Pero los investigadores señalan que el riesgo absoluto es bajo .

Las mujeres que tienen sobrepeso o son obesas cuando quedan embarazadas se enfrentan a una elevación en el riesgo de tener un bebé con un defecto congénito importante, advierte una nueva investigación sueca.

Y mientras más exceso de peso hay, más alto es el riesgo aparente, según los autores del estudio.

El riesgo de que se encuentre que el recién nacido tiene un efecto congénito importante en el primer año de vida "aumenta de forma progresiva junto con el sobrepeso y el grado de obesidad de la madre", advirtió la investigadora líder, la Dra. Martina Persson, investigadora principal en la unidad de epidemiología clínica del Instituto Karolinska en Estocolmo, Suecia.

El equipo de investigación concluyó que aunque es imposible probar una relación causal directa, sí parece que hay una asociación siempre creciente entre el riesgo de defectos congénitos y un peso materno en aumento.

Pero Persson añadió que el riesgo absoluto de defectos congénitos relacionados con la obesidad es bajo.

"Hay que tener en cuenta que aunque los riesgos relativos de malformaciones son significativamente más altos en los hijos de madres obesas, la cantidad absoluta de niños afectados es baja", explicó.

El equipo sueco anotó que el vínculo entre la obesidad materna y el riesgo de defectos congénitos ya se ha establecido firmemente. Lo que no estaba claro era si un peso más alto conduce o no a más defectos congénitos, según Persson.

Pero lo que está claro es que "la incidencia de obesidad está en aumento, y la obesidad es un importante problema de salud pública en muchos países", advirtió Persson.

Apuntó que en 2014, más o menos un 13 por ciento de las mujeres suecas eran obesas cuando quedaron embarazadas. En 1992, esa cifra era de solo un 6 por ciento.

En Estados Unidos (en 2010) más de dos de cada tres adultos estadounidenses tenían sobrepeso o eran obesos. Más de un tercio de las mujeres estadounidenses son obesas, según el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de EE. UU.

El estudio actual observó datos obtenidos del registro médico sueco de nacimientos. Los investigadores incluyeron unos 1.2 millones de mujeres suecas que dieron a luz entre 2001 y 2014.

Se encontró que el riesgo de un defecto congénito era más alto entre los chicos que entre las chicas (un 4.1 frente a un 2.8 por ciento). Pero en general, se encontró que aproximadamente un 3.5 por ciento de los niños tenían un defecto congénito importante que implicaba al corazón, los órganos genitales, las extremidades, el sistema urinario, el tracto digestivo o el sistema nervioso.

Pero cuando se analizó según el estatus del peso, los investigadores encontraron unas diferencias pequeñas pero significativas en el riesgo.

Entre las mujeres con un peso normal, las que tenían un índice de masa corporal (IMC) de 18.5 a 24, un 3.4 por ciento de los bebés tuvieron defectos congénitos. El IMC es una medida aproximada de la grasa corporal basada en la medición de la estatura y el peso.

Según el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de EE. UU., para una mujer que mida 5 pies y 6 pulgadas (1.68 metros), un peso normal es de 115 a 154 libras (de 52 a 70 kilos). El sobrepeso comenzaría a las 155 libras (70.5 kilos), mientras que la obesidad comenzaría a las 186 libras (84.5 kilos) para una mujer con esa estatura. Un IMC de 35 comenzaría cuando el peso llegara a las 216 libras (98 kilos). Y usando el mismo ejemplo un IMC de 40 comenzaría a las 248 libras (casi 113 kilos).

El riesgo de defectos congénitos aumentó a un 3.5 por ciento entre las mujeres con un IMC de 25 a 29.9. Fue del 3.8 por ciento entre las mujeres obesas con un IMC de 30 a 34.

Entre las mujeres obesas con un IMC de 35 a 39 y las que tenían un IMC de a partir de 40, el riesgo aumentó a un 4.2 y a un 4.7 por ciento, respectivamente.

Las mujeres que tienen sobrepeso o son obesas deben intentar perder peso antes de quedar embarazadas, aconsejó Persson.

También advirtió que no se debe hacer dieta una vez se está embarazada. Persson explicó que "el periodo más sensible de desarrollo orgánico fetal son las primeras ocho semanas de gestación".

La Dra. Siobhan Dolan es asesora médica de March of Dimes, y profesora de obstetricia, ginecología y salud de las mujeres en el Centro Médico Montefiore, en la ciudad de Nueva York.

"El riesgo absoluto de defectos congénitos sigue siendo bajo", dijo Dolan. "Pero lo que deseamos enfatizar a las mujeres es que hay áreas en que pueden plantear una diferencia y reducir su riesgo".

Pero se mostró de acuerdo en que hacer dieta durante el embarazo no es una buena idea.

"Las mujeres deben consumir una dieta saludable y bien equilibrada durante el embarazo, y tomar una vitamina prenatal diaria que contenga 400 microgramos (mcg) de ácido fólico, empezando antes de concebir y continuando con una vitamina prenatal que tenga 600 mcg de ácido fólico durante todo el embarazo", aconsejó.

"Pero alcanzar un peso saludable es una parte importante de lo que las mujeres pueden hacer antes de quedar embarazadas, junto con dejar de fumar y hablar sobre cualquier medicamento que tomen con el médico", señaló Dolan. "Todo esto puede hacerse como parte de la visita al médico antes de la concepción, algo que es buena idea hacer antes de quedar embarazada".

 

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