Más de un tercio no reciben ayuda, según un estudio federal

Casi 10 millones de adultos estadounidenses tienen una enfermedad mental grave, y una cantidad similar de personas han pensado en suicidarse en el año anterior, según un nuevo informe del gobierno sobre las afecciones mentales del país.

El informe también señaló que 15.7 millones de estadounidenses abusan del alcohol, y 7.7 millones abusan de las drogas ilícitas.

El informe también se enfocó en la creciente epidemia de opiáceos del país. Los investigadores encontraron que se calcula que 12.5 millones de personas han usado mal analgésicos recetados como oxicodona (OxyContin, Percocet) o hidrocodona (Vicoprofen).

A pesar de la creciente cantidad de estadounidenses con problemas de salud mental, más o menos un tercio de los que necesitan ayuda no la reciben, lamentó la investigadora, la Dra. Beth Han, del Centro de Estadísticas y Calidad de la Salud Conductual de la Administración de Abuso de Sustancias y Servicios de Salud Mental (SAMHSA) de EE. UU.

"Son aumentos reales", dijo Han. Los motivos de que la gente no reciba la ayuda que necesita varían. Incluyen no tener un seguro de salud y no saber dónde buscar ayuda, mencionó.

Han cree que el estigma sigue teniendo un rol en que las personas con problemas de salud mental no busquen ayuda. "Tienen miedo de que los demás se enteren", dijo.

Entre los adolescentes, el consumo de marihuana se ha reducido ligeramente, de casi un 8 por ciento en 2011 a un 7 por ciento en 2015, aunque dado que un mayor número de estados están legalizando su consumo, hay más personas que siguen aceptando la droga como segura y restando importancia a sus peligros potenciales, comentaron los investigadores.

"En los adolescentes, la marihuana es un sustituto de otras conductas, como los atracones de bebida", dijo el Dr. Scott Krakower, jefe asistente de la unidad de psiquiatría en el Hospital Zucker Hillside en Glen Oaks, Nueva York.

Con frecuencia, el abuso de sustancias es motivado por otros problemas de salud mental, como la depresión o el trastorno bipolar, señaló Krakower. Esos problemas mentales también podrían ser producto del abuso de sustancias, planteó.

La buena noticia es que hay menos adolescentes que fuman cigarrillos. Y una cantidad menor de adolescentes comenzaron a consumir marihuana, drogas o medicamentos, o alcohol en 2015 que en los años anteriores, señalaron los investigadores.

La enfermedad mental también es un problema creciente en los adolescentes. Tres millones de adolescentes de 12 a 17 años tuvieron una depresión mayor en 2015. El problema es particularmente agudo en las chicas, encontraron los investigadores.

Entre los adolescentes, la depresión aumentó de unos 2 millones en 2011 a 3 millones en 2015, dijo Han.

Entre los adultos, 9.8 millones de estadounidenses reportaron que tuvieron pensamientos serios sobre el suicidio en el año anterior. Esto continuó una tendencia al alza que comenzó en 2012. En 2011, 9 millones de adultos reportaron haber tenido pensamientos de suicidio, dijo Han.

Esas cifras aumentan junto con la epidemia de opiáceos, indicó.

Además, 9.8 millones de adultos tienen una enfermedad mental grave. Esa cifra ha permanecido más o menos igual desde 2011, dijo Han.

A pesar de esto, apenas dos tercios de los que necesitan tratamientos para problemas de salud mental lo reciben.

Los pobres tienen menos oportunidades de tratamiento, lamentó Krakower.

Las personas sin seguro o que tienen un seguro con deducibles altos podrían ser más propensas a resolver un problema físico que uno mental, dijo.

Además, los tiempos de espera del tratamiento pueden ser muy largos, de hasta un año, según Krakower. Esto se debe a una falta de personal entrenado y recursos.

"El país tiene que plantear un modelo mejor para que la gente reciba la atención de salud mental que necesita", enfatizó.

La epidemia de abuso de medicamentos recetados también continúa, dijo Han.

Muchas de esas personas obtienen los medicamentos de un amigo o familiar, o de un médico, señalaron los investigadores.

Las personas sin seguro de salud tenían casi el doble de probabilidades de haber utilizado mal un analgésico recetado que los que tenían seguro en el año anterior, según el informe.

En 2015, más de un millón de estadounidenses estaban siendo tratados por abuso de sustancias. De 2011 a 2015, la cantidad de personas que recibieron terapia asistida con medicamentos, sobre todo metadona, como parte de un programa de tratamiento para los narcóticos, aumentó en más o menos un 16 por ciento.

Al buscar una explicación de los problemas de salud mental en el país, Krakower especuló que el estado de ánimo estadounidense está fomentando problemas de salud mental y con los medicamentos y las drogas.

"La moral del país ha bajado", dijo. "La economía dirige el estado de ánimo de mucha gente. No creo que las personas se sientan cómodas en este país. Cuando aparece ese tipo de moral, tiene un efecto en la psicología de la gente", afirmó Krakower.

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