Médicas Cubanas Henry Reeve por parte del grupo parlamentario de amistad Francia-Cuba

Según declaraciones de Michel Lambert, presidente del grupo parlamentario de amistad Francia- Cuba destaca que :

Hace ya casi seis meses que, para contrarrestar la vergonzosa desinformación mediática occidental, lanzamos un llamamiento a los amigos de Cuba en el mundo para que juntos pidamos que se otorgue el Premio Nobel de la Paz 2021 a la brigada médica «Henry Reeve» de Cuba.

El 24 de marzo los europeos acababan de descubrir en sus pantallas a estos médicos cubanos que venían prestar ayuda a sus colegas italianos en su difícil lucha contra la pandemia de la COVID-19.

Desde entonces, 3.700 médicos y técnicos de salud han salido de la Isla para prestar asistencia en más de 39 países contra esta enfermedad”.

Acentuó que “Los pueblos del sur y los afectados por desastres naturales conocían desde muchos años a estos médicos cubanos que salvan vidas por todo el planeta”.

En pocas semanas nuestro llamamiento se convirtió en un inmenso clamor de los pueblos del mundo, agradeciendo a estos médicos altruistas e internacionalistas, para decir que nadie merece más el Premio Nobel de la Paz que las brigadas Henry Reeve de Cuba, que salvan vidas y trabajan por el bienestar de los pueblos y la paz entre las naciones”.

Nuestra plataforma reúne hoy a miles de amigos de Cuba, cientos de personalidades y organizaciones políticas, sociales y culturales de más de 40 países, entre ellos más de 20 coordinadoras nacionales y regionales de Europa, Rusia, Líbano, Quebec, y América Latina. Ahora nos queda un año antes de que el Comité Noruego del Nobel se pronuncie”.

Nosotros vamos a continuar y ampliar la campaña para que el mundo entero conozca la obra altruista y humanista de las Brigadas Médicas Cubanas, y no solamente : También tenemos que redoblar la lucha contra el criminal bloqueo que EEUU impone a la isla mientras Cuba ayuda a los países con generosidad”.

Viva la Brigada Henry ReeveViva Cuba internacionalista y solidaria!El Equipo de Cuba Linda

Fuente: #nobelparalosmedicoscubanos

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Cubacoopera junto a sus naciones hermanas del Caribe

Cubacoopera: Antes de la pandemia, algunos colaboradores cubanos ya llevaban varios meses en Haití, portando esperanza, siendo luz entre los más necesitados.

Luego, se incorporarían integrantes del Contingente Henry Reeve, en un escenario más complejo impuesto por un virus que no entiende de razas ni clases sociales.

Esos mismos rostros regresan a la Patria con la satisfacción de haber aportado ese granito de arena en la lucha contra la COVID-19.

Junto a ellos, otros colaboradores que finalizaron su labor en Haití, como parte de una misión internacionalista que ya acumula más de 20 años.

Regreso a la Patria

A su llegada a Cuba, el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez mediante videoconferencia realizó un merecido reconocimiento, por «el intenso trabajo de capacitación, por el esfuerzo solidario, por ratificar el compromiso de Cubacoopera con las hermanas naciones del Caribe».

De los 18 miembros de la brigada, no todos han cursado alguna especialidad en Salud.

Algunos, como Ivelis Provedo Méndez, licenciada en Economía, son parte del personal administrativo y también sienten la gratificación de haber sido útil, apoyando, desde la logística y la planificación, cada paso, cada obra de asistencia del personal médico cubano.

Y no fue poco lo emprendido, comentó a Granma, Rangel Carmenate
González, licenciado en Higiene y Epidemiología, y jefe de la misión.

Desde que llegamos a Haití en el mes de marzo, además del proceso de capacitación, tanto de nuestros colaboradores como de los profesionales haitianos, trabajamos en la puesta en funcionamiento de un nuevo hospital que se habilitó para tratar a los pacientes positivos o sospechosos de portar la COVID-19, con un gran desempeño de nuestros electromédicos e ingenieros, señaló.

«Un arduo trabajo, pero que nos satisfacía enormemente cada vez que escuchábamos a algún paciente decirnos: Gracias, doctor. Llegamos a atender cerca de mil pacientes y salvamos 44 vidas», afirmó.

Fuente: Granma (http://www.granma.cu/mundo/2020-10-08/cuba-junto-a-sus-naciones-hermanas-del-caribe-08-10-2020-00-10-42)

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Grupo de Puebla apoya solicitud al Premio Nobel de la Paz para médicos de la Henry Reeve

El Grupo de Puebla apoya solicitud de entrega del Premio Nobel de la Paz para médicos cubanos de la brigada “Henry Reeve” en un documento emitido este 6 de octubre, y firmado por los expresidentes como Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Rafael Correa (Ecuador), Fernando Lugo (Paraguay) y Ernesto Samper (Colombia) y varios legisladores.

Según precisa Telesur, en el documento se resalta que los profesionales de la Salud cubana han realizado muchas misiones, lo cual alcanza especial importancia en la actual coyuntura de la pandemia, por eso la campaña internacional por entregar el Premio Nobel a la brigada “ Henry Reeve”, que cada vez cobra más fuerzas en el mundo.

“Cuba se ha destacado por el control al brote de ébola ocurrido en África occidental entre 2014 y 2015, los tratamientos contra la ceguera en América Latina y el enfrentamiento al cólera en Haití. En los momentos actuales, la labor de médicos y enfermeros cubanos sobresale en la lucha contra la COVID-19 en 39 países y territorios, entre ellos Italia, Nicaragua, Haití, Surinam y Venezuela”, argumenta el Grupo de Puebla.

“Cuba es exitosa en el control interno del virus Sars-Cov-2 y demuestra un alto grado de solidaridad internacional con los países más afectados”, precisa el comunicado.

Destaca también que “las misiones médicas cubanas han salvado y salvan miles de vidas cada año, especialmente en los países más pobres y desprovistos de servicios públicos de salud”, y reconoce el esfuerzo humanitario de la Mayor de las Antillas para proveer servicios de salud a poblaciones desatendidas y alejadas históricamente.

El Grupo de Puebla recuerda que Cuba oferta servicios médicos
internacionales en conformidad con el Acuerdo General de Comercio de
Servicios de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y las directivas
y reglamentos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La candidatura formal a la brigada “ Henry Reeve” para el Premio Nobel de la Paz se oficializó el pasado 26 de septiembre por parte del Consejo Mundial de la Paz, a lo cual se han sumado millones de personas en todo el mundo.




Los médicos cubanos fueron mi salvación

Era un día, gris y lluvioso de septiembre, en Mungomo, ciudad alejada de la capital de Guinea Ecuatorial, en plena selva del centro de África.

Es aquel, cuentan, el destino último del país, una zona de bosques tropicales donde seis años atrás, no obstante, abrió sus puertas la clínica internacional Virgen de Guadalupe, equipada con tecnología de primer mundo y donde laboran médicos cubanos y de numerosos países.

De pronto se armó un revuelo inusual: el excelentísimo señor Francisco Javier Edu Ondó, embajador de Guinea Ecuatorial en Rusia, llegó al centro con una neumonía avanzada muestra de la presencia de COVID-19 en su organismo, que horas después se confirmaría.

Aquel día se estrenó el servicio de Terapia Intensiva, abierto por médicos y otros especialistas cubanos en la primera mitad de julio pasado.

Narra el doctor Alberto Jiménez Hernández, especialista en Medicina Interna y en Terapia Intensiva del Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos, de Sancti Spíritus:

“Lo recibimos en franca insuficiencia respiratoria, con estigma de distrés”.

Fue el caso polémico, además de su rango porque él está operado del corazón de no hace mucho tiempo y es una persona diabética e hipertensa; estaba de reposo en su casa”.

“El país completo se movilizó por nosotros, había preocupación por si lo trasladaban a Malabo, la capital, o si nos daban el voto de confianza. Lo pedimos, dijimos que nos sentíamos capaces de asumir el caso”.

El doctor espirituano Alberto Jiménez Hernández, especialista en Medicina Interna y en Terapia Intensiva, dirige la clínica Virgen de Guadalupe en Mongomo. (Fotos: Cortesía de Alberto Jiménez Hernández)

“Como es vecino de la zona, de un pueblo aledaño, él pidió quedarse aquí para que la familia pudiera visitarlo. Ahí empezó la historia”, agrega el doctor espirituano, a quien al segundo día de su estancia en Mungomo el Ministro de Sanidad nombró director de la clínica.

Los cubanos nos tomaban con sus manos, me lavaban, me ponían las inyecciones, hacían todo lo que hay que hacer, cuenta Francisco Javier.

Fue así como le tocó en suerte planear, junto a su equipo, la estrategia para devolverle la salud al paciente crítico, parte de cuya familia también había enfermado.

Se trata, cuenta, de cinco médicos especialistas y ocho enfermeras, todos con experiencia en el manejo del paciente grave; y de un bioanalista que es licenciado en Laboratorio Clínico.

“Somos parte de una brigada de 74 colaboradores médicos del contingente Henry Reeve que viajó a este país; a Mongomo vinimos 14, el resto está en la capital cumpliendo funciones similares”, detalla vía WhatsApp.

Habla de los días de trabajo intenso, cuando no se descansaba un segundo: “Los médicos cubanos doblaban el turno para atenderlo y felizmente al cuarto día comenzó a mejorar.”

Narra las particularidades del caso: “Llegó a tener saturaciones de 60-70; nos las ingeniamos para evitar llevarlo a la ventilación, porque es un mecanismo invasivo generador de más infección cuando se trata de un proceder a largo plazo. Tratamos y tratamos, y despertó. Empezó a mejorar tanto la congestión pulmonar como la cardiovascular. Ya en el día seis era diferente, podía hablar y sostener conversaciones”.

UNA LUZ DE ESPERANZA PARA EL SEÑOR EMBAJADOR

El doctor espirituano completa con esta su tercera misión internacionalista; las otras dos fueron en Venezuela.

Ha asumido importantes responsabilidades en el mayor centro asistencial de la provincia y quienes lo conocen de cerca aseguran que se trata de alguien excepcional, extremadamente consagrado y con un trato envidiable hacia cada uno de sus pacientes.

Por eso logró despertar, en medio de la incertidumbre del
primer día, una luz de esperanza en el embajador, quien confiesa con lágrimas
que ya se creía en el final de sus días y debió enfrentar, en medio del peor
momento de su vida, una cruda realidad: los médicos de su país, al enterarse de
que su prueba había resultado positiva a la COVID-19, huyeron todos, temerosos
del contagio.

“Francisco, la COVID es una enfermedad y estamos aquí para tratarlo, a cualquier precio. Si tenemos que morir contigo moriremos contigo”, cuenta que le dijo el doctor Alberto.

“Eso me calmó un poco y me confié al equipo cubano hasta hoy día. Los cubanos nos tomaban con sus manos, me lavaban, me ponían las inyecciones, hacían todo lo que hay que hacer. Voy a ser sincero: yo no pensaba vivir. Me decía: hasta aquí, ya, se me acabó la vida”.

Además de agradecer al jefe de Estado de su país, al Departamento de Sanidad y al Vicepresidente de la República, quienes montaron todo el sistema de atención médica para los aquejados por la enfermedad, elogia la clínica internacional y su avanzada tecnología.

Pero no deja de reparar en un aspecto que considera de extrema trascendencia, por eso lo recalca:

“Desgraciadamente, con lo que vi, lo que nos falta ahora es gente como ese grupo de cubanos. Con eso estaremos listos para poder superar la COVID-19”.

Según sostiene, ha podido comprobar que la enfermedad es manejable, siempre y cuando se cuente con el personal idóneo: “en el minuto dado y en el momento preciso para poder atenderlo y eliminarlo totalmente”.

En un video que solicitó le grabaran en su cama de enfermo ya recuperado, declaró:

“Me doy cuenta de que a veces solamente un buen ojo que te mira con pasión, con cariño, también es una cura”.

“Y es lo que me ha llevado a decir: ¿por qué, si esta gente que viene de lejos no ha escatimado nada, ni su salud, para atenderme, voy a bajarme las manos?”.

“Ahí también comencé mi lucha interna para decir: No, no merezco caer, debo levantarme, para que el esfuerzo de esa gente sirva para algo y su sacrificio tenga sentido”.

El pasado 17 de septiembre el señor embajador era dado de alta.

El señor Embajador ya de alta, junto a una enfermera cubana y a su esposa, quien también enfermó.

EL DOCTOR ALBERTO Y SU EQUIPO DE MÉDICOS CUBANOS

“Tenemos en nuestra clínica un sistema de ingreso con protección: nadie entra ni sale si no adopta las medidas establecidas”.

“El equipo cubano maneja una sala de ingreso para pacientes con COVID-19 en estado grave, que cuenta con cuatro camas para pacientes críticos, 10 para graves y 30 para casos convencionales.

Contamos con un laboratorio para el procesamiento de muestras PCR, nivel 2 de bioseguridad, reconocido por la OMS para África, y trabajamos directamente con ellos”, explica el médico espirituano.

Según cuenta, en la clínica el sistema de trabajo es abarcar toda la parte de la emergencia médica, por lo que los doctores trabajan por turnos diferenciados, en compañía de personal guineano y de otros países.

Días atrás habían atendido más de 100 casos sospechosos, de los cuales el número de positivos era bajo y nadie había fallecido.

Justo cuando se cumplían los 15 años de creado el contingente Henry Reeve, los médicos y el resto de especialistas cubanos que trabajan en la atención al grave llevaban 16 jornadas sin salir de la sala.

Allí, explica el doctor Alberto, se les facilitaba todo lo necesario para vivir y trabajar; cada siete días les hacían la PCR y felizmente no había hasta entonces ningún caso de infección.

“Las personas aquí son nobles, sanas, descendientes del africano esclavo, muy naturales; quieren y respetan al cubano y ya no tenemos ni que presentarnos, a veces escuchamos por la calle: ¡Viva Cuba!”, revela.

Narra también la anécdota del uniforme que les entregaron al llegar, con el logo de la clínica, la Virgen de Guadalupe de Mongomo, al tratarse de una población muy religiosa.

“El uniforme tiene en su parte anterior, y también en la posterior, el logo de la virgen. Nosotros en el brazo derecho nos colocamos la bandera cubana y eso despertó el interés del resto del personal, que también quería usarla. Hicimos una gestión y lo logramos, que todo el mundo, en una clínica guineana, use la bandera cubana”.

En medio del diálogo envía fotos en las que aparece el personal cubano en sus diversas funciones.

Y los videos que han permitido ver y escuchar al señor embajador de Guinea Ecuatorial en Rusia mientras narra su conmovedora historia.

En otro audiovisual la hija del paciente, dirige un agradecimiento al equipo de médicos y especialistas cubanos que atendió directamente a su padre:

El doctor Alberto Jiménez, el doctor Gaylord Márquez, intensivista pediátrico del Instituto de Hematología de La Habana, y las enfermeras Yanelis Álvarez y Maritza Cordero, ambas de Pinar del Río.

Mención aparte merece el licenciado Pedro Onay Morales de la Fe, bioanalista del hospital Hermanos Ameijeiras y en Mongomo procesa las muestras de la PCR en tiempo real, e interpreta los resultados.

Igualmente, todos los demás que hacen su parte, incluidas las mujeres que mueven las muestras en la llamada área sucia.

LA AÑORANZA POR CUBA

¿Qué se extraña más
de Cuba?
, indaga Escambray al
galeno que es ahora mismo fuente de información para los espirituanos y el
resto de la nación.

“Cuba es Cuba, somos cubanos y nos vamos a morir siéndolo. Eso se lleva por dentro, se extraña, se vive. Cada día cuando te levantas lo que más tú quisieras es ver tu ciudad, tu gente, tu familia”.

“Uno quisiera estar siempre ahí, pasando trabajo como ellos, luchando por la Patria nuestra, logrando que el país cambie hacia la mejoría”.

Por eso estamos aquí, dando nuestro aporte para ver si logramos que Cuba siga brillando en lo referente a la Salud y a la Medicina, y que el mundo reconozca ese esfuerzo nuestro”.

Al ser el director,
¿no está usted en la zona roja?

“Estoy de director en la clínica, pero también soy el especialista en Medicina Interna”.

En zona roja soy parte del equipo, pues para el pase de visita cada cuatro horas tengo que vestirme de traje blanco y participar, solo así mejoramos los casos.

“Me toca entrar por ser el jefe, el resto de los médicos cubanos está en otras funciones”.

¿Algún mensaje al
terruño?

“Quisiera, en nombre de todos, agradecerle al pueblo de Cuba, a las autoridades sanitarias, a la dirección del país, la posibilidad de salir a otros países a trabajar y demostrar lo que fuimos, lo que somos y seremos: médicos profesionales, altruistas y con principios; médicos con valores, capaces de solventar cualquier situación de las que existan en el mundo.

“También agradecemos a nuestras familias, porque dejamos parte de nuestros corazones en Cuba para venir a dar esa otra parte a los países donde se nos necesita”.

“Somos embajadores de la salud, promotores de salud y cuidadores de la salud en el mundo, ese es mi concepto de los médicos y otros profesionales cubanos”.

Fuente: Escambray Períodico de Sancti Spíritus (http://www.escambray.cu/2020/mi-salvacion-fueron-los-cubanos/?fbclid=IwAR04Q67rZALk34rWP4MjZca18UpRNtlwHTE393TyRzXAxrI-c2b2WvSGJ24)




Apoya organización juvenil nominación al Premio Nobel de la Paz para la Henry Reeve

La Embajada de Cuba en Irlanda recibió la copia de la declaración formulada por la organización juvenil del partido Sinn Féin, en la que se expresa el apoyo a la nominación al Premio Nobel de Paz del 2021, a favor de las brigadas médicas del Contingente Internacionalista de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias, “Henry Reeve”.

La Embajada expresa a Ogra Shinn Féin su profundo agradecimiento por este noble gesto solidario de reconocimiento a la labor humanitaria de los médicos cubanos, motivo de especial orgullo para nuestra nación.

Compartimos el texto de la declaración:

“Nosotros,
los abajo firmantes, en nombre de Ogra Shinn Fein, deseamos nominar a
las ´Brigadas Médicas Internacionales Henry Reeve´ para el Premio Nobel
de la Paz 2021.

Desde su formación en 2005, las ´Brigadas Médicas Internacionales Henry Reeve´ han tratado a más de 3,5 millones de personas en 21 países de todo el mundo. En honor a su valentía en 2017, la Organización Mundial de la Salud (OMS) otorgó a las Brigadas Médicas el prestigioso Premio en Memoria del Dr. Lee Jong-Wook de Salud Pública.

En la más
reciente lucha contra la propagación del Covid-19 las ´Brigadas Médicas
Internacionales Henry Reeve´ formaron parte del equipo médico de Cuba,
de más de 1 400 médicos, que fue enviado a 22 países.

La
solidaridad internacional, el altruismo y el cuidado mostrados ha sido
una inspiración y un faro de luz en medio de la mortal y oscura pandemia
del Covid-19. En reconocimiento a su tremendo trabajo y humanidad, lo
instamos a otorgar el Premio Nobel de la Paz 2021 a las Brigadas Médicas
Internacionales Henry Reeve.”

Con Respeto,

Caoimhín McCann               Ciarán O Meachair

Cathaoirleach Náisiúnta       Oifigeach Idirnáisiáisunta

Ogra Shinn Féin                   Ogra Shinn Féin

( http://misiones.minrex.gob.cu/es/articulo/organizacion-juvenil-irlandesa-ogra-shinn-fein-expreso-su-apoyo-la-nominacion-al-premio )




La Henry Reeve que combatió en Haití la COVID-19

La brigada “Henry Reeve” que combatió la COVID-19 en Haití durante los pasados seis meses regresaron hoy a la Patria, con la satisfacción de haber salvado la vida a más de 40 personas.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de la República de Cuba, en un mensaje enviado a los colaboradores refirió que esta es una Brigada que trabajó intensamente en la capacitación, a la que se le debe destacar que puso en funcionamiento un hospital que nunca había prestado servicios.

Los resultados de los indicadores han sido muy satisfactorios y alentadores, logrados con el esfuerzo solidario que ratifica el compromiso de Cuba con las naciones del Caribe, agregó.

Rangel Carmenate González, epidemiólogo de la brigada, explicó a la
prensa que el Ministerio de Salud haitiano, en nombre de su ministra,
agradeció la labor de los profesionales cubanos y el pueblo haitiano
cada vez que los doctores salían a las calles se mostraba muy
agradecido.

Todo el resultado alcanzado fue muy satisfactorio, el personal cubano
demostró una vez más su preparación técnica y el humanismo que ponen en
su labor, donde lo más importante es el ser humano.

Para Ivelis Rovedo Méndez, licenciada en economía, fue una tarea compleja pues se empezó de cero, desde el equipamiento de un hospital hasta la capacitación del personal haitiano, pero fue alentador y ha sido una de las mayores satisfacciones que puede tener en su vida, destacó.

Los especialistas cubanos atendieron durante su estancia en el país caribeño a 934 pacientes, asimismo se realizaron mil 095 exámenes de laboratorio y un total de 10 mil 068 procederes de enfermería.

El grupo se conformó a partir de colaboradores que se encontraban
cumpliendo misión, luego se incorporaron otros integrantes, dando así
respuesta a las necesidades asistenciales.

Se desarrolló un intenso trabajo de capacitación de sus integrantes y
de los profesionales haitianos, donde se pudieron transmitir las
experiencias y trabajar en la puesta en funcionamiento de un nuevo
hospital.

La formación de la Brigada se transmitió a otros tres centros para la
atención a pacientes con COVID-19, cuyo equipamiento fue instalado por
los electromédicos cubanos.

Se trabajó de conjunto con el personal haitiano, y desde el punto de vista asistencial los integrantes de la Brigada enfrentaron las consecuencias de posiciones religiosas, culturales y de idiosincrasia; por tales motivos se recibieron pacientes que acudían en etapas muy avanzadas de la enfermedad con graves complicaciones.

Además, se realizó una jornada científica, en la cual se trataron
temas relacionados con las experiencias en el manejo de los pacientes
con COVID-19, las presentaciones de casos donde se evidenciaron todas
las complicaciones que están descritas en esta enfermedad, el manejo
terapéutico basado en los protocolos de actuación haitianos y soluciones
para la puesta en marcha del equipamiento.

La Brigada Henry Reeve que laboró en Haití está integrada por 18
colaboradores de ocho provincias, de ellos 11 son mujeres y siete
hombres.

Hasta la fecha han salido 52 brigadas Henry Reeve hacia 39 países, de ellas se mantienen activas 42 brigadas en 33 países, con un total de tres mil 800 colaboradores, según informó el Ministerio de Salud Pública. (http://www.radiorebelde.cu/noticia/en-cuba-colaboradores-cubanos-que-combatieron-la-covid-19-en-haiti-20201007/ )




Salvar vidas y procurar el bienestar de los pacientes

Fuente: Brigada Médica Cubana en Timor Leste

El Dr. Angel Andreu Abril, Especialista en Medicina General Integral, brinda atención médica a la población timorense en el Hospital Referal de Maubisse.

Fundador del Contingente Internacional Henry Reeve. Pertenece a la primera brigada que cumplió misión en Pakistán, atendiendo a los heridos por el devastador terremoto.

Llegó a Pakistán el 8 de noviembre del 2005 y permaneció por un período de 6 meses. Relata que estaban en un país distante, aún así los pobladores de las montañas fueron muy agradecidos y solidarios.

Recuerda una tormenta de nieve en la mitad de la noche, se cae la casa de campaña y los pobladores apoyaron rápidamente reparando algunos daños. Para los profesionales cubanos preservar la vida de los pacientes es la prioridad.

Reseña que la comunicación era difícil pero aún así ayudaron a miles de familias destrozadas en momentos tan difíciles.

Siempre poniendo muy en alto el pensamiento de nuestro Comandante en Jefe cuando expresó:

“Nosotros demostramos que el ser humano puede y debe ser mejor. … demostramos el valor de la conciencia y de la ética. … ofrecemos vidas”

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Regresó brigada Henry Reeve con la satisfacción del deber cumplido en Dominica

La brigada “Henry Reeveʺ que combatió a la COVID-19 en Dominica, regresó a la Patria este domingo con la satisfacción del deber cumplido.

En total, 35 integrantes del Contingente Internacionalista de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves epidemias “Henry Reeveʺ, entre los cuales seis son médicos, además de dos imagenólogos, dos licenciados en laboratorio clínico y 25 en Enfermería.

Todos contribuyeron a combatir la pandemia durante seis meses en la ínsula caribeña, y atendieron a ­4 627 pacientes; salvaron a 52 de estadios graves o críticos, en tanto realizaron casi ­24 000 procederes de enfermería.

En comparación con las cifras enormes de personas que a diario la COVID-19 enferma, o de las muertes que provoca, los números de pacientes atendidos y salvados por esta pequeña brigada, pudieran parecer pequeños; pero, a juzgar por la condición de isla chiquita, de la poca población, y más que eso, por lo que vale una vida rescatada en el servicio altruista de la solidaridad ante el peligro actual, el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, calificó de ejemplar la obra de los profesionales, al recibirlos virtualmente.

Yoandris Ortiz Domínguez, enfermero de Artemisa, resaltó la gran empatía que el grupo generó en la población local; en tanto su colega Iris Merys Zayas Iznaga, quien laboró en las salas de hospitalización de casos positivos, y luego en los centros de aislamiento, calificó la experiencia de muy enriquecedora en cuanto al valor de lo humano y lo sensible, y declaró estar lista para auxiliar a sus coterráneos del municipio espirituano de Trinidad, golpeado ahora por una etapa de rebrote de la enfermedad. ( http://www.granma.cu/mundo/2020-10-05/la-inmensidad-de-salvar-vidas-05-10-2020-02-10-49 )




Motivo de orgullo para Cubacoopera el apoyo del Consejo Mundial por la Paz

Para el personal de Cubacoopera en la Isla y en el exterior, es motivo de orgullo y también un mayor compromiso para seguir preservando la Salud de la humanidad que, el Consejo Mundial por la Paz ratificara nuevamente su apoyo a la propuesta de otorgar el Premio Nobel de la Paz al contingente médico cubano Henry Reeve, en reconocimiento a su histórica labor humanitaria.

En una carta enviada a Berit Reiss-Andersen, presidenta del comité
noruego del galardón, el organismo internacional indica que “la pandemia
de la COVID-19 es otro ejemplo de cuán esencial resulta la solidaridad
internacional en la promoción de una paz justa y en el alivio del
sufrimiento de las personas durante las emergencias”, informa la agencia
de noticias Prensa Latina.

Y en este sentido, señala, se distingue como el más sincero paradigma
el trabajo que el contingente médico cubano Henry Reeve realiza desde
mucho antes de anunciarse el brote de la COVID-19.

Para el Consejo, ese hecho conlleva a solicitar a que ‘reconozca cuán valiente y ejemplar es el esfuerzo del grupo concediéndole el Premio Nobel de la Paz’.
Destaca que actualmente diversas brigadas médicas cubanas salvan vidas en 24 países en América Latina y el Caribe, en 27 africanos, dos en el Medio Oriente y siete en Asia.

Recuerda que la medicina de la Isla brinda asistencia médica
humanitaria hace unos 60 años, incluso, enfrentada a desafíos económicos
extremos que también duran más de seis décadas e imponen serias
privaciones al pueblo cubano.

Aun así, remarca la organización no gubernamental, ‘los cubanos han
superado esta barrera para mostrar al mundo la mejor forma de construir
la paz y puentes, de manera que otros pueblos puedan tener la
oportunidad de vencer sus propios desafíos y no perder sus vidas antes
de lograrlo’.

Firmada por su presidenta Socorro Gomes, la misiva insiste en que el
trabajo de la Henry Reeve resulta ‘clave en la construcción de paz en
medio de conflictos violentos y estructurales, y en crear condiciones
para que las personas puedan tener cubiertas sus necesidades más básicas
en condiciones de desastres y de extrema pobreza’.

Por este compromiso basado en fuertes principios con la paz y la
solidaridad convertidos en una acción concreta y comprobable, la
medicina cubana está más que calificada para recibir el galardón
internacional, remarca el texto, amplificado por medios locales y
asociaciones de amistad, refiere el despacho noticioso fechado en
Brasilia.

Subraya que, “en representación de docenas de comités nacionales en
aproximadamente 100 países que son miembros de consejo mundial, nos
unimos a innumerables otras organizaciones, parlamentarios y personas
diversas, en respaldar la nominación del contingente Henry Reeve para el
Premio Nobel de la Paz”.




Perú respalda entrega del Nobel a los médicos cubanos

Un total de 85 médicos cubanos del contingente Henry Reeve brindan asistencia en regiones peruanas contra la COVID-19.

A las voces que a nivel internacional han solicitado que el Premio Nobel de la Paz sea otorgado al contingente de médicos cubano Henry Reeve de Cuba, se sumó este lunes el exministro de Salud de Perú, Óscar Ugarte.

El médico y político consideró “justo y merecido” que a distinción
sea entregada al contingente que ha atendido durante años a las
poblaciones afectadas por desastres en decenas de países.

Recordó que en
2007, tras el terremoto que asoló una vasta región de Perú y dejó casi
600 fallecidos y unos 2.300 heridos, en la ciudad de Pisco (sur) se
estableció una brigada de médicos cubanos.

Exministro de Salud de Perú, Óscar Ugarte han solicitado que el Premio Nobel de la Paz sea otorgado al contingente médico Henry Reeve de Cuba

Expresó que la actuación de aquellos galenos “fue muy buena; los
médicos cubanos dieron ejemplo de profesionalismo, puntualidad y
dedicación y la gente los quería mucho”, precisó.

Posteriormente
llegó a Pisco la Misión Milagro, evocó Ugarte, quien recordó que allí se
realizaron numerosas operaciones de cataratas y posteriormente sus
especialistas se trasladaron a la ciudad surandina de Cusco, donde
también dejaron una gran impresión.

La colaboración
médica de Cuba hacia Perú tuvo su antecedente en el auxilio a las
víctimas del terremoto de 1970, cuando un grupo de galenos cubanos
asistió a la población en la ciudad de Huaraz, en la región de Áncash.

En 2018, una
brigada del contingente Henry Reeve arribó a Perú para socorrer a los
damnificados por las grandes inundaciones que sufrió la ciudad de Piura
(norte).

En la actualidad, 85 médicos cubanos de ese contingente participan desde junio pasado en la lucha contra la Covid-19 en Áncash y las localidades sureñas de Arequipa, Ayacucho y Moquegua.

Creado por iniciativa del líder histórico de la revolución cubana, Fidel Castro, el 19 de septiembre de 2005, el contingente médico Henry Reeve ha atendido con éxito disímiles situaciones de desastres y epidemias en diferentes puntos del planeta a lo largo de los últimos 15 años. Esa labor le ha valido un notable reconocimiento internacional.

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