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Muchas veces actuamos de manera equivocada cuando se nos presenta una situación relacionada a la salud, ya sea por hábito, porque así te lo enseñó tu madre, o desconocimiento.

Sin embargo, te mostramos 18 cosas que usualmente hacemos mal.

1) Echar la cabeza hacia atrás si te sangra la nariz

Ante una hemorragia nasal, lo primero que debes hacer es taponar la nariz presionando la parte superior con los dedos a modo de pinza e inclinar la cabeza hacia delante. Solo de esta manera comprimirás la pérdida y conseguirás que la sangre drene hacia fuera para evitar tragarla o que pase a las vías respiratorias.

2) Abrigarte para sudar la fiebre

Cuando tengas fiebre, debes evitar tres cosas: abrigarte, bañarte con agua helada y frotarte con alcohol (puede causar, sobre todo a los niños, una intoxicación etílica). Lo que debes de hacer es tomar un antipirético, desabrigarte (no desnudarte) o tomar baños de agua templada para reducir tu temperatura corporal.

Así no afectarás tu salud.

3) Tomar café al despertar

Tu cuerpo dispone de un reloj interno, el cual se encarga de aumentar tu grado de alerta a primera hora de la mañana con el incremento de la producción de cortisol. Estos niveles van disminuyendo en las horas posteriores, por lo que resulta más efectivo posponer el consumo de café (y su efecto estimulante) dos o tres horas tras levantarte, y no al despertar como acostumbras.

4) Copiar la dieta de alguien

A lo hora de ponerte a régimen, es preciso que tengas en cuenta una serie de factores como el sexo, la edad, las alergias e intolerancias alimentarias y/o enfermedades como la hipertensión o la diabetes, ya que condicionarán el contenido nutricional y calórico. Por ello, es fundamental no hacer la dieta de otras personas sin la evaluación previa de un médico/nutricionista.

5) Saltarte el desayuno

Una dieta equilibrada exige 5 ingestas al día: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. El primero te aporta energía para afrontar las tareas de la mañana y evita que comas demasiado en las comidas principales por un apetito excesivo. Esto es de suma importancia en los niños, ya que no desayunar es, junto al sedentarismo, el riesgo más frecuente que conduce a la obesidad infantil.

6) Usar zapatos de tacón alto o totalmente planos

Un calzado con tacón muy alto favorece la sobrecarga en el ante pié y ayuda a la formación de callos, dedos en garra e infecciones a las uñas. Uno demasiado plano puede ocasionar problemas en la región del talón, como durezas, fascitis plantar o tendinitis de Aquiles.

Lo ideal es que uses un zapato con tacón moderado, anchura adecuada y buena sujeción.

 

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